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Starhawk – La Danza en Espiral

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Igualdad… “dolor compartido”


Pintura huichol sobre madera, contemporánea, California, Estados Unidos.

"El acto de parir, ya se trate de un hijo, una idea o una obra de arte, va siempre acompañado de dolor. Los indios huicholes piensan
que la pareja de la mujer debe compartir el dolor y el placer de dar a
luz: por eso, mientras ella está de parto, el marido se sienta en las
vigas situadas sobre su cabeza con una cuerda atada a los testículos. Cada vez que tiene una contracción, la parturienta tira de la cuerda.
Al final, el marido siente tanta alegría por el nacimiento del niño
como la mujer ¡O incluso más! Esta costumbre de compartir los dolores
del parto, en la que el hombre mantiene una actitud simpática de
empollamiento ante la llegada del hijo, está extendida entre muchos
nativos".

ADELE GELTY, La diosa. Madre de la naturaleza viviente, Madrid, 1996, p. 68.

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AVATAR

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Presumidas medievales…

Mujeres seductoras durante la Edad Media

Cosméticos, perfumes, cremas
depilatorias a base de cal o pez griega, tintes y emplastes de olor
desagradable obtenidos por medios discutibles… A pesar de la Iglesia,
la mujer está dispuesta a todo por agradar.

Desleíd en leche de harina de guisantes, habas, avena, almendras
peladas y semillas de rábano, en cantidades similares”. ¿Una receta de
cocina? No, una máscara de belleza del siglo XIV. Sin embargo, la
“cocina” de las mujeres presumidas inquieta a los hombres de la
Iglesia: a sus ojos, los anaqueles repletos de peines y de espejos, de
polveras, limas y tijeras para las uñas, de pinzas para depilar
pestañas y cejas, de algodón y de plumas para maquillarse los labios,
de goma adragante y de azúcar de cebada fundido transforman la
habitación de una mujer en la antesala del infierno.


Perfume de azufre

Los clérigos intentan que los hombres desconfíen de la belleza de
las hijas de Eva, de su perfume de azufre, sospechoso por parecerse al
hedor del infierno, de sus pelucas confeccionadas con el cabello de los
muertos. Y no se ahorran improperios contra la vieja coqueta que pasa
sus últimos días recluida entre los muros de un convento, evitando así
que nadie vea su piel estropeada por el uso excesivo de cosméticos, que
la asemeja a una pobre leprosa. Con el fin de sensibilizar a los
hombres sobre la vanidad de los cosméticos, los predicadores narran la
historia de alguien que, tras haber seguido a una mujer por la calle,
atraído por su bella cabellera rubia, la supera para verle el rostro y,
sorpresa, ve la cara llena de arrugas de su mujer, consumida por
cosméticos urticantes y depilatorios astringentes.
Al igual que Jano, el dios pagano, la mujer coqueta posee dos
rostros y es el del diablo el que ella distingue reflejado en su
espejo.

Maquillarse es pecado

Los clérigos, además, también están asustados ante los tormentos,
dignos de un mártir de la Iglesia, a los que las mujeres no dudan en
someterse para obtener la belleza, cualidad que, en cambio, debería
reservarse a las santas o a los santos muertos, con su color de leche y
de nieve y su “olor a santidad”. Por otra parte, este olor no es mucho
más natural que el emanado por las mujeres de mala vida: así, Prudencio
y Paolino de Nola (siglos IV-V), por ejemplo, nos reportan en sus
escritos el uso de verter bálsamos y perfumes sobre las tumbas de los
santos, cuyos cuerpos han sido embalsamados, y que descansan en
sepulcros a los que se llevan hierbas odoríferas y flores.
Pero una mujer honesta no debería “sufrir para ser bella”. Esta
idea permanece en el lenguaje proverbial – para presumir hay que sufrir –, si bien su sentido se ha
debilitado. Así, los cuidados de belleza son pecado emparentado con la
lujuria y el orgullo. No sólo la mujer que se sirve de ellos se
arriesga a la condenación eterna, sino que, además, estos cuidados son
un verdadero flagelo social por su coste exorbitante.





Coquetas por fuerza



Éste era un modo demasiado apresurado de juzgar a las mujeres. De
hecho, se olvidaba que ellas eran prisioneras de un sistema de
pensamiento que, si bien por una parte les prohibía el recurso al
artificio de la cosmética —ya que maquillarse equivalía a rechazar el
aspecto concedido por Dios—, por la otra imponía cánones de belleza
absolutamente paradójicos: en el Medievo, la mujer ideal tenía que ser
rubia, pálida, con las mejillas de un color rojo vivo, los labios de
color rojo, las cejas arqueadas y negras pero el cuerpo completamente
carente de vello. Ahora bien, ¿qué mujer está dotada por naturaleza de
tal aspecto? Además, por religiosos o laicos que sean, son justamente
los hombres quienes recogen, a partir del siglo XII, aquellos
tratamientos de belleza y recetas de perfumes que permiten a las
mujeres seducirlos. El maquillaje ciertamente es un pecado, pero resta
el hecho que los hombres rechazan a las mujeres feas, incluso a sus
propias mujeres, poniendo en peligro, así, incluso la vida en pareja.





Casos justificados



Así las cosas, no puede prohibirse a las mujeres poco agraciadas el
embellecerse o, al menos, disimular eventuales defectos, siempre que su
propósito sea el de preservar sus maridos del pecado del adulterio. La
responsabilidad, pues, debe repartirse a partes iguales. ¿Quién es más
culpable: la mujer coqueta o el hombre que la incita a hacerse más
bella de cuanto Dios haya querido? La respuesta, en los capítulos
dedicados a los tratamientos de belleza presentes en todos los grandes
tratados de medicina y cirugía; y, más tarde, a partir de la segunda
mitad del siglo XV, en los de cosmetología, sobre todo italianos. De
hecho, es en Italia, sobre todo en Venecia, donde se imprimen los
primeros tratados sobre perfumes y cosméticos.

Los antecedentes medievales de estos textos son las recetas
conservadas en los libros de economía doméstica, los tratados de moral
y las obras de medicina. Los médicos italianos Aldobrandino de Siena,
en el Régime du Corps —escrito en francés entre 1234 y 1256—y Lanfranco
de Milán en su Chirurgia Magna (1270), dedican particular atención a
los tratamientos de belleza relacionados con la salud. También Roger
Bacon, en el siglo XIII, menciona máscaras para la piel y lociones
hechas a partir de raíces de flores. En cambio, a principios del siglo
XIV, en Francia, un médico cirujano como Henri de Mondeville no presta
atención a las preocupaciones ligadas al embellecimiento del cuerpo y
declara que todo esto no le interesa para nada.





Rubio y bello



En tales tratados de medicina abundan los tratamientos de belleza
para las afecciones de la piel, como verrugas, furúnculos e incluso
pecas. Estas curas se admiten para disimular una herida o un defecto
físico. En contrapartida, comportan riesgos para la salud, sobre los
que es necesario alertar a las que los vayan a utilizar: apoplejía,
epilepsia e incluso quemaduras en los pulmones provocadas, sobre todo,
por el uso de tintes para el cabello.

Los médicos presentan tratamientos de todo tipo para el cabello:
para dejarlo rubio (a base de azafrán); para evitar su caída (sangre de
murciélago); para darle volumen (caña de azúcar cocida en lejía); o
para matar los piojos que, según se decía, dañaban el tinte. “Todas
deseáis tener el cabello rubio, abundante y larguísimo”, afirmaba Leon
Battista Alberti, autor, entre otras obras, de los cuatro libros De la
familia (1437-1441) y de un tratado sobre el amor en el que se recogen
tratamientos de belleza, pues sólo es digna de ser amada aquella que se
hace bella… Toda mujer de su tiempo, de hecho, sueña con una bella
cabellera rubia dorada que contraste con unas cejas negras, obtenidas
mediante el empleo de bellotas y de cuero quemado.

No todos los tratamientos son doctos ni todos los ingredientes
proceden de China, India, Persia o de Oriente Próximo. Para las curas
de belleza se pueden usar muchas plantas que crecen en los campos, los
jardines o en los márgenes de los caminos, como la rosa, la cebolla,
las hojas de vid o la ortiga hervida, cuya agua proporciona un bello
color al cabello. El aceite de almendra y la miel aseguran a quien lo
utiliza una piel de bebé. El zumo de limón, edulcorado con azúcar
candí, se considera un remedio válido para las manos. El agua de flores
impregna los guantes de las mujeres elegantes, que acostumbran a
lavarse las manos con jabón perfumado con almizcle y con clavel, y a
rociarse con agua de rosas o de romero, la conocida “agua de la reina
de Hungría”, que todavía hoy goza de gran aprecio entre los
perfumistas. Los perfumes, de suaves fragancias, combinan el almizcle y
el agua de rosas, la madera de aloe, la rosa roja, la algalía, la
lavanda o el agua de flores de naranja.








Grasa de cerdo y bilis de carnero



Los cosméticos, en cambio, son pastosos y de mal olor. En el mejor
de los casos, si se da crédito a una célebre belleza del siglo XV,
Caterina Sforza, parecen “quesos blancos”. Éstos se hacen a base de
grasa blanca de perro y bilis de carnero (un emulsionante), sebo de
carnero o grasa de cerdo. El rojo para las mejillas y para los labios
se obtiene a partir del fuco, un género de algas, y con madera de palo
del Brasil; las máscaras de noche están hechas con harina de habas;
para las cremas depilatorias se utiliza pez griega o, peor, oropimiente
(sulfuro de arsénico), cenizas y cal hervida en aceite. El “albayalde
de Venecia” (mezcla de albayalde y goma adragante) asegura un color
cándido, y los productos de belleza astringentes, como las grasas
animales, dejan brillante la piel del rostro y del cuello, u otorgan
color a las mejillas de las que no se exponen demasiado al aire libre,
si no es en las terrazas de sus casas para poner rubio el cabello, como
era habitual en Venecia.

Mas la belleza tiene un precio: la piel se marchita y los dientes, por el contacto con el albayalde del plomo, se pudren.





Mujer barbuda



Además, está el dolor causado por la depilación total realizada
mediante la cal o la pez griega, puesto que también la gente de Iglesia
está de acuerdo en este punto: la mujer con mucho vello o barbuda es
medio diablesa. Sin embargo, el cirujano Henri de Mondeville no toma en
serio a aquellas mujeres que creen hacer milagros al aplicar sustancias
depilatorias sobre su rostro. Ciertamente alcanzan el objetivo de
engrandecer la frente, hacer más sutiles las cejas o alisar la piel;
pero, cuidado con descuidarse: los depilatorios atacan la piel viva si
se tienen por mucho tiempo, de forma que habrá que calmar el dolor de
las quemaduras con aceite de hinojo o de azucenas o con agua de tocador
obtenida, por ejemplo, de la decocción de agua, violetas y salvado, o
de sauce yaltea, cuya aplicación se aconseja por la mañana. Es primordial
controlar con atención la duración de la aplicación de estos
depilatorios —ayudándose con plegarias, como sucedía también con las
recetas de cocina—, evitando dejarlos in loco más allá de la duración
de un miserere. Así las mujeres coquetas, despreciadas por los
clérigos, se maquillan mientras rezan, esperando quizás de este modo
escapar de las llamas del infierno.

Autor: Danièle Alexandre-Bidon, doctor en Historia Medieval.
Fuente: Revista El Mundo Medieval, Nº 6, Diciembre 2001

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-*HOME*-

En sus 200.000 años de existencia, el hombre ha roto el
equilibrio de casi 4.000 millones de años de evolución de la Tierra. El precio
a pagar es considerable, pero es demasiado tarde para ser pesimistas. A la
humanidad le quedan diez años escasos para invertir la tendencia, concienciarse
de la explotación desmesurada de las riquezas de la Tierra y cambiar el modo de
consumo.

Yann Arthus –Bertrand, con su imágenes inéditas de más de 50
países vistos desde el cielo, compartiendo con nosotros su capacidad de asombro
y también sus preocupaciones, coloca, con esta película, una piedra en el
edificio que tenemos que construir, todos juntos.

  

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LIBANA

LIBANA es un grupo estadounidense formado en 1979 por 6 músicas, cuyo objetivo es “iluminar la
creatividad, visión, y el espíritu de las mujeres del mundo a través de
la música tradicional y contemporánea; y la danza”.
( Hijas de la Tierra )

 

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Etapas Lunares

Tu vida es un proceso dinámico y constantemente está cambiando, tanto en lo
interno (estados emocionales y esquemas de pensamiento) como en lo externo
(circunstancias). Como sostienen los maestros taoístas "lo único inmutable es
que todo es mutable". Occidentalizando esa afirmación, podemos decir que lo
único que no cambia es que todo cambia.

Aunque aparentes serlo, no eres la misma persona que hace cinco años. Tus
células cambiaron, tu fisiología varió funcionalmente, tu visión del mundo ha
experimentado modificaciones, has dejado por el camino algunos proyectos y
seguramente tienes otros nuevos, tus sueños ya no son aquellos sino estos de
ahora.

Todo cambia por más que a veces nos refugiemos en la ilusión de la estabilidad y
la permanencia. Tu vida está constantemente cerrando ciclos y abriendo otros
nuevos. Es como la Luna que lejos de permanecer en una fase, siempre está
desplazándose hacia la siguiente en un eterno flujo.

¿Y qué puedes hacer ante esa realidad?
Tres cosas:
1) Aceptarla.
2) Comprenderla.
3)Facilitarla fluyendo con ella.

Aceptarla, porque tus experiencias existenciales son los resultados del plan de
vida que tu Alma elaboró antes de tu actual reencarnación. Y confiar en que ella
sabe exactamente lo que necesitas vivir, para continuar evolucionando hacia tu
plenitud. Aceptarla, porque por mucho que lo intentes, no puedes modificar un
punto ni una coma de lo que está preestablecido en tu Carta Natal (tu programa
de vida). Experimentarás lo que tu Alma decidió que necesitas experimentar y te
encontrarás con las personas que tu Alma decidió que necesitas conocer.
Comprendo que puede resultarte difícil aceptar esta idea, pero créeme que las
cosas así funcionan.

Comprenderla, que sobre todo consiste en ver detrás de todas tus experiencias,
incluso de las dolorosas, la manifestación del amor incondicional que el
Universo te profesa. A veces, esa manifestación amorosa no es fácil de percibir
en un primer momento, en particular cuando vivimos algo que no deseamos o como
no lo deseamos. Y sin embargo, generalmente luego de un tiempo comprendemos y
miramos lo vivido desde nuevos ángulos.

Facilitarla, confiando en la finalidad positiva detrás de todo lo que vives.
Evitando perder tu tiempo y energía preguntándote "¿por qué ésto?" y
preguntándote en cambio "¿para qué es esto?". Facilitarla, volviéndote
consciente de qué cambio necesitas hacer y tal vez estás resistiendo.
Facilitarla, dándote cuenta de que más allá de la circunstancia que sea, tú
siempre eres quien decide qué hacer con ella, cómo vivirla.
Aproximadamente cada dos años y medio, se producen cambios en nuestras vidas y
ellos son observables y predecibles estudiando en tu Carta Natal los movimientos
de tu Luna.

Mediante una técnica llamada Etapas Lunares, vemos que tu Luna cada dos años y
medio cambia de signo y casa (sector) y también forma nuevos aspectos con tus
planetas natales.

Observar las Etapas Lunares te posibilita saber y comprender lo que estás
viviendo o vivirás en el futuro, cómo lo vivirás, para qué lo vivirás, cuándo lo
vivirás y cuáles son las mejores actitudes que puedes desarrollar ante esas
experiencias.
La vida es un orden perfecto. Tu vida es un orden perfecto. Y conocer y
comprender ese orden puede producir un maravilloso cambio en ti y tu realidad.

Fuente: http://www.secretosmagicos.com/

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La Morrigan

Conocida
por varios nombres: La Morrigu, Morrigan, Morigan, Morrighan, Morgana.
Es una diosa celta venerada y conocida por cada uno de estos nombres
desde Irlanda hasta Gales e Inglaterra. Sin embargo, tambien existen
ciertos apelativos que definen un poco mejor su condición: la “Gran
Reina”, que quizás sea el más popular y conocido, pero hay otros como
“Diosa Suprema de la Guerra”, “Reina de los Espectros”, “Reina de los
Fantasmas”, “Lavador en el Vado”.

Morrigan
es, en si misma una diosa muy compleja pues esta compuesta por una
Tríada como sucede con otros dioses o diosas celtas. Morrigan es la
diosa de la guerra y de la muerte y hasta se podría agregar de la
destrucción. Pero también representa la renovación; la muerte que da a
luz a una nueva vida, el amor y hasta el deseo sexual. De más esta
decir que tanto la vida como la muerte están muy unidas en el universo
celta. Morrigan es doncella, madre y viuda.

No
olvidemos la importancia del número tres (3), la triada, es un símbolo
de la Totalidad y la eternidad, entre otras simbologías. Morrigan forma
parte de una tríada con dos nombres más: Badbh (deidad de las batallas)
y Macha(deidad de la Soberanía). Es la misma diosa con diferentes
aspectos y facetas. Incluso se la relaciona con la “Gran Diosa Blanca”
“La Gran Madre”, “La Diosa Luna”, “La Reina de las Hadas”, que era Dana
( Dé Ana) (Diosa Ana, o Anu), en su aspecto más sombrío, o con Nemain
que es una deidad de la locura y el panico en la guerra, en cualquier
caso Morrighan forma una Trinidad. Si tomamos la triada con Dana, Badh
y Macha representaría una trinidad del Destino y en conjunto son
llamadas “La Morrigan”, tres aspectos diferentes de la misma Diosa.

La
Morrigan es la diosa de la muerte que asume la forma de un cuervo (puede convertirse en lo que desee pero su forma preferida
es de cuervo o la corneja que son aves muy parecidas y carroñeras).

En
las leyendas irlandesas Morgan, es La Morrigan a la cual se invocaba a
la batalla por medio de una incitación de los cuernos de guerra o de
los graznidos de los cuervos. Los cráneos de los caídos en batalla eran
llamados “las bellotas de La Morrigan”, es decir, de la Diosa del
Destino humano.

Fue amante de reyes, ayudó a los Tuatha dé
Danann en sus batallas. Está escrito que intentó seducir a Cuchulainn,
héroe celta, presentándose como una atractiva joven, dado que éste era
el mejor guerrero celta irlandés de una época y quien repartía más
muerte en sus combates. Sin embargo, fue rechazada por éste,
desdeñándola por acudir al fragor de la batalla. La Morrigan
consternada le atacó, cambiando de forma, anguila, lobo, vaca, pero
Cuchulainn siempre la vencía, al final lo llevó hacia su destino.
Descendió sobre él, como mensajera de la muerte que es, en forma de
cuervo, cuando ya estaba herido a punto de morir, atado a un árbol. Y
más de una vez se le presentaba a los guerreros en forma de esta ave
avisándole de su inminente muerte.

Pero sus profecías no siempre
son mortuorias, sino que en ocasiones sus sabios consejos son tenidos
en cuenta, como ocurrió cuando aconsejó al Daghda, para tratar con los
fomorianos, enemigos de los “Tuatha dé Danann”.

Se
decía de ella, que cuando los soldados celtas estaban en el campo de
batalla y veían o escuchaban a La Morrigan sobrevolando, sabían que
había llegado el momento de trascender; Entonces daban lo mejor de sí
realizando todo tipo de actos heroicos, enardeciéndose en la batalla y
despreciando la propia muerte. La muerte para los celtas significa un
comienzo en el Otro Mundo de ahí el termino de “trascender”. Lo peor en
la batalla, no era morir, sino caer prisionero o quedar tullido.

En
la cultura Celta la muerte representa la trascendencia de la vida y el
inicio de un nuevo ciclo. Pero aún en este aspecto sombrío, otorgaba
una gran seguridad a los guerreros.

También la escuchaban
arengando a las masas y se imitaban sus gritos que infundían además de
ánimo en quien los emitía, espanto en el rival.

De igual forma
es símbolo del amor carnal y hasta de cierta promiscuidad sexual, pero
carente en todo momento de culpa, dado que los antiguos celtas no veían
el sexo como algo de lo que se debía sentir vergüenza propia o ajena,
ni inmoral, ni lleno de pecado o culpa.

En una ocasión se
presentó esta diosa triple, por Samhain, ante el Daghda, dios de la
Tribu y a horcajada sobre un río tuvieron una relación sexual. No en
balde, es diosa de la fertilidad y del emparejamiento, así como deidad
soberana, identificándose y uniéndose a la Tribu a la Tierra de Irlanda
en la simbología del coito con el Daghda, Dios de la tribu.

Cuando
aparece en los arroyos, lavando los ropajes de aquellos que van a
morir, como acaeció con Cuchulainn, es vista como el heraldo de la
muerte y es llamada el “lavador del vado”.

Otra
lectura que podemos entresacar de las deidades femeninas celtas, y de
La Morrigan , en concreto, es la gran importancia y relevancia de lo
femenino, en todas sus facetas, en
unas gentes que no obstante, dejaban buena constancia de sus cualidades
viriles, pero respetando el papel femenino e incluso igualándolo al del
hombre, en todos los aspectos positivos o negativos. Con casi todos los
derechos y obligaciones. No en balde se dice, que para la época en que
vivieron, las mujeres celtas eran las que estaban más en igualdad de
condiciones entre los pueblos paganos de aquellas épocas, por encima de
griegos y romanos específicamente, a los que se considera hoy en día,
casi como los civilizadores de la Europa “bárbara”.

Ella misma profetizó el fin del mundo de la siguiente manera:

“Veremos
un mundo que no me querrá; habrá veranos sin pétalos, ganado sin leche,
mujeres sin pudor, hombres sin valor, conquistas sin ningún fin…
Bosques sin árboles, mares sin habitantes, juicios en falso contra
hombres ancianos y sabios, malos defensores corruptos, todo hombre, un
traidor; todo hijo, un ladrón. El hijo irá a la cama del padre, el
padre a la cama del hijo. Cada uno de sus hermanos lo será por ley. No
buscará a ninguna mujer fuera de su casa…En un tiempo malo, la
indecencia engañará a su padre, a su hermana defraudará…”



Fuente: http://sambuk.blogspot.com/

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LILITH, la reina de los vampiros?


Representación de Lilith tentando a Eva en la capilla
Sixtina del Vaticano.


Lilith la primera compañera de Adan

Según consta en la literatura hebrea, Lilith fue
la primera esposa de Adán. En sumerio, la palabra
"Lil" significa "Aire." El término
más viejo relativo a Lilith sería la palabra
sumeria "Lili" (plural "Lilitu"),
que parece inferir la misma definición que nuestra
palabra "espíritu". En muchas culturas
antiguas, la misma palabra para "aire" o "aliento"
era usada para "espirítu."

Lilith estaba hecha con arcilla, igual que él.
Era hermosa y libre. Adán y Lilith nunca encontraron
la paz juntos, pues cuando él quería acostarse
con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura
recostada que él exigía era ofensiva para
ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de
tí? – preguntaba – Yo también fui hecha
de polvo y, por consiguiente, soy tu igual". .

La salida
del Paraiso

Lilith no obedeció la orden de
sumisión que le impusieron; pensaba que era igual
a su marido, que tenía los mismo derechos que él
porque habían sido creados con el mismo barro,
no se sentía inferior, ni débil, ni dependiente.
Era una mujer íntegra y como tal quería
gozar, al igual que Adán, de la vida y de todo
lo que ésta implicaba, incluidos la sexualidad
y el erotismo.

Cansada de que Dios no atendiera sus reivindicaciones,
decidió abandonar el Paraíso, antes que
someterse y renunciar a sí misma. Invocó
el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición
judía, por considerar que el Nombre verdadero de
cualquier ser contiene las características de lo
nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia
y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios
se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto
de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos
sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
Abandonó volando el Paraiso con unas alas que el
mismo Dios la dió (de ahí su semejanza con
los súcubos).

Luego tomó residencia en una cueva en las costas
del Mar Rojo, donde hasta éstos dias se encuentra
segun la leyenda. Ella acepta a los demonios del mundo
como amantes, y desova muchos miles de niños demonio,
fue llamada Madre de los Demonios, —esposa de Asmodeus,
el Rey de los Demonios.

Adán, mientras tanto, halló que él
lamentaba la partida de Lilith. Fué con Yahweh
y expuso su caso pidiendo el retorno de Lilith. Yahweh
concordó que una criatura del Edén no
debería partir tan fácil del reino, y
dispuso tres ángeles para recobrarla.

Éstos tres, Senoy, Sansenoy, y Semangelof, pronto
encontraron a Lilith en su cueva y le exigieron su retorno
con Adán por órdenes de Yahweh. Si se
reusaba, le infomaron, matarían a un ciento de
sus hijos demonios cada día hasta que decidiera
regresar.




El arte también ha recordado a la primera compañera
de Adán. Cuadro de Hon. John Collier.


Lilith exclamó que incluso esta suerte era mejor
que regresar al Edén y a la sumisión a
Adán. Tan pronto como los Ángeles cumplieron
su amenaza, Lilith también hizo una terrible
proclamación. En respuesta por el dolor inflingido,
matería a los hijos de Adán. Juró
atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante
el nacimiento. Juró también que los recién
nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira,
las niñas por veinte dias y los niños
por ocho. No solo esto, sino que también atacaría
a los hombres en su sueño, robándoles
su sémen para dar nacimiento a más niños
demonio, que reemplazarían a esos asesinados
cada día.

Ante la negativa de Lilith de regresar con Adán,
Dios decidió dar una nueva compañera a
su creación pues proclamo que "No es bueno
que el hombre esté solo", creó a
Eva a partir de una de sus costillas, y por lo tanto
sumisa al hombre (observese el machismo de la época).

Lilith como
Reina de los Vampiros

A partir de esta narración, a Lilith se le ha
considerado la reina de los súcubos (demonios
femeninos), por alinearse en el bando enemigo de Dios
al marcharse del Paraíso. Y de ahí se
ha pasado a suponerla una perversa ninfómana,
que seduce a los hombres con maestría para estrangularlos
después.

Algunas tradiciones cuentan, que entre el cabello de
Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los
jóvenes que sucumbieron a su hechizo

Esa condición diabólica de Lilith le ha
llevado a ser también la Reina de los Vampiros.
No sólo mantiene relaciones sexuales con hombres
a los que después asesina, sino que también
se alimenta de su sangre. Es en esa encarnación
donde Lilith se asimila a diferentes divinidades y monstruos
femeninos presentes en la mitología clásica:
Lamia, Empusa y las lamias, hijas de Hécate,
diosa de la brujería; las harpías y las
estriges, también macabras visitantes nocturnas;
las harpías, ayudantes de las erinias o furias;
las moiras o parcas, las grayas y las gorgonas, siniestras
ancianas habitantes de los infiernos. En todas estas
figuras se repiten las alusiones a muerte de hombres
y niños.

Otras referencias mitológicas afines a Lilith
se pueden encontrar en la Brunilda de los Nibelungos,
o en la diablesa babilonia Lilu. La misma Reina de Saba
de Salomón es un trasunto de Lilith. Etimológicamente
viene del hebreo layil, (noche), y aparece representada
como un demonio nocturno peludo o como una mujer de
cabellos muy largos.

En la Biblia aparece una
fugaz alusión a Lilith. En Isaías 34,14
se explica con todo detalle cómo Dios con su
espada mata a todos los habitantes de Edom, lugar poblado
por enemigos acérrimos de los judíos,
y que allí quedan como dueños y señores
los animales. Buitres, serpientes… y Lilith. "También
allí Lilith descansará y hallará
para sí lugar de reposo". Lilith ha sido
traducido por lechuza o ardilla, evitando toda referencia
a la figura precedente de Eva. En nota al pie se hace
constar: "Los hebreos creyeron que significaba
un ser diabólico, en forma femenina, noctívago,
espantajo de la fantasía popular".

Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse
en seductora de los propios hijos de Adán y Eva
(abordando a Caín con palabras de consuelo y
reposo tras la muerte de Abel), o a asimilarla con la
propia serpiente del Paraíso dando cuerpo de
serpiente mientras Satán daba cara humana y la
voz que sedujo a Eva (como en los frescos de Miguel
Ángel de la Capilla Sixtina). Un relato de Primo
Levi nos recuerda que Lilith es la amante del mismo
Dios creador, y que vive en el Mar Rojo comandando una
corte de demonios. Y otra tradición afirma que
Samael, luego Satán, el ángel caído,
se convierte en pareja de Lilith, e incluso que juntos
seducen a Eva para que engendre a Caín.

Lilit es una figura legendaria del folclore judío, de origen mesopotámico. Se la considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva. Abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo) , uniéndose allí con Samael
y otros demonios. Más tarde, se convirtió en una demonesa que rapta a
los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo, engendrando hijos (los lilim)
con el semen que los varones derraman indebidamente. Se la representa
con el aspecto de mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado,
generalmente pelirroja, y a veces alada.


Lilit en la mitología mesopotámica

El origen de Lilith parece hallarse en Lilitu y Ardat Lili, dos demonesas mesopotámicas, relacionadas a su vez con el espíritu maligno Lilu. En los nombres de esta familia de demonios aparece la palabra lil,
que significa ‘viento’, ‘aire’ o ‘espíritu’. Los judíos exiliados en
Babilonia llevaron a su tierra de origen la creencia en esta criatura
maligna, cuyo nombre, adaptado a la fonética del hebreo como לילית (Lilith), se puso en relación con la palabra parónima hebrea ליל, lil, ‘noche’.

Lilit en la mitología hebrea

Lilit en la Biblia 

La única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14:פגשו ציים את־איים ושעיר על־רעהו יקרא אך־שם הרגיעה לילית ומצאה לה מנוח׃. En la Biblia de Jerusalén
el pasaje se traduce como: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y
un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él
encontrará descanso». En la Vulgata לילית se tradujo por Lamia, equivalencia que se conserva en algunas traducciones modernas, como la de de Nácar-Colunga:
«Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el
peludo gritará a su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y
hallará para sí reposo». Otras versiones, en fin, traducen el término
como ‘criatura nocturna’ o ‘lechuza’. Al tratarse de un término que
aparece testimoniado en una sola ocasión (hápax legómenon), no
resulta posible saber con certeza si para el autor del texto לילית era
un nombre propio o común, y en este último caso, si se trataba de una
criatura sobrenatural o de una rapaz nocturna.

La leyenda de Lilit 

El origen de la leyenda que presenta a Lilit como primera mujer de Adán se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis 1, 27. Antes de explicar que el Dios Yahvé dio a Adán una esposa llamada Eva, formada a partir de su costilla (Génesis 2:4-25),
el texto dice: «Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de
Dios lo Creó; hombre y mujer los creó». Si bien hoy suele interpretarse
esto como un mismo hecho explicado dos veces, otra interpretación
posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya,
formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla
de Adán a Eva. La primera mujer a la que alude Gn. 1, 27 sería Lilith,
la cual abandonó a su marido y el jardín del Edén.

La leyenda está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la
costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién
nacidos, con el nombre de tres ángeles que los protegen de Lilit.

El Génesis Rabba, midrás sobre el libro del Génesis,
recopilado en el siglo V en Palestina, señala que Eva no existía
todavía en el sexto día de la Creación. Entonces el Dios Yahvéh había
dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres
vivientes. Cuando desfilaron ante él en parejas, macho y hembra, Adán
—que ya era un hombre de veinte años— sintió celos de su amor, y aunque
copuló con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto.
Por ello exclamó: «¡Todas las criaturas tienen la pareja apropiada,
menos yo!», y rogó al Dios que remediara esa injusticia.

Según el Yalqut Reubeni, colección de comentarios
cabalísticos acerca del Pentateuco, recopilada por R. Reuben ben Hoshke
Cohen (muerto en 1673) en Praga:

Yahvéh formó
entonces a Lilit, la primera mujer, del mismo modo que había formado a
Adán, aunque en lugar de polvo puro utilizó excremento y sedimentos. De
la unión de Adán con este demonio-hembra, y con otra parecida llamado Naamá, hermana de Túbal Caín, nacieron Asmodeo
e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad. Muchas
generaciones después, Lilit y Naamá se presentaron ante el tribunal de
Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén.

Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba
tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la
postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de
ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu
igual». Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada,
pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo
abandonó.

Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim,
seres cubiertos de pelos. Cuando tres ángeles de Dios fueron a
buscarla, ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriesen cien
de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales
dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho
días, incircuncisos.

El novelista italiano de origen judío Primo Levi pone en boca de uno de sus personajes esta visión de Lilit:

A ella le gusta
mucho el semen del hombre, y anda siempre al acecho de a ver dónde ha
podido caer (generalmente en las sábanas). Todo el semen que no acaba
en el único lugar consentido, es decir, dentro de la matriz de la
esposa, es suyo: todo el semen que ha desperdiciado el hombre a lo
largo de su vida, ya sea en sueños, o por vicio o adulterio . Te harás
una idea de lo mucho que recibe: por eso está siempre preñada y no hace
más que parir.

Primo Levi, Lilít y otros relatos, Barcelona. Edicions 62, 1989, p. 24.

Influencia cultural

Lilith es usada en la serie japonesa Neon Genesis Evangelion,
donde ella es el comienzo de la vida tras llevarse a cabo la voluntad
de Dios. Los humanos por naturaleza se rehusan a seguir su destino de
muerte así que capturan a Lilith.

La figura y leyenda de Lilit y sobre todo su rebelión hacia Adán ha llevado a algunas feministas (feminismo radical, feminismo anarquista, etc.) a convertirla en símbolo de la liberación sexual y de la lucha contra el patriarcado.

Por su naturaleza nocturna y demoníaca, algunos han querido ver en
ella a la primera vampiresa, por lo que constituye un icono de la subcultura goth, que exalta su belleza inquietante y siniestra.

El cantante canario Pedro Guerra le dedicó una canción llamada Lilith.

El escritor C.S. Lewis en sus novelas Las Crónicas de Narnia menciona que la malvada reina Jadis del reino de Charn desciende de Lilit. Como se puede ver en el libro El león, la bruja y el ropero, en su capítulo 8:

—A ella le gustaría
que lo creyéramos —respondió él—, y en eso basa su pretensión de ser
reina. Pero no es hija de Eva. Desciende de la primera esposa de
vuestro padre Adán —aquí el señor castor realizó una inclinación de
cabeza—, aquélla a la que llamaban Lilith, y que pertenecía a la raza
de los genios. De ahí es de donde proviene ella por una parte, y por la otra, de los gigantes. No, no, no existe ni una gota de sangre humana en la bruja.

— Por eso es mala de los pies a la cabeza, señor castor —corroboró su esposa.

Bibliografía

  • Graves, Robert y Raphael Patel, Los mitos hebreos [Hebrew Miths: The Book of Genesis, 1964]. Madrid: Alianza Editorial, 2000.
  • Theodor, Julius (1849-1923) y Chanoch (Hanokh) Albeck (1890-1972): Bereschit Rabba: mit kritischem Apparat und Kommentar [1912], dos volúmenes. Berlín: Pöppelmann, 1927.

Fuentes: wikipedia y otras fuentes de internet.

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Alma de Mujer

SOY BRUJA, SOY MUJER PERO MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO,
NO PERTENEZCO A LOS HOMBRES, NI A SUS IDEAS.
POR ESO PUEDO CAMBIAR LO QUE HA SIDO CONSTITUIDO.

EL ALMA DE LA MUJER:
LA MUJER PIENSA CON EL CORAZÓN.
ACTÚA POR LA EMOCIÓN
Y VENCE POR EL AMOR.
VIVE MILLONES DE EMOCIONES EN UN SOLO DÍA
Y TRANSMITE CADA UNA DE ELLAS EN UNA ÚNICA MIRADA.
EXIGE DE SI LA PERFECCIÓN Y VIVE DISCULPANDO LOS ERRORES
DE AQUELLOS A QUIEN AMA.

HOSPEDA EN SU VIENTRE OTRAS ALMAS.
DA A LUZ, Y DESPUÉS QUEDA CIEGA DELANTE
DE LA BELLEZA DE LOS HIJOS QUE GENERÓ,
LES DA ALAS,
LOS ENSEÑA A VOLAR,
PERO NO QUIERE VER PARTIR LOS PÁJAROS,
AÚN SABIENDO QUE NO LE PERTENECEN.

SE ARREGLA TODA Y PERFUMA EL LECHO,
AUNQUE SU AMOR NI PERCIBA MÁS ESOS DETALLES.

COMO UNA HECHICERA,
TRANSFORMA EN LUCES Y SONRISAS
LOS DOLORES QUE SIENTE EL ALMA,
SOLAMENTE PARA QUE NADIE LO NOTE,
Y TODAVÍA TIENE QUE DAR EL HOMBRO
PARA QUIEN DE ÉL NECESITE PARA LLORAR.

FELIZ DEL HOMBRE QUE POR UN DÍA…
SEPA ENTENDER…
¡EL ALMA DE LA MUJER!

NADA MÁS CONTRADICTORIO QUE SER MUJER Y BRUJA.

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