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Las Siete Profecías Mayas



Los mayas no hablan del fin del mundo, es más, específicamente dicen
que todo se transforma, que lo único que permanece es el espíritu, en
su viaje de evolución hacia niveles superiores. La profecía maya más
bien nos habla de cambios que ocurrirán a nivel físico en el planeta, y
en la conciencia de la raza humana.

Posiblemente, la civilización maya fue una de las más importantes de
la historia. Hay vestigios históricos que existen desde los años 400 a
. de C., si bien su
real origen se remonta, de acuerdo a los propios
mayas, a miles de años atrás, como sobrevivientes directos del
cataclismo atlante. Entre el año 300 al 900 d. de C. se marca la
culminación de su apogeo para los tiempos modernos. Tenían grandes
conocimientos de astronomía y matemáticas, poseían un sistema de
escritura jeroglífico y construyeron impresionantes edificaciones. Pero
toda esta grandeza se vio reducida a la nada cuando, por causas
desconocidas, las ciudades mayas fueron abandonadas e invadidas por la
selva.

Fueron descubiertas después de varios siglos y son las únicas pruebas que atestiguan toda esa grandiosidad.

Los Códices

Los Sabios Mayas de Palenque (Chiapas, México) supieron algo al
estudiar el cosmos y sus calendarios sagrados. Ellos tenían un mensaje
para transmitir a las generaciones de este tiempo y dejaron señales a
través de signos y jeroglíficos para que los descubriéramos.

¿Pero qué dicen esos códices y esas profecías?

Uno de estos códices secretos dice que en 1475 el consejo supremo de
los mayas reveló que comenzaba un ciclo de 520 años, que concluiría en
la primavera de 1995, y que coincidiría con el fin del periodo de
oscuridad que los españoles traerían a estas tierras años más tarde,
algo que también supieron que iba a suceder.

Por eso comenzaron a ocultar sus textos sagrados, ya que Colón
llegaría a América en 1492 y Cortés, a México el año 1519. Estos sabios
mayas profetizaron que a partir de 1995 comenzará la era de Itza o la
edad del conocimiento.

Las Profecías

Se dice que entre el año 1995 y el 2012 la humanidad recibirá la luz
del conocimiento desde el corazón de la galaxia. Dicen que esto
sucederá cuando los seres humanos despierten sus cuerpos de luz y
trasciendan sus sombras. Así, es posible recibir la luz del
conocimiento y llegar a ser seres luminosos. El cuerpo dormido de la
humanidad debe despertar. Ésta es la razón por la que, desde hace algún
tiempo, han comenzado a volver mayas del tiempo del esplendor de su
pueblo a entregarnos las claves que harán efectivo ese despertar,
entregándonos su antiguo conocimiento secreto. Estos conocimientos
sagrados nos prepararán para la edad de Itza, una edad de conocimiento,
que dicen comenzará a finales del año 2012.

Su visión del mundo no era planetaria, tenían una conexión con el
centro de la galaxia , por eso sus ciclos del tiempo no tenían una
escala humana.

Los mayas piensan que el mundo tal y como lo conocemos hoy,
finalizará después de estos trece últimos baktunes. El 13 es el número
sagrado maya, el número del movimiento y el más elevado.

La humanidad ya vivió varios ciclos antes del que nos encontramos
actualmente. Uno de ellos sería el de la Atlántida, que concluyó con la
desaparición de este continente. Su conocimiento fue a parar a Egipto y
al golfo de México. Esto explicaría la cultura olmeca y el origen de
sus conocimientos secretos. Hubo tres grandes ciclos más,
correspondientes a otras grandes civilizaciones de la humanidad, que al
igual que la Atlántida, también desaparecieron. Ahora otro gran ciclo
estaría a punto de concluir.

Hay un flujo de acontecimientos que no podemos dominar. Estamos
todos en un río que ¡quién sabe a dónde nos llevará! Es su
decisión qué hacer o no hacer dentro de ese río. Oponerse a su
corriente o fluir con él, dejándose llevar.

Ya están las semillas dentro de nosotros. Estamos en el inicio del
renacimiento de la civilización maya. Y todos nosotros podemos ser
mayas. Ser maya no es una cuestión racial, sino espiritual. Maya es
alguien armonizado con la Tierra y con el Universo.

Los mayas no hablan del fin del mundo, es más, específicamente dicen
que todo se transforma, que lo único que permanece es el espíritu en su
viaje de evolución hacia niveles superiores.

La primera profecía anuncia el final del presente ciclo, que desde
1999 quedan 13 años y que cada hombre está en el salón de los espejos
para encontrar en su propio interior su naturaleza multidimensional…
que nuestro Sol gira alrededor de Alción, el sol central de las
Pléyades, y que ambos sistemas giran alrededor de la mente, y en el
centro de la galaxia, en un giro que dura 200 millones de años.

Con esta profecía los mayas quieren abrir la mente del hombre a la
galaxia. Dejan codificado en su calendario la fecha clave para la
transformación definitiva: a fines del año 2012.

La segunda profecía dice que las respuestas a todo están en el
interior del hombre, que su comportamiento determina su futuro y afirma
que la humanidad se encuentra en un momento de transición fundamental
hacia una nueva manera de percibir el Universo… que la Tierra y el
sistema solar están recibiendo un haz de luz, energía e información
desde el centro de la galaxia, que está provocando un aumento en la
vibración del planeta, de las ondas cerebrales y las células del
hombre, que se están poniendo en resonancia, en equilibrio con la nueva
frecuencia, ocasionando enormes cambios en su comportamiento.

La segunda profecía muestra dos caminos: uno de comprensión y
tolerancia, otro de miedo y destrucción. En ambos se aprenden las
lecciones necesarias para la evolución de la conciencia. Somos nosotros
los que debemos decidir cuál de los dos tomamos; son el cielo y el
infierno manifestados simultáneamente.

Nos dice que la humanidad se dirige hacia una nueva época de
armonía, que para llegar a ella tenemos que enfrentar nuestros grandes
miedos y aceptar que las situaciones difíciles, que vivimos para
aprender , conservando la paz en cualquier situación que vivamos, por
difícil que sea, pues podremos mantener y aumentar nuestra energía
interna produciendo un estado de vibración alta y un estado de respeto
por todo lo que existe. Las situaciones difíciles estarán en nuestras
vidas mientras necesitemos aprender algo de ellas.

La tercera profecía dice que debemos tomar conciencia de nuestra
influencia en el planeta para no seguir equivocándonos, provocando su
destrucción, como ha sucedido a lo largo de la historia… que los
procesos de industrialización sin sentido ecológico han provocado con
sus desechos un aumento general en la temperatura del planeta y que
esto se acentuará con el aumento de la actividad del sol, causado por
la energía que se recibe desde el centro de la galaxia, ocasionando
grandes cambios en el clima y en los vientos.

Serán vórtices de energía que limpiarán la superficie de la tierra,
que son la manifestación de la inconformidad de nuestro planeta y de
las energías elementales contenidas en su interior.

La cuarta profecía nos dice que el hombre debe terminar con su
conducta depredadora para sincronizarse con los ritmos de la naturaleza
y ajustarse a los cambios que llevarán a todo el Universo a una Era de
armonía, que los cambios en el clima producirán el derretimiento de los
polos, permitiendo que la tierra se limpie y reverdezca nuevamente,
originando grandes cambios en la composición física de los continentes
donde vivimos.

Todas las profecías buscan un cambio en la mente del hombre, pues el
universo está generando todos esos procesos para que la humanidad se
expanda por la galaxia comprendiendo su integridad fundamental con todo
lo que existe.

La quinta profecía dice que todos los sistemas basados en el miedo,
sobre los que está fundamentada toda nuestra civilización, se
transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre para dar paso
a una nueva realidad de armonía.

Los sistemas fallarán para enfrentar al hombre consigo mismo,
hacerlo ver la necesidad de reorganizar la sociedad y continuar en el
camino de la evolución que nos llevará a comprender la cocreación. El
dinero dejará de usarse como medio de intercambio, y los síntomas que
surgen desde distintas partes del mundo parecen confirmarlo.

Surgiría un sólo camino espiritual común para toda la humanidad que
terminará con todos los límites establecidos entre las distintas
maneras de ver a Dios.

El nuevo día galáctico está anunciado en todas las religiones y
cultos como una época de paz y armonía para toda la humanidad. Es claro
entonces que todo lo que no produzca este resultado debe desaparecer o
transformarse. La nueva época de luz y de armonía universal no puede
tener una humanidad basada en la economía militar de imposición de
verdades por la fuerza ni en un sistema no equitativo de distribución
de la riqueza representado en el dinero, la riqueza virtual y la
especulación financiera.

El Tiempo del No Tiempo

El amanecer de la galaxia debe basarse en el profundo respeto de los
unos por los otros, y en el reconocimiento de que todo lo que existe es
como otra parte de cada uno. Por eso, no se necesitarán aparatos
represivos ni los sistemas tecnológicos de comunicaciones existentes,
pues el hombre estará conectado mentalmente, por lo que la violencia
dejará de existir.

Estamos en el final del ciclo de la noche de 5125 años. En el final
de un día galáctico de 26.000 años, a punto de entrar en el amanecer de
la galaxia. La época de cambio que los Mayas denominaron "El tiempo del
no tiempo", que también fue profetizada por otra culturas y religiones.
Todas coinciden en que está a punto de suceder un cambio de grandes
proporciones y, al final del último giro aproximadamente, vendría un
período de caos que conduciría a una nueva fase de la evolución de la
conciencia y a cambios sin precedentes en el hombre.

La sexta profecía Maya dice que en los próximos años aparecerá un
cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del
hombre. Los Mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían
a poner en movimiento el equilibrio existente, para que ciertas
estructuras se transformaran y permitieran la evolución de la
conciencia colectiva. Todas las cosas tienen el lugar que les
corresponde, todas las circunstancias, aun las más adversas, son
perfectas para generar comprensión sobre la vida y para desarrollar la
conciencia sobre la creación.

La séptima profecía nos habla del momento en que en el sistema
solar, en su giro cíclico, sale de la noche para entrar al amanecer de
la galaxia. Dice que en los 13 años que van del año 1999 al 2012, la
luz emitida desde el centro de la galaxia, sincroniza a todos los seres
vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación
interna que produce nuevas realidades y todos los seres humanos tienen
la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones recibiendo un nuevo
sentido, la comunicación a través del pensamiento. Los hombres que
voluntariamente encuentren su estado de paz interior elevando su
energía vital llevando su frecuencia de energía vital del miedo hacia
el amor, podrán captar y expresarse a través del pensamiento, y con él,
florecerá el nuevo sentido.

La energía adicional del rayo emitido da la oportunidad a los
hombres de que estén en una frecuencia de vibración alta, y en ese
sentido, ampliará la conciencia de todos los hombres, generando una
nueva realidad individual, colectiva y universal.

La reintegración de las conciencias individuales de millones de
seres humanos despertará una nueva conciencia en la que todos
comprenderán que son parte de un mismo organismo gigantesco. La
capacidad de leer el pensamiento entre los hombres revolucionará
totalmente la civilización.

En ese momento comprenderemos que somos parte integral de un único
organismo, y nos conectaremos con la tierra , los unos con los otros,
con nuestro sol y con la galaxia entera. Todos los hombres comprenderán
que el reino mineral, vegetal, animal, y toda la materia esparcida por
el universo a todas las escalas, desde un átomo, hasta una galaxia, son
seres vivos, con una conciencia evolutiva. A partir del año 2012, todas
las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues
el hombre sentirá a los otros como parte de sí mismo.

Autora: Lucia Norma Ross

Fuente: http://arquehistoria.com

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Esoterismo medieval

1. Introducción

Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período, hubo gran
número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de
mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el
Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de
doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición
hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas
tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente
herméticas… Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal
conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas
orientales: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición
hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que
se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones
usan abundantemente colores simbólicos.[1]

2.
Las corporaciones

Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons], constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con
todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se
transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a
través de las cofradías de constructores (que a la vez se
transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que
la geometría desempeñaba un papel preponderante), y por otro, por la
Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los
magos» [2]

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa, nació la francmasonería especulativa. En cuanto al Compañonaje,
cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los
cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas
novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón
simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones
donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros…

El rasgo común de todas
esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos
iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota
antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería
moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.

3.
La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que,
según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual
José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban
de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado
de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó
luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene
el «brevaje de la inmortalidad», aparece en gran número
de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial»,
es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la
famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos
del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno
de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña
a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles
en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste
cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido
después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que
pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.)
La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento,
«perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar. [3]

En esas tradiciones se entrevé un vínculo
entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es
decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás,
bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas
por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas,
y sin duda también por los albigenses…

Según Henri Martin [4], habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel:

«Ya no es en la isla de Bretaña,
sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un
héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso
en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción
misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano
del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería
del Graal
se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonería
ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede
verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo
ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de
los constructores
que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto
nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea
de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree… [5]»

4.
Los cátaros

Los cátaros (es decir: los «puros»),
llamados también albigenses, porque eran particularmente
numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo
por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra
ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que
se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo
la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el
universo entero había sido creado por el Príncipe de las
Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética,
que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala
en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa…
A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos
a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban
de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás,
esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas»
que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás»,
los cátaros excluían el infierno del más allá,
del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los
espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones,
quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura
ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias
esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de
tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas
que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo
y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo
bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse
morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos
propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación
espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían
separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros
– escribe Aroux – tenían ya en el siglo XII signos de
reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses
es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse
que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes.
Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes
y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya
ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición. [6]

5. Los Templarios

El esoterismo de los templarios sigue siendo un
enigma. Es conocida la historia de esa famosa Orden, fundada en 1117 para
la protección de los peregrinos en Tierra Santa, cuya regla había
sido establecida por San Bernardo: después de combatir mucho tiempo
a los sarracenos, los templarios debieron por último retirarse
a Siria luego de la reconquista del país por los musulmanes, pero
habían adquiridio gran poderío y riquezas en la cristiandad,
y poseían encomiendas en todos los reinos de Europa. El proceso
intentado por el envidioso Felipe el Hermoso a esos hombres demasiado
influyentes ha sido referido a menudo: todos sabemos de qué manera
el soberano acabó por arrancar al papa Clemente V la condena de
los templarios con la acusación de «renegar de cristo, apostatar,
entregarse a actos de idolatría y a horribles libertinajes en el
curso de ceremonias secretas». Después de un largo proceso
y la disolución de la Orden pronunciada por la Bula papal de 1312,
el Gran Maestro Jacques de Molay y gran número de templarios fueron
quemados vivos en París, en 1314.

¿Tenían los templarios una doctrina secreta y ritos
de iniciación? El problema ha suscitado gran número de interpretaciones;
ciertos historiadores niegan categóricamente la existencia de un
esoterismo templario, y otros, al contrario, no vacilan en hacer derivar
la francmasonería de la Orden mártir. En realidad, bien
parece que los templarios tuvieron un culto secreto y doctrinas reservadas
a los iniciados, y que esas doctrinas heterodoxas les fueron transmitidas
por heréticos musulmanes – quizás los asesinos,
con quienes tuvieron relaciones -, herederos de especulaciones gnósticas.
Pero conocemos muy mal dicho esoterismo, tanto más cuanto que los
documentos seguros faltan casi totalmente. El historiador se ve reducido
a conjeturas, con respecto a las figuras bafométicas (de
bafometo = «inspiración del Espíritu»),
especie de ídolos andróginos, que representan la unión
de los principios masculinos y femeninos, cuyo papel en los rituales secretos
no ha podido ser precisado con suficiente certeza. Aroux, citando a Von
Hammer, hace alusión a «símbolos gnósticos
impresos en un talismán hallado, en el siglo XVII, en la tumba
de un templario, muerto antes de la destrucción de la Orden»,
y asimismo a:

«…dos cofrecillos descubiertos, uno en Borgoña,
el otro en Toscana, sobre los cuales se reconocen esos mismos símbolos,
principalmente la cadena de Eones, representada por la houppe,
las pruebas de fuego y del agua, el falo, el cteis, el toro de
Mitra y la cruz ansada de los egipcios».

Y también a «esos emblemas extraños esculpidos
en la puerta de algunas iglesias, donde parecen querer mostrarse y ocultarse,
a un mismo tiempo, las doctrinas interiores del templo» (por ejemplo,
en lo alto de la puerta principal de la iglesia Saint-Merri se halla un
Bafometo, entre dos ángeles que le echan incienso). Pero
ignoramos casi todo del esoterismo templario, y el historiador debe desconfiar
de las descripciones demasiado precisas que dan ciertos ocultistas de
los misterios practicados por los Caballeros.

6. Dante y el esoterismo

Dante Alighieri (1265-1321) es el más célebre
«iniciado» de la Edad Media: ese gran adversario del papado
parece haber desempeñado un gran papel en las sociedades secretas
de aquel entonces; era, en particular, uno de los jefes de la Fede
Santa,
Orden Tercera de filiación templaria. Y se hizo el intérprete
de dicho esoterismo en su Divina Comedia, que es «una alegoría
metafísico-esotérica, que vela y expone al mismo tiempo
las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para
alcanzar la inmortalidad» [7]

Cada «Cielo» representa un grado
de iniciación: el Infierno representa el mundo profano,
el Purgatorio comprende las pruebas iniciáticas,
y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se
hallan reunidos y llevados a su cenit la inteligencia y el amor. En esta
vasta síntesis aparecen toda clase de elementos: doctrinas paganas,
gnósticas, cátaras, árabes, herméticas, etc.
Se encuentran en particular los símbolos más típicos
del hermetismo cristiano: la Cruz, la Rosa, el Águila, la Escala
de las siete artes liberales, el Pelícano que se abre el pecho
para alimentar a su cría (símbolo a la vez del Redentor
del mundo y de la más perfecta humanidad). Es una verdadera máquina
de guerra dirigida contra la Iglesia [8]

7. Alquimistas y cabalistas


Como
hemos podido darnos cuenta, la Edad Media fue una época en que
los cultos secretos y las doctrinas esotéricas proliferaron, propagados
por numerosas organizaciones iniciáticas. Citemos, a ese respecto,
las sociedades secretas que agrupaban a los alquimistas, cuyas
doctrinas y prácticas no dejaron de desarrollarse durante todo
ese período, a pesar de las repetidas condenas de la Iglesia.

También hay que mencionar a los rabinos cabalistas, que
se agruparon en una suerte de escuelas, pequeñas capillas cerradas.
El sentido etimológico de la palabra Cábala es «tradición».
Ese esoterismo hebraico, cuya influencia había de ser tan grande
sobre numerosos pensadores cristianos, tiene remotas raíces en
las doctrinas puramente judaicas y también en las otras tradiciones,
principalmente las ideas gnósticas: las obras de los cabalistas
son una especie de depósito en el que han venido a acumularse los
residuos de los sistemas teosóficos más diversos. Había
una Cábala práctica, suerte de enciclopedia de conocimientos
mágicos de todas clase, junto a diversos procedimientos que permitían
obtener el éxtasis místico, y aun llegar a poner a algunos
sujetos en trances hipnóticos. Pero había sobre todo una
Cábala especulativa, que interpretaba alegóricamente
los textos sagrados, utilizando diversas técnicas de permutación
de letras. (Gematria, Notarikón, Temurah, Teruf), y que
intentaba penetrar los más profundos misterios de la Creación
(Maaseh heresit,«Historia del Génesis») y de
la constitución del Universo (Maaseh Merkabah, «Historia
del carro celestial»). Los dos textos de base de las especulaciones
cabalísticas eran el Sefer( o Sepher) Yetsirah («Libro
de la Formación»), sin duda del siglo VIII, y el Séfer
– ha – Zohar
(«Libro del Esplendor), redactado en
España hacia fines del siglo XIII; esta última obra ejerció,
sobre todo a partir del siglo XVI, considerable influencia sobre casi
todas las doctrinas esotéricas que vieron la luz.

No podemos resumir, siquiera brevemente, el inmenso
cuerpo de doctrinas que forman las especulaciones cabalísticas:
nos permitimos remitir a las obras especializadas (Ver bibliografía).
Sin embargo, he aquí el principio de base, enunciado por J.Boucher [9]:

«Dios puede ser considerado en sí o en
su manifestación. En sí, antes de toda manifestación,
Dios es un ser indefinido, vago, invisible, inaccesible, sin atribución
precisa, parecido a un mar sin orillas, a un abismo sin fondo, a un
fluido sin consistencia, imposible de conocer por ninguna razón,
por consiguiente, de ser representado, sea por una imagen, sea por un
nombre, sea por una letra, ni siquiera por un punto. El menos imperfecto
de los términos que puede emplearse sería el Sin fin,
el Indefinido o Ain Sof, que no tiene límite, o
Ain el No – Existente, el No-ser.

«En cuanto Dios se manifiesta se hace accesible,
cognoscible; se le puede nombrar; y el nombre que se le da se aplica
a cada manifestación o exteriorización de su ser. El Ain
Sof, el Ain
se manifiesta de diez maneras por o en las sefirot
[sephirot]
. Cada una de éstas, la Corona, la Sabiduría,
la Inteligencia, la Gracia, la Fuerza, la Belleza, la Victoria, la Gloria,
el Fundamento y la Realeza, constituye un modo especial de revelación
o de notificación del Ain Sof y permite nombrarlo. Cada círculo, limitación o determinación del Ain Sof, es una sefirah…

«La Cábala considera también a
Dios bajo la forma del Adán celeste, el Adán
Quadmón
, y localiza las sefirot en cada uno de sus miembros,
aplicando la ley de los contrarios y la ley sexual»

De ahí el diagrama conocido con el nombre de árbol
de las Sefirot
. (Fig.1)

8. La brujería

Este rápido vistazo sobre las iniciaciones medievales no sería
completo si no hiciéramos alusión a la brujería.
Han existido, según parece, asociaciones secretas de brujos y brujas,
celebrando sus ritos en fechas fijas. Por paradójico que parezca,
la brujería constituye una especie de culto y aun de religión.

Como se ha hecho notar muchas veces, «no
es posible separar desde la Edad Media en que ellas dominan, las dos nociones
paralelas y antinómicas de Dios: el bien, y del Diablo: el mal.
Es, pues, fácil comprender que si se levantaban altares a Dios,
si existía toda una liturgia, con misas y fiestas que se le ofrecían,
también habían de existir ceremonias tan fervorosamente
dedicadas al Diablo. Si la Iglesia misma consideraba al Diablo como un
ángel caído, muy poderoso y un "casi igual" ;
si, por añadidura, un pacto con él aseguraba, no después
de la muerte, sino en la vida terrenal, felicidades y riquezas ciertas,
era muy tentador para quienes una fé sólida no ataba a Cristo…
probar con el Diablo [10]». Las prácticas
y el culto satánicos han sido abundantemente descritos en obras
especializadas [11]. El estudio de esa forma
aberrante de iniciación es, por lo demás, del más
alto interés para el historiador de las religiones: en las prácticas
místico-eróticas del Sabbath se encuentra sin duda un eco
lejano y pervertido de un antiguo culto pagano de la fecundidad [12].


[1] F. Portal, Des coulerus
symboliques,
reedic. París, Niclaus, 1938. 

[2] Matila, G. Ghika, Le nombre
d’ór
, t. II, páginas 75-76 (nueva edic., París,
N.R.F., 1951).

[3] Rene Guénon, Le
roi du monde,
cap.V. Véase: A.E.Waite, The Holy Grail, Londres,
1933, Lumière du Graal, París, 1949 y Jean Marx,
La légende arthurienne et le Graal, París. P.U.F.,
1912.

[4] Historie de France, t. III, págs.
398-399.

[5] También se encuentra el Grial
en las leyendas germánicas (cf. la Tetralogía de Wagner).

[6] Véanse los romances
o poemas sobre el Santo Grial.

[7] A. Reghini, citado por R.Guénon,
L’ésotérisme de Dante, pág. 25.

[8] Cf. el Roman de la Rose,
de Lorris y Meunc.

[9] La symbolique maçonnique,
págs. 102-103.

[10] M.Verneuil, Dict. des
Sciences occultes
, Mónaco, 1950, pág. 360.

[11] La obra clásica es
la de Grillot de Givry, Le musée de Sorciers. París,
Lib. de France 1929.

[12] Véase sobre el particular:
M.A. Murray, The Witch – cult in Wester Europe, Oxford, 1921.

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CENTAUROS

     Tipo: Terrestre.

Descripción: El centauro es un ser con cuerpo de caballo y el torso, brazos y cabeza de hombre.

Habita en equilibrio
con la naturaleza, así que sólo caza lo
que necesita para vivir y si tala un árbol, planta
otro. Suelen ser encontrados en prados, claros y bosques
de hoja caduca. Son muy sociables con otras especies del
bosque.

Son conocidos por sus habilidades con la lanza y con
el arco, aunque también pueden usar garrotes
y escudos a la hora de la lucha. Son seres de gran fuerza,
sobre todo por su parte animal. Esta parte de caballo
les permite cocear, pisotear y cargar con lanza.

Su sociedad está formada por tribus donde suele haber una élite de centauros guerreros, y al menos un sacerdote, que será
considerado un líder.

Es famosa su afición por el vino, que les tranforma
en seres desagradables y algo toscos, incluso agresivos.

Una de las leyendas de la mitología griega cuenta
que el primer centauro fue Chirón. Chirón
era un titán que entró en guerra con los
jóvenes dioses el Olimpo, pero perdió.
Como castigo, Apolo, el dios de la luz y la razón,
lo convirtió en mitad hombre y mitad caballo.

En esta leyenda se narra como fue herido por una flecha
venenosa, y tras un tiempo de agonía renunció
a su inmortalidad. Chirón cedió su inmortalidad
a Prometeo, otro titán. Zeus, como agradececimiento
por este gesto que tuvo Chirón, dibujó
la forma de centauro en una constelación y le
dio el nombre de Sagitario.

Los Centauros, (su nombre significa asesinos de toros), son considerados como CRIATURAS DE LA LUZ, pero son también
híbridos quiméricos, torso humano y parte inferior de caballo; suelen
ser seres violentos y salvajes, aunque uno de sus máximos
representantes, Quiron, es todo lo contrario, casi se le puede
denominar un sabio. Si el cuerpo inferior es de asno se le conoce como
Onocentauro y si se trata de cuerpo de toro tenemos al Bucentauro. 

     

Fuente: http://www.seresmitologicos.net/

Pulo, http://loscuatroelementos.wordpress.com/

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Sílfides, Gnomos, Ondinas y Salamandras



De dónde proceden los duendes y las hadas?
Folkloristas, filósofos, historiadores y místicos se han cuestionado el
origen de estos seres durante siglos. Nadie tiene certezas al respecto,
pero los cuentos de hadas son populares en todos los continentes y se
conocen los atributos de estos “seres escondidos” hasta el día de hoy.

Algunos
eruditos ven en los cuentos de hadas vestigios de religiones paganas,
donde estos pequeños entes eran huellas de antiguas y poderosas
divinidades.

Otras posturas insisten en que los duendes son “ángeles caídos”,
que fueron expulsados del Paraíso, pero que al no ser lo
suficientemente malos, tampoco les correspondía el Infierno. Así se
convirtieron en almas de niños errantes, que murieron sin ser
bautizados. Se trata de pequeños fantasmas.

Durante
el siglo XV, el alquimista Paracelso clasificó las hadas y duendes con
los siguientes nombres, teniendo en cuenta el ambiente en que aparecían
-los cuatro elementos fundamentales de los que hablaron los
presocráticos-: las “sílfides” (duendes del aire), los “gnomos” (duendes de la tierra), las “ondinas” (seres del agua) y las “salamandras” (habitantes del fuego). Según Paracelso, son individuos de carne y hueso a quienes les gusta cortejar a los humanos.

En el siglo XVII, un ministro escocés llamado Robert Kirk
escribió que los duendes y las hadas constituían una naturaleza
intermedia entre hombres y ángeles, de livianos cuerpos cambiantes, que
se veían con más frecuencia durante el crepúsculo.

Hacia
el siglo XIX, las hadas y los duendes comenzaron a ser el tema
predilecto del Espiritismo. Esta doctrina los dividió en dos grupos: seres inferiores que habitan jardines, ríos, piscinas o bosques, y seres superiores, que dominan el espacio astral.

Ya en el siglo XX, la Teosofía de de Carlos W. Leadbeater reveló un método para clasificar las hadas inspirado en la teoría darwiniana de la evolución.

Leadbeater
sostuvo que existen siete niveles de duendes y hadas. Comenzaron
teniendo una vida mineral hasta evolucionar en bacterias y algas.
Constituyeron hierbas y cereales, reptiles y aves, mar, flora y fauna
hasta convertirse en sílfides y concluir en ángeles.

Otro teósofo, Edward Garner, consideró que la función de los duendes en la Naturaleza era suministrar un vínculo entre las plantas y la energía solar. 

Por
su parte, el investigador Franz Hartmann consideró que los duendes
formaban parte de la psicología humana: eran seres imaginarios.

Parte
del folclore de los pueblos atribuye a los duendes la costumbre de
burlarse de los humanos (recordemos a Puck, el duende travieso de la
comedia “Sueño de una noche de verano”, escrita por
William Shakespeare). Se cree que ahuyentan el ganado, que hacen llorar
a bebés y niños y que gustan de las damas solteras. Aunque a veces
ayudan a los mortales, por lo general son criaturas fastidiosas que se
ofenden rápido y que pueden resultar peligrosas si se irritan. Las
hadas tienen fama de ser tramposas. 

Se dice que los hombres que hayan entrado por accidente al “Mundo de las Hadas” pueden
terminar sus días atrapados para siempre en su reino. El Folklore está
lleno de relatos “preventivos”, que narran las amenazas de cruzarse con
estos fantásticos seres de la naturaleza.

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Elfos

Tipo: Terrestre.
Descripción:
Los elfos son humanoides de apariencia frágil y delicada, orejas
puntiagudas, piel pálida y ojos almendrados. Viven cientos de años,
incluso se piensa que son inmortales.

A pesar de ser
menos corpulentos que los humanos (por término
medio), tienen mayor agilidad y destreza en sus movimientos.
Un elfo se mueve con gracia y delicadeza, y de un modo
tan sutil y silencioso que a veces es imperceptible su
presencia. Este hecho les permite seguir con sigilo a
un enemigo al que quieren espiar, o realizar un ataque
por sorpresa. Un elfo puede resultar prácticamente
invisible en un bosque.

Son grandes conocedores de los bosques, en los que
habitan, y sus ropas en tonos verdes les permiten camuflarse
en el bosque según su necesidad.

Los elfos tienen desarrollada la infravisión,
por lo que no les resulta difícil moverse en
la noche o por bosques donde no entra la luz solar.

Es famosa la habilidad de los elfos con el arco. Son
entrenados desde pequeños, y aunque también
dominan la espada corta y larga, es con el arco con
lo que un elfo puede conseguir los mejores resultados.
Su agilidad es tal, que pueden lanzar una flecha y moverse
rápidamente para un nuevo disparo.

Las mujeres elfas también son preparadas para
la lucha. Es legendaria la leyenda de un ejército
de doncellas elfas, montadas sobre unicornios, que consiguieron
grandes logros y victorias.

Los elfos suelen vivir en campamentos de unos 100 a
200 elfos, y en su sociedad existen pocas normas y muy
básicas. En estos campamentos suelen gozar de
actividades alegres y agradables como el baile, la música
y la poesía.

Además de los elfos altos (los arriba descritos),
podemos distinguir tres tipos más de elfos:

Elfos silvestres.
Tienen la piel más oscura y el pelo amarillo
o rojo. Son más salvajes que los elfos altos,
y tienden a usar la fuerza antes que la inteligencia.
Sin embargo, no suelen ser agresivos, y evitarán
las confrontaciones en la medida de lo posible. Tienen
una estrecha relación con los ‘ent’ y otros
seres del bosque.

Elfos grises.
También conocidos como elfos duende, son elfos
de pelo plateado, y suelen habitar fuera del bosque.
Son seres muy estudiosos a los que le gusta escribir
tratados sobre la naturaleza. Suelen montar a grifos,
y los usan para escapar o luchar cuando se ven amenazados.

Semielfos.
Son procedentes de un humano/a y un elfo/a. Tienen características
intermedias entre ambas razas. Poseen la infravisión,
pero no son tan diestros con el arco y la espada como
lo pueda ser un elfo. Su vida media suele ser de unos
125 años.

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Ninfas, Ondinas

 


NINFAS
Tipo:
Terrestre.
Descripción: Las ninfas son seres mágicos procedentes de las fuerzas de la naturaleza.

Su creación
es simple; la esencia natural de ninfa crea un cuerpo
y lo "habita". Este cuerpo es siempre el de
una mujer de enorme atractivo y encanto. Las ninfas tienen su propio
lenguaje musical.

Una ninfa tiene la apariencia de una mujer siempre
joven y de gran belleza. Es muy inteligente, y de mente
rápida e ingeniosa. Cualquier animal que esté
cerca de una ninfa se acercará para ser acariciado
por ella, sin importale tener cerca incluso a su peor
enemigo.

Las ninfas sólo habitan en los lugares más
hermosos; palacios de hielo, grutas oceánicas,
lagos y arroyos cristalinos, y los más maravillosos
bosques.

Estos encantadores seres no agresivos, al contrario,
intentarán huir siempre que noten el peligro
cerca. Tienen la capacidad de escapar creando una puerta
dimensional. A pesar de que no son seres violentos,
son pocos los que se atreven a enfrentarse a una ninfa,
ya que el simple hecho de contemplarla produce en la
mayoría de los casos una ceguera irreversible.
Si alguien contempla a una ninfa desnuda puede morir
en el acto.

Las ninfas odian la fealdad y el mal. Su condición
de seres mágicos procedentes de la naturaleza,
las convierte en defensoras de bosques, lagos, ríos
y océanos. Curan animales heridos, reparan flores
y árboles rotos.

Una ninfa puede vivir durante varias generaciones,
por lo que suelen conocer bien su entorno y donde se
encuentran la mayoría de lugares secretos y entradas
ocultas.


 

ONDINAS

Tipo: Acuático.
Descripción: Las ondinas son una variedad de ninfas, propias de lagos y aguas dulces.

Su formación
transcurre en las mismas condiciones que las de cualquier ninfa,
pero normalmente son fuerzas elementales del agua las
que dan vida al cuerpo femenino.

Las ondinas tienen el cuerpo azulado o verde, los dedos
de las manos y pies palmeados, las orejas puntiagudas
y los cabellos muy largos y azules, amarillos o verdes.
Pueden respirar tanto agua como aire.

Las ondinas son criaturas muy alegres y traviesas,
y se dice de su risa que es capaz de hechizar a los
viajeros que se encuentran con una ondina, hasta el
punto de perder la voluntad.

Las ondinas no son criaturas malvadas, su carácter
es neutral, sin embargo siempre se ha pensado que son
perversas debido a las miles de historias se que cuentan,
de como algunos pescadores han encontrado la muerte
al tener cerca a una ondina.

Se divierten jugando con los humanos que andan cerca,
y muchas veces mueven las aguas provocando unas enormes
corrientes, y así continúan hasta que
ahogan al pescador o viajero, acontecimiento que les
resulta muy divertido. Lo cierto es que no siempre son
conscientes del mal que hacen.

Algunas ondinas incluso se han llegado a enamorar de
humanos, convirtiéndose a partir de ese momento
en sus mayores protectoras.

Una antigua leyenda cuenta que las ondinas no tienen
alma, y que si encuentran una pareja humana con la que
tener un niño encuentran también un alma,
aunque a partir de ese momento el dolor y el sufrimiento
son más intensos.


Fuente: http://www.seresmitologicos.net/

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Catalina de Medicis

El futuro en un espejo.

Llega a su término el año de 1559, año negro para
Francia. El rey Enrique II ha muerto, sucumbiendo en un trágico torneo
en el mes de julio y, desde entonces, un niño de quince años, Francisco
II, reina sobre Francia. Un niño delicado y débil, dominado por una
mujer cuyas armas son por norma el veneno, la magia y la brujería:
Catalina de Médicis, reina viuda de Francia, su madre.


Catalina de Médicis, Reina de Francia (1519-1589); según Clouet, en 1555, cuatro años antes del suceso…


el lugar de los hechos: el Castillo de Chaumont-sur-Loire, a orillas del río Loira…



Desde hace algún tiempo, la Florentina, que ha
abandonado París para encerrarse en su castillo de Chaumont-sur-Loire,
se encuentra presa de inquietudes que no le dejan dormir. Los problemas
religiosos dividen el país, el creciente poderío de los hugonotes, las
trahiciones de palacio le ponen nerviosa. Desearía saber qué le depara
el futuro. Desearía que le fuera revelado su destino y el de su primer
hijo Francisco II, el flamante rey de Francia.
Una vez más, se ha vuelto hacia Cosimo Ruggieri, ese astrólogo que se
llevó consigo cuando abandonó Florencia, y que se ha convertido casi en
su sombra:

-¿Podríais decirme, amigo mío, lo que me espera?
-Acordadme algunos días, Señora, y os mostraré el futuro…

Y Ruggieri se encierra en la torre que domina el
Loira, sin entrar en contacto con los demás ocupantes del castillo. Los
criados se limitan a dejarle una bandeja de comida tres veces al día a
pie de puerta. Alejado del mundo, Ruggieri se entrega a una tarea
misteriosa.
Varias veces, Catalina de Médicis ha venido a golpear su puerta:

-¿Para cuando será?, preguntaba.
Y Ruggieri respondía:
-¡Ya os lo dije, Señora, cuando la Luna sea llena!

Y la reina, consumida por los nervios, volvía a bajar
las escaleras de caracol y se encerraba en sus habitaciones hecha un
basilisco.

Pero esta noche, la Luna es llena y la impaciente Catalina de Médicis vuelve a aporrear la puerta de Ruggieri:

-¿Para cuando?
Ésta vez el astrólogo abre su puerta:
-Para esta noche, Majestad.

Y hace pasar a la reina en una estancia que es a la
vez laboratorio y antro del alquimista. A la luz del gran fuego que
arde en la alta chimenea, la soberana distingue el más variopinto
material de trabajo, alambiques, morteros, calderas, un astrolabio,
muchos libros apilados los unos encima de otros.

-Mirad hacia allí. Le dice Ruggieri, mostrándole un inmenso espejo que recubre toda una pared.
-Es aqui, Señora, que el futuro se os aparecerá.

Catalina de Médicis entiende entonces que su
astrólogo va a proceder a una operación de mágia llamada catoptromancia
o cristalomancia, y que consiste en ver el futuro en un espejo.

Ruggieri moja un bastón en una taza conteniendo
sangre de pichón macho, y traza sobre el muro letras del alfabeto
hebráico. Luego, tras ennegrecer la punta de otro bastón al fuego,
dibuja en el suelo un círculo doble, tipo de zodíaco, que decora con
figuras cabalísticas. Cuando ha terminado, dispone en sus cuatro puntos
cardinales, un cráneo humano, una lámpara de aceite, una tibia y un
gato en estado de sueño hipnótico…


Francisco II, Rey de Francia (1544-1560); el joven e inexperto
primogénito de Enrique II y Catalina de Médicis, que se había desposado
con la hermosa reina María de Escocia, moriría de una otitis degenerada
en una infección galopante y letal…


-Sentaos, Señora, y mirad.

Catalina se instala en un sillón, mirando frente al espejo.
Al principio no ve nada. Pero de pronto aparece una forma, vaga al
principio, y más precisa después, reconociendo en aquella silueta a su
hijo el rey Francisco II. Lleva su corona, su cetro y su manto de
terciopelo sembrado de flores de lis y doblado de armiño. Tiene una
expresión triste en el rostro. Su imagen se desliza, abandona el
espejo, y hace la vuelta de la estancia sobre las paredes encaladas,
volviendo a su punto de partida y desaparece. La silueta es
inmediatamente reemplazada por otra que toma la forma de un hombre en
cuyos rasgos, la reina Catalina reconoce a su 2º hijo Carlos, pero un
Carlos envejecido ya que por entonces no tiene siquiera la edad de
nueve años. Él también lleva la corona, el cetro y el manto real. Su
imagen se desliza fuera del espejo y ejecuta, a su vez, 14 vueltas
alrededor de la estancia. En el momento de ejecutar su 15ª vuelta, se
para bruscamente y se pone a considerar algo invisible con horror.
Luego sus manos se tensan, intentando rechazar horribles imágenes.


Carlos IX, Rey de Francia (1550-1574); el segundogénito de Catalina
de Médicis, moriría atormentado por los fantasmas de las víctimas
protestantes masacradas durante la horrible "Noche de San Bartolomé",
matanza que él ordenó presionado por su madre…

-Explicadme, inquiere Catalina, ¿qué significan esas vueltas?
-Cada vuelta representa un año de reinado.
Contesta Ruggieri.

Por encima de la chimenea desaparece como humareda la
figura de Carlos, dejando sitio a otra. De hecho deja paso a otro rey
en quien la pobre y angustiada Catalina de Médicis reconoce a su 3er
hijo Enrique, que tan solo cuenta ocho años de edad…


Enrique, Duque de Anjou (1551-1589), luego Enrique III, Rey de
Francia de 1574 a 1589, se sentó en primera instancia en el trono
polaco antes de abandonarlo por uno mejor, el de Francia. Tildado de
homosexual, libertino y extravagante, Enrique III fue el último de los
hijos de Catalina en reinar, antes de morir apuñalado por un monje a
sueldo de los duques de Guisa…


En el espejo es ya adulto. Avanza andando con saltitos. Su apariencia
es por lo menos increíble: tiene el rostro empolvado y maquillado como
una dama, con gestos amanerados, cubierto de joyas y lleva en los
lóbulos de sus orejas pendientes de enormes perlas. Ejecuta catorce
vueltas alrededor de la sala y se para un momento. Se le ve inclinarse
sobre un cuerpo estirado en el suelo, a sus pies. Se reincorpora,
ejecuta una 15ª vuelta y lleva bruscamente sus manos a su vientre con
una terrible expresión de dolor intenso. Después del gesto, desaparece.

Hundida en su sillón, Catalina de Médicis no suelta
siquiera una palabra. Apenas respira. Espera la aparición de su cuarto
hijo, Francisco-Hércules, duque de Alençon, que tan solo tiene cinco
años de edad.
¿Qué va a ver?¿Cuántas vueltas dará éste antes de desaparecer?¿Tendrá
una larga vida?¿O quizás tenga que pensar que los hijos de Enrique II
de Francia están malditos?
Ella espera.¿Cómo será su pequeño Francisco, bajo el aspecto de un adulto?


Enrique IV de Borbón (1553-1610), Rey de Francia
desde 1589 hasta 1610, fue rey de Navarra con el ordinal de Enrique III
antes de sentarse en el trono galo y jefe de los Hugonotes en el curso
de la guerra civil y religiosa que sacudió Francia durante decenios…


Una imagen se forma de nuevo y un hombre aparece. Un hombre con nariz
aguileña, la mirada inteligente y viva, llevando una pequeña barba bien
recortada. Aparece de buenas a primeras con la cabeza adornada de un
gran sombrero emplumado de plumas blancas y, de repente, lleva la
corona, el cetro y el manto de armiño como los anteriores.
Catalina le mira con espanto. Este personaje no puede ser su pequeño
Francisco convertido en hombre. Es otra persona, pero ¿quién? Y de
pronto encuentra un parecido… Este rey tiene los rasgos del duque
Antonio de Borbón.

Entiende inmediatamente que su hijo Francisco no
reinará jamás, que morirá sin duda bastante joven y que los Borbones,
que ella odia, subiran al trono de Francia… Por lógica, y con
certeza, cree que es el pequeño príncipe Enrique de Navarra, que tiene
entonces 6 años de edad… Es el pequeño Enrique, al que le gustaría
poder envenenar.

Sobre el espejo, el hombre de la nariz aguileña se
desliza lentamente sobre las paredes. Catalina cuenta las vueltas.
Sobrepasan pronto las de sus hijos Carlos y Enrique: dieciocho,
diecinueve, veinte,… Una media vuelta más y desaparece.
¡Este Borbón reinará pues durante más de 20 años!

Catalina de Médicis se derrumba y, a pesar del gran
fuego de la chimenea, se pone a temblar. Bruscamente se yergue y, sin
mediar palabra, abandona la habitación con la mirada llameante y
glacial, para encerrarse en sus aposentos, herida de muerte…

Tuvo razón en llorar desconsoladamente aquella noche.
Al año siguiente, Francisco II moría, después de un año en el trono.
Carlos IX le sucedió y murió al cabo de catorce años de reinado,
perseguido por los fantasmas de las víctimas de la tremenda noche de
San Bartolomé. Luego le sucedió Enrique III, reinando quince años y fue
asesinado por un monje, que le clavó una cuchillada en el vientre. Un
año antes, había ordenado el asesinato del Duque de Guisa. Finalmente,
el joven Francisco Hércules, duque de Alençon, murió de una tísis
galopante y la Casa de Valois se extinguió… Enrique de Borbón, rey de
Navarra, se convirtió en el rey Enrique IV de Francia y reinó 20 años y
nueve meses exactamente…



La Reina Catalina de Médicis rodeada de sus cuatro últimos hijos:
Carlos IX, la princesa Margarita "Margot" -futura reina de Navarra-, el
príncipe Enrique, duque de Anjou -y futuro rey Enrique III-, y el
benjamín que nunca reinó, Francisco-Hércules, duque de Alençon (cuadro
de 1564).

En 1559, nadie se podía imaginar, y mucho menos
Catalina de Médicis, que la Casa de Valois iba a extinguirse en 1589, o
sea treinta años después. La sucesión del trono estaba bien asegurada:
el difunto Enrique II y Catalina de Médicis habían tenido 4 hijos
varones. ¿Quién no iba a pensar que los Valois seguirían reinando
durante mucho tiempo? A nadie se le ocurrió pensar que, a la postre,
estarían obligados a buscar un nuevo rey en el seno de la Casa de
Borbón, en el frondoso árbol genealógico de San Luis…

A pesar de las dudas que surgieron posteriormente,
sobre si la escenificación del astrólogo Ruggieri fue una superchería o
no, lo que queda bien claro es que tal y como se desarrolló el desfile
de personajes en el espejo, y las vueltas dadas por la estancia, es
evidente que las predicciones se cumplieron a rajatabla a lo largo de
los 30 años siguientes, con exactitud, sin equivocación alguna.


Catalina de Médicis, Reina Viuda de Francia, retratada en 1565…


En cuanto a la temible consultora, la reina Catalina de Médicis, se
puede decir que estaba familiarizada con todos los tipos de magia, sus
prácticas y aplicaciones. Como todos los florentinos de su época, ella
también practicaba la brujería. De hecho se sabe con certeza que, para
protegerse de un posible asesinato o atentado, llevaba sobre ella una
especie de talismán, que no era más que la piel de un niño degollado…

El relato de esta historia fue sacada, entre otras, de las publicaciones siguientes:

-"La Trágica Historia del Castillo de Chaumont", por el Príncipe Jacques de Broglie.

-"Las Casas Reales", de André Félibien, 1681.

-"Tesoro de Historias Admirables", de Simon Goulard, 1614.

in HISTORIAS MÁGICAS DE LA HISTORIA, de Louis Pauwels & Guy Breton, 1977.

Fuente: http://www.lacoctelera.com/retratosdelahistoria/categoria/misterios

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La reina embrujada: Juana de Navarra



Francia, 4 de Enero del Año de Gracia de 1305.

Desde la madrugada, una tremenda tempestad de nieve sopla sin
descanso sobre la Champaña y las pobres gentes de la ciudad de Troyes
se resguardan del frío en sus casas, a la vera del fuego del hogar. En
el Palacio Episcopal, el obispo ha mandado cerrar todos los
contravientos de las ventanas y debe, él también, calentarse ante la
gran chimenea con un bol de vino caliente a mano.

El viento silba, sacude las insignias y aúlla en las calles
desiertas. Nadie, desde luego, tendría la idea de abandonar el calor de
su casa.

Sin embargo, sobre las dos de la tarde, dos jinetes salen en tromba
de las caballerizas del palacio episcopal y se dirigen a las afueras de
la ciudad. Cabalgan arropados en gruesas vestimentas de espesa tela y
cubiertos por gorros de ala ancha que, en nada, se cubren de copos de
nieve.

Repetidas veces, el más gordo de ambos, un hombre sexagenario con
manos de asesino, de faz vulgar, con una proeminente y averrugada
nariz, y con pequeños ojos porcinos, echa una mirada atrás con
inquietud. Inquiere a su compañero de viaje:

-¿Estás seguro de que no nos han seguido?

-No, no. No había ni un alma en las calles.

¿Quiénes son esos dos personajes?

El más delgado es un joven monje jacobino, Fray Jean de Fay. En
cuanto al más gordo, el que lleva ropajes de vaquero, con semblante de
bruto y las manos de un estrangulador, es sencillamente el obispo de
Troyes en persona, Monseñor Guichard, que sale de su palacio y abandona
la ciudad para dedicarse a menesteres misteriosos.

De momento, y los ojos cubiertos de nieve, enrabia y maldice a una
mujer; prosigue, pese a que el lenguaje es bastante inesperado en boca
de un prelado:

-Conseguiré desembarazarme de esta guarra y maldita harpía que pasa
sus días haciéndose acariciar el joyel en la torre de Nesle…

¿De quién habla en estos términos tan ilustrativos? ¿De aquellas
prostitutas, meretrices y mujeres de vida ligera? No; habla ni más ni
menos que de la Reina de Francia, Juana de Navarra, esposa del rey
Felipe IV "el Hermoso".

Ilustración de 1788, representando a Juana de
Navarra, Reina de Francia y de Navarra, consorte del rey Felipe IV el
Hermoso de Francia.

Para comprender el odio que le anima contra la soberana, hay que
remontarse a tres años atrás. En 1302, un escándalo había estallado en
la corte de Blanca de Navarra, Condesa de Champaña y madre de la Reina
de Francia. El tesorero del condado, el canónigo Jean de Calais, era
sospechoso de un desvío de fondos. Asustado, y sin duda culpable, huyó
para refugiarse en Italia.

La reina Juana había entonces acusado al obispo de Troyes, hombre de
mala reputación aunque miembro del Consejo del Rey, de haber facilitado
la huída del canónigo estafador. El obispo se defendió con vigor de
tamaña acusación pero no evitó que la reina consiguiese su expulsión
del Consejo Real.

Sin embargo, algunos días después, el 2 de mayo de 1302, la reina
Blanca de Navarra, condesa de Champaña, cuya salud era entonces
inmejorable, sucumbió brutalmente ante un mal misterioso que nunca se
esclareció.

Casi de inmediato un rumor acusador persistente, popular, corrió
como reguero de pólvora por ciudades y campos señalando a Monseñor
Guichard (que se libraba, según los dires y diretes, a prácticas
mágicas y de brujería) como culpable de haberla expedido al otro mundo
gracias a encantamientos maléficos.

Naturalmente, dando crédito al rumor popular y dispuesta a
perjudicar al odiado obispo de Troyes, Juana de Navarra se declaró
convencida de su culpabilidad y ordenó una investigación en toda regla.
Pese a los esfuerzos invertidos, nada se pudo probar y la investigación
se vió truncada aunque, en las indagaciones colaterales, se hicieron
descubrimientos no menos macabros para mayor satisfacción de la
soberana: se le imputaba, supuestamente al prelado, nada menos que
cuatro crímenes de sangre. La policía del Rey le acusaba del asesinato
del cura de la localidad de Laubressel, de un pescador y de dos
campesinos.

Casi de inmediato, la reina ordenó la apertura de una nueva investigación que tenía visos de tener más éxito que la anterior.

Ante tamaña noticia y amenaza, el obispo Guichard entró en una cólera terrible:

-¡Mataré a esa urraca!

Y en vísperas de Navidad, sintiéndose en peligro, había decidido
actuar y embrujar a la reina con la ayuda de una bruja llamada
Margueronne de Bellevillette y de un tal Regnaud de Langres, apodado el
Eremita de Saint-Flavit, extraño personaje que vivía solitariamente en
el bosque de Coudray.

He aquí por qué el obispo de Troyes cabalga en plena tempestad de
nieve, en vez de calentarse las palmas de las manos en el hogar de su
chimenea.

Tras haber recorrido varias leguas en pleno campo nevado, los dos
jinetes penetran en un bosque hasta dar con una cabaña de la cual sale
un hombre hirsuto y harapiento que se inclina ante ellos:

-Buenas tardes Monseñor! Entrad, aprisa, Margueronne os aguarda!

Los dos hombres saltan de sus monturas, entran en la cabaña tras los
pasos del eremita y saludan a la bruja, una cuarentona desaliñada que
juega con un gato, agachada a la vera de la chimenea. Alza sus ojos
verdes:

-¿Tenéis lo que hace falta?

Fray Jean de Fay saca de debajo de su túnica un pedazo de cera blanca:

-Si.

Margueronne toma la cera y la tira en una olla de agua hirviendo sobre el fuego.

-Nos haría falta una comadrona!, dice el obispo.

-He traído a una de Pouy…, responde el eremita. Se llama Perrotte. Está aguardando en la granja.

La bruja, mientras tanto, saca la cera ya maleable de la olla
hirviendo y la trabaja hasta darle aspecto de figura de mujer.Cuando
por fin ha acabado, la presenta al obispo.

-Déjela sobre la cama, ordena éste. Hay que bautizarla!

Fray Jean de Fay toma una cazuela, la deposita sobre la mesa y la llena de agua, que bendice casi de inmediato.

-Ya está, Monseñor. Todo está preparado.

Guichard llama entonces a su vera al eremita:

-Tú serás el padrino!

El eremita se niega, duda, aduce que no está bien…

-¿Crees que si eso no fuera correcto, te obligaríamos a hacerlo? Truena el obispo. Llama a la comadrona! Ella hará de madrina!

Van en busca de Perrotte, la comadrona. Llega, temblando de frío, el
rostro helado y con mueca de sorprendida; el hermano Jean le explica en
qué consiste su papel en aquella extraña función. Casi enseguida, una
extraña ceremonia se inicia en aquella sórdida cabaña iluminada tan
solo por las llamas del fuego de la chimenea.

El monje saca de debajo de sus ropajes una estola de sacerdote, se
lo pone y recita las plegarias del bautizo. En el momento en que
pronuncia la frase "Apponite manus patrini et matrinae…", el
obispo, el eremita, la bruja y la comadrona, arrodillados en corro y a
ras del suelo, tocan la figurina de cera con sus manos tendidas.

Fuera, el viento silba sin tregua, amenazando con echar abajo puerta y contravientos.

-¿Cómo se llama? pregunta el jacobino.

-Juana! responden todos gravemente.

El monje toma el óleo que le entrega el obispo, unge la figura de cera y se inclina sobre ella:

-¿Quiere ser bautizada?

-Si, lo queremos! responden al unísono los conjurados.

Y el monje toma el agua bendecida de aquella cazuela, derramando algunas gotas sobre la figura sentenciando:

-In nomine Patris… et Filii… et Spiritus Sancti…

-Amen! dicen todos.

La comadrona, que no debe presenciar la segunda parte del
encantamiento, es nuevamente conducida a la granja donde improvisará
una cama en el pajar para pasar la noche.

Solo permanecen el obispo, el monje, el eremita y la bruja. Cogen la
figura de cera y la depositan sobre la mesa. Margueronne, armada con un
estilete, atraviesa repetidas veces la cabeza de la figura sentenciando:

-Aquella para la que se ha hecho esto, esta semana no tendrá ya cabeza!

La extraña ceremonia ha terminado. El eremita sube al granero para
esconder la figura embrujada. Margueronne se reúne con la comadrona
para dormir también en la granja y el obispo, acompañado de su devoto
esbirro y monje, vuelve a cabalgar hacia Troyes.

Días más tarde, corrió la noticia de que la reina había
repentinamente enfermado. Entonces, y por tres veces consecutivas, la
bruja volvió a la cabaña del eremita de Saint-Flavit para apuñalar la
testa de la figura de cera.

La última sesión del encantamiento fue interrumpida por la llegada
de Monseñor Guichard y de Fray Jean de Fay. El obispo estaba furioso:

-Todo lo que hacemos no vale nada! gritó. Dicen que ha venido de
Poitiers un médico que cura a la reina! Hay que acabar con esto, por el
Diablo!

Y, tirando bruscamente la figura de cera al suelo, la aplastó a golpes de talón chillando:

-¡Que muera pues la harpía!…

Recogió los pedazos y los echó al fuego.

Dos días más tarde, el 2 de abril de 1305, la reina Juana, consorte
de Felipe IV el Hermoso, fallecía súbitamente en el castillo de
Vincennes de un mal misterioso…

Epílogo

Tres años más tarde, el eremita de Saint-Flavit, cuyos
remordimientos atormentaban y quitaban el sueño, acudió a París y
obtuvo un pase para acceder al Palacio del Louvre, solicitando una
entrevista con el confesor del rey. El confesor en cuestión era un
dominicano que no dudó en recibirle. El eremita le contó entonces,
palabra por palabra, todo lo que pasó en su cabaña del bosque de
Coudray: la ceremonia del bautizo, la figura de cera, el encantamiento
a petición de Monseñor Guichard, etc.

Al día siguiente, el obispo de Troyes, Fray Jean de Fay y la bruja
Margueronne de Bellevillette fueron arrestados y encarcelados por orden
del rey Felipe. Obviamente, y como era de esperar, los tres negaron
categóricamente las acusaciones formuladas, y el asunto duró años. Es
cierto que, en aquella época, el rey andaba demasiado ocupado con los
Templarios. Finalmente, al cabo de ocho años, el obispo de Troyes fue
liberado por falta de pruebas…

Felipe IV "el Hermoso", Rey de Francia y de Navarra (muerto en 1314).

Si el encantamiento de la figura de cera y su posterior destrucción
fueron la causa de la extraña muerte de la reina Juana es, desde luego,
un misterio que sobrepasa nuestro entendimiento cuando se cruza la
línea que separa el campo de la razón de los dominios de la magia pura.

En cualquier caso, el testimonio del eremita arrepentido nos trae al
menos una plausible explicación o pista sobre cual debió de ser la
verdadera causa del inexplicable deceso de la consorte del rey Felipe
IV "el Hermoso" de Francia.

En cuanto a las alusiones de Guichard sobre lo que hacía la reina
Juana en la torre de Nesle, pese a las "violaciones" acometidas por
Alexandre Dumas contra la Historia para sus intereses novelísiticos (el
autor tergiversó la realidad de los hechos en su obra "La Torre de
Nesle", invirtiendo los papeles de adúltera y asesina entre Juana de
Navarra y su nuera Margarita de Borgoña), es bien cierto. La reina
Juana era quien, en realidad, recibía en aquella torre a orillas del
Sena a apuestos y fornidos jóvenes sementales para que la hicieran
gozar de los placeres de la carne; y a los que luego hacía meter,
atados de pies y manos, en sacos cosidos y tirados vivos al Sena para
borrar toda prueba de sus devaneos sexuales.

Fuentes:

"Venenos y Sortilegios", Tomo 1, Dr. Cabanes & L. Nass.
-"El Siglo de Felipe el Hermoso", Duque de Lévis-Mirepoix.
-"El Juicio de Guichard, Obispo de Troyes", Abel Rigault, 1896.

in "Historias Mágicas de la Historia de Francia" de Louis Pauwels & Guy Breton, 1977.

Fuente: http://www.lacoctelera.com/retratosdelahistoria/categoria/misterios

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El Derecho de Pernada… ¿un mito?

EL MITO DEL DERECHO DE PERNADA


"El Derecho del Señor", cuadro del pintor ruso Vassili Polenov realizado en 1874.

Se tiene por primer indicio del célebre "Derecho de Pernada" una
canción satírica de principios del siglo XIII, de origen normando, que
evoca en verso francés la pésima condición del "villano", es decir del
campesino dependiente de un noble señor feudal. Pero, sobretodo,
menciona por vez primera lo que llamaríamos mucho más tarde el "Derecho
de Pernada" y del que sabemos con certidumbre que nunca existió.

Una leyenda cuidadosamente mantenida

Según ese documento, el señor normando habría tenido el derecho de
acostarse con toda joven campesina viviendo en sus tierras, la primera
noche de bodas, si contraía matrimonio con un hombre que no dependía de
él; he aqui el por qué se ha llamado "el derecho de la primera noche" (jus primae noctis)
o "derecho del señor". Este derecho que formaría parte del conjunto,
complejo y múltiple, de los derechos señoriales durante el período
feudal, se habría mantenido a lo largo de todo el Antiguo Régimen hasta
la famosa noche del 4 de agosto de 1789, que protagonizó la abolición
de todos los privilegios feudales en los primeros meses de la
Revolución Francesa. Y respecto a esa célebre noche en la que cundió el
general pánico entre la nobleza gala, hay que ser justos y honestos
afirmando que de aquellos viejos privilegios y derechos feudales y
anacrónicos, no quedaba en realidad nada o casi nada.


"La
Noche del 4 de Agosto de 1789" en la que nobleza y clero, en medio del
pánico, vota a favor de la supresión de los derechos feudales… Abajo,
en la ilustración inferior, el retrato de Pierre-Augustin Caron de
Beaumarchais, autor de la comedia teatral "La Boda de Fígaro".

De hecho, uno de los últimos rastros del derecho de pernada se encuentra en La Boda de Fígaro, obra teatral de Beaumarchais representada en 1787, y comedia que tuvo gran influencia social antes de la Revolución.

Entre el texto del siglo XIII y la comedia teatral de Beaumarchais,
los eruditos del siglo XIX recuperaron una cincuentena de textos que
atestiguaban de ese pretendido Derecho de Culada, que era tal y como se denominaba claramente en esa canción normanda.

Pero ese sombrío cuadro de costumbres bárbaras de tiempos pasados tiene un inconveniente: es absolutamente falso.

Pese a las ideas heredadas, el Derecho de Pernada jamás
existió en la Europa Occidental Medieval. Obviamente, sería absurdo
pretender absolver la Edad Media de cualquier brutalidad cometida
contra las mujeres, o pretender que en aquella época un señor carecía
de medios para imponer, en el aspecto sexual, su voluntad a aquellos
que dependían de él. Sin embargo, no se trata de algún derecho
reconocido.

Cuando el movimiento feminista, de finales del siglo XX, aborda y denuncia el "acoso sexual"
en el ámbito laboral bautizándolo como "Derecho de Pernada", no se
equivoca. En la Edad Media como en el siglo XX, y en todas las
culturas, encontramos abusos sexuales fundados sobre el cúmulo de dos
poderes: el poder social (ejercido por el señor sobre la campesina, o
por el empresario sobre su empleada) y el poder sexual (la dominación
masculina). Ese tipo de abusos puede ser reprimido o implícitamente
tolerado, pero no se constituye como un derecho tanto en la Edad Media
como en nuestra época.

La Estratagema de algunos monjes


Fotografía
de la Abadía del Mont-Saint-Michel, en Normandía (Francia), fundada en
el año 708 por Aubert, obispo de Avranches, sobre el monte Tombe,
siguiendo una petición del Arcángel San Miguel…

Cómo, entonces, interpretar los documentos medievales y sobretodo la
canción satírica normanda? Anotemos primero que ese texto presenta el
derecho como de uso antiguo, transformado en un simple desembolso
monetario ("cuatro monedas") para la generosidad del señor. De hecho,
la gran mayoría de los documentos auténticos que evocan el "Derecho de
Pernada", lo ubican en el pasado y lo presentan como orígen de una tasa
o impuesto en vigor. Sin embargo, a finales de la Edad Media, no
dudaban en inventarse cualquier cosa con tal de justificar numerosos
impuestos señoriales, cuyo motivo primitivo ha sido olvidado. El
derecho de pernada constituye pues, indudablemente, un mito explicando
el orígen de una tasa particular que había que pagar al señor en el
momento de una boda campesina.

Otro aspecto del texto normando llama poderosamente la atención de
los historiadores contemporáneos: el poema, firmado por un tal "Estout
de Goz", totalmente desconocido, se encuentra en medio de un conjunto
de documentos y cartas que establecían los derechos señoriales y los
títulos de propiedad o de usufructo sobre un dominio o tierra.
Redactado por los monjes de la Abadía del Monte-Saint-Michel, esos
pergaminos conciernen a los campesinos de Verson (hoy en el
Departamento del Eure), y enumera todas las cargas y las tasas que
tendrían que sufrir los villanos si se encontraban bajo la
jurisdicción y el dominio de un señor laico. Por otro lado, el
documento incluído en primera página dentro del paquete de pergaminos,
da una serie más corta de las tasas debidas a los monjes por los padres
de esos mismo villanos.


Pergamino
ilustrado del Cartulario del Abad Robert de Torigny, realizado entre
1154 y 1158, que precede los documentos que recogen los privilegios,
derechos y títulos de propiedad de los Monjes Benedictinos de la Abadía
del Monte Saint-Michel. El dibujo representa "El Sueño de San Aubert,
Obispo de Avranches", fundador de la abadía normanda tras ser visitado
por el Arcángel San Miguel.



Esto nos lleva a pensar que, amenazados por la avaricia de algún señor
que andaría tras sus tierras, los monjes redactaron unos documentos
tendenciosos: oportunamente, como quien no quiere la cosa, su
dominación se presenta como mucho más favorable a los campesinos que lo
sería la de su rival. Y claro está, no habría que temer de unos hombres
que, dedicados a la castidad, ejercieran sobre las jóvenes novias ese
escandaloso derecho del cual habla la canción!

Polémica


Busto de François Marie Arouet de Voltaire, inventor de la expresión "Derecho de Pernada"…

Ese aspecto polémico juega ciertamente un gran papel en la
constitución y el éxito del mito. A partir del siglo XV, es entre los
magistrados y los oficiales reales, hostiles al poder de los nobles,
que se encuentran con más frecuencia las menciones al derecho de
pernada. El Siglo de las Luces recogería el testigo de la acusación y
lo aplica al Antiguo Régimen en su conjunto; es en 1755 cuando Voltaire
inventa la expresión Derecho de Pernada que, por cierto, tendría un éxito inmenso, no solo en Francia sino en toda Europa.


Grabado de 1787 representando una escena de "La Boda de Fígaro".

En cuanto a la comedia de Beaumarchais, ésta toma su sitio en toda una tradición literaria inaugurada a principios del siglo.

Finalmente, a principios del IIº Imperio Francés, la afirmación del
"Derecho de Pernada" se ve confortada por una poderosa corriente
anticlerical y republicana que pretende así oponer el nuevo mundo,
nacido durante la Ilustración, a una sociedad caduca, fundada sobre la
aristocracia, la monarquía y la religión. Es en esta época que los
historiadores se prestan a recoger sistemáticamente cualquier
testimonio sobre el derecho de pernada. Pese al empeño de éstos, la
mayoría de los documentos han revelado ser falsos o tan solo mencionan
una inocente tasa sobre las bodas contraídas fuera del dominio señorial.

De hecho, esas bodas implicaban una pérdida para el señor, ya que
los hijos de la pareja, según las reglas de la época, podían pasar a
depender de otro señor si lo deseaban. La tasa entonces percibida nada
tenía que ver con el famoso Derecho de Culada, tan gráficamente representado en la canción normanda del siglo XIII.

Queda aún un pequeño lote de documentos auténticos que mencionan un
derecho de pernada caído en desuso, e incluso un derecho en vigor
compensable por un regalo simbólico, como una parte del banquete de
bodas. Esos textos, muy raros y escasos, señalan a señores de finales
de la Edad Media venidos a menos y casi tan pobres como sus villanos, y
que se esforzaban en conservar su prestigio a través de la evocación de
un pasado bárbaro y legendario, en el que sus antepasados tenían todos
los derechos. Pero no se encuentran huellas de esta afirmación más que
en los documentos privados, que no tienen valor oficial.

Por otro lado, se sabe de costumbres vejatorias o folclóricas
ligadas a los enlaces matrimoniales, como por ejemplo comunidades de
jóvenes solteros que se cobraban su "tasa" sobre el novio foráneo,
mediante bromas y farsas que también se denominaban "Culadas"

El Derecho de Pernada, ese mito masculino que esconde la realidad de los abusos sexuales, ya no debe beneficiar el pretendido ejemplo medieval.

Fuente: http://www.lacoctelera.com/retratosdelahistoria/post/2008/07/07/un-mito-derecho-pernada

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Solsticio de Verano y Noche de San Juan

SOLSTICIO
DE VERANO y NOCHE DE SAN JUAN

El 21 de junio se celebra en el hemisferio
norte, el día más largo del año.
Definitivamente no es un
día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a
celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos
por los campos
; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas,
las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse
a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los
mismos hombres
; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el
otoño y el invierno.

La
celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En
un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues
después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se
iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar
el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.

En
tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la montañas, a lo
largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se
organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo
colinas abajo y a través de los campos.



A
menudo se bailaba y
saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias
demoníacas
y asegurar el renacimiento del sol.

Se
puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros
antepasados, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta
que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición
perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición
perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se
les llamó solsticios de invierno y verano
, los cuales ocurren los días
diciembre 21 y junio 21 respectivamente. Estas fechas corresponden al hemisferio
norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse
más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al
norte es el 21 de junio. “Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día
antes o después
, debido a las irregularidades del calendario, como los
años bisiestos”. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha
el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que,
en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.

En
los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas”
y,
en parte, no les faltaba razón. La “puerta
de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio
de verano
(del 21 al 22 de junio) a
diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno
(del
21 al 22 de diciembre).

 

SOLSTICIO
DE VERANO Y DE INVIERNO
: Hay dos momentos del año en los que la distancia
angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados
solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese
punto- comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los
pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un
acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”
. En su
conciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino.
Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego.

Se
ha asociado esta festividad al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto
para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima
del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el
de invierno y ni tan siquiera para todos ellos pues la fiesta de San Juan es
patrimonio del mundo cristiano. Aunque no crean que en los países orientales,
con ritos y creencias distintas, no se celebran estas fiestas conservando en
todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene
un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el día más largo y, por
consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto
y en el
hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda
para que no decrezca y mantenga todo su vigor.

Este
simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano
Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales
primordiales del mundo incaico eran el
Capac-Raymi
(o Año Nuevo) que tenía
lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el
Inti-Raymi
(o la fiesta del Sol) en
la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el
momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba:
“¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi
Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!”
Este gran festival se
sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del
solsticio de invierno, con un claro tinte turístico. Los habitantes de la zona
se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y
recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo
del Tahuantinsuyo.

 

ORÍGENES
PAGANOS:
Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la
religión católica o mahometana. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta
festividad
es la celebración celta del
Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre
significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en
honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran
coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas
hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra
las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y
no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor
atendidas.

Otra
de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al
dios Apolo
, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes
hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la
diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de
saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas
recogidas en aquellos días
. El cristianismo
fue experto en reciclar viejos cultos paganos
.

 

SÚBITAS
APARICIONES Y DESAPARICIONES
: En algunas leyendas piadosas, hasta los santos
aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra
parte. En nuestro mundo terrenal, encontramos muchos casos de desapariciones
bastante enigmáticas, esa noche se abran las puertas interdimensionales, así
como los encantamientos.

 

NOCHE
DE SAN JUAN
:
Esta es
una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las
invisibles puertas
del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a
grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras
las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo,
ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos
del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres
femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres
de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los
matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su
áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el
guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las
despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad
y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes
(buen día para
recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las
entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte
del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además
hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo
; los helechos
florecen al dar las doce campanadas…

En
definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada
lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos,
ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos,
anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.

Esta
noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las
dimensiones mágicas de la realidad
.
Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. En
la mañana, muy temprano la gente se lava el
pelo y la cara con las aguas bendecidas
y comienza a llamar, tres veces
consecutivas:

-¡San
Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) yo te daré pan.

La
noche anterior dos han sido los eventos más importantes: el baile del fuego y
las pruebas. Algunas de estas pruebas son:

l.
La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un
goloso perro durante su vida.

2.
Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para
el futuro, felicidad si el gato es de otro color.

3.
Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.

4.
Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.

5.
La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de
estas flores será muy afortunado.

6.
Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo
mantenga en secreto.

7.
En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua.
Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.

8.
Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el
cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el
Bautista.

9.
Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.

10.
Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial,
para que den bastante fruta durante el año.

11.
Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

12.
Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una
higuera.

 

La
noche y el amanecer, están dedicado a San Juan en un esfuerzo por cristianizar
las numerosas fuerzas que se manifiestan en esta mágica jornada, en la que
todas las sociedades tradicionales de Europa ponen en marcha numerosos rituales
de antiguo origen y profunda funcionalidad cultural. La fiesta no es específica
de localidades concretas, sino que se extiende por toda Europa con diversas
variantes.

Un
personaje–símbolo de la cristiandad y un astro presiden la celebración. Por una parte el Sol que, según la tradición
popular, sale bailando al amanecer del día 24
. Por otra parte el santo de
la fecha, San Juan, encargado de dotar de sacralidad a la fiesta, pero que no
ocupa lugar central en los rituales.

Contando
con el Sol y San Juan como componentes básicos de la celebración
,
en la noche y el amanecer sanjuaneros los hombres manipulan diversos
instrumentos simbólicos con la finalidad de luchar contra los distintos males
que perjudican a los humanos, a sus actividades y a sus bienes a lo largo del
año.

Fecha
de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a
una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por
eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes
que pueden provocar numerosos males a los humanos.

La Noche de San
Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras
que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a
la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso
apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos
espíritus.

La tradición de
enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la
fecundidad. La tradición dice que al amanecer
del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua
con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes
curativos
. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la
flor del agua.

 

¿POR QUÉ SAN JUAN BAUTISTA?: San Lucas narra en su
Evangelio que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su
prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto,
fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de
junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo.
(de hoy en seis meses – el 24 de diciembre –
estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).

Desde entonces
se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que
ha heredado una serie de prácticas, ritos,
tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han
extendido por muchos pueblos de América
. Lo paradójico del asunto es que el
24 de junio se celebra la fecha del nacimiento del Bautista, que en realidad no
debería festejarse porque de los Santos siempre
se recuerda el día de su muerte
.
San Agustín hace la observación de que la
Iglesia celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero que en el
caso de San Juan Bautista, hace una excepción y le conmemora el día de su
nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre y vino al mundo sin
culpa. Es digno celebrarse su nacimiento, ya que fue motivo de inmensa alegría
para la humanidad tener entre sus miembros al que iba a anunciar la proximidad
de la Redención.

En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre,
el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de su mujer, Isabel,
estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó
milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel. Rebosante de
alegría, la tradición religiosa dice que
encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia
. Cuando
siglos después se cristianizó esta fiesta, la
noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada
, sin
abandonar por eso su aura mágica.
Cuando el portavoz de la Redención nació, y
Zacarías escribió en una tablilla: “Su nombre es Juan”, el sacerdote recuperó
inmediatamente el habla y entonó el hermoso himno de amor y agradecimiento
conocido como “Benedictus”, que la Iglesia repite a diario en su oficio.

El capítulo primero del evangelio de San
Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un
sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque
ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le
apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo:
“No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que
tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre
Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su
madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para
Dios”.

Pero Zacarías respondió al ángel: “¿Cómo
podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?”.

El ángel le dijo: “Yo soy Gabriel, que
asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras,
quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se
cumpla
”.

Seis meses después, el mismo ángel se
apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de
Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.

Llena de gozo corrió a ponerse a disposición
de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la
saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su
madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del
Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

También Santa Isabel se sintió llena del
Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: “Bendita tú eres entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta
dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz
de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a
dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin
falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor”. Y
permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que
nació San Juan.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal
vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del
Espíritu de Dios porque el contacto con la
naturaleza le acercaba más a Dios
. Vivió toda su juventud dedicado nada más
a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de
camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance:
frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre.
Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Cuando Juan tenía más o menos treinta años,
se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un
bautismo de penitencia.

Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu
Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo
reconociera: “Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese
es”.

Habiendo llegado al Jordán, se puso a
predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis
confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios
es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el
hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será
cortado y arrojado al fuego”.

Y las gentes le preguntaron: “¿Qué es lo que
debemos hacer?”. Y contestaba: “El que tenga dos túnicas que reparta con quien
no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo”…

“Yo a la verdad os bautizo con agua para
moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso
que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El
es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…”

Los judíos empezaron a sospechar si el era
el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle “¿Tu
quién eres?” El confesó claramente: “Yo no soy el Cristo” Insistieron: “¿Pues
cómo bautizas?” Respondió Juan, diciendo: “Yo bautizo con agua, pero en medio de
vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después
de mí…”

Por este tiempo vino Jesús de Galilea al
Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo:
“¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús,
diciendo: “Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos
toda justicia”. Entonces Juan condescendió con El.

Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de
salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma
de paloma
y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo
que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis
complacencias”.

Al día
siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que
estaban con él: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este
es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto
delante de mí, porque existía antes que yo”.

Entonces Juan atestiguó, diciendo: “He visto
al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le
conocía, pero el que me envió a bautizar con
agua, me dijo
: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa
sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y
por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios”.

Herodías era la mujer de Filipo, hermano de
Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces
Juan fue con él y le recriminó diciendo: “No te es lícito tener por mujer a la
que es de tu hermano”; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

Entonces Herodes, instigado por la adúltera,
mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se
atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy
perplejo y preocupado por lo que le decía.

Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba
encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes
le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de
Juan.

Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión
del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en
contra del divorcio.

Estando Juan en la cárcel y viendo que
algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que
El mismo los fortaleciera en la fe.

Llegando donde El estaba, le preguntaron
diciendo: “Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que
tenía que venir, o esperamos a otro”.

En aquel momento curó Jesús a muchos
enfermos. Y, respondiendo, les dijo: “Id y contad a Juan las cosas que habéis
visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos
resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…”

Así que fueron los discípulos de Juan,
empezó Jesús a decir: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña
sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente,
Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito:
Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino.
Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer,
nadie ha sido mayor
que Juan el Bautista…”

Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un
gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del
banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que
agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.

Entonces el rey juró a la muchacha: “Pídeme
lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella salió fuera y preguntó a su madre:
“¿Qué le pediré?” La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que
tanto ansiaba, le contestó: “Pídele la cabeza de Juan el Bautista”. La muchacha
entró de nuevo y en seguida dijo al rey: “Quiero que me des ahora mismo en una
bandeja la cabeza de Juan el Bautista”.

Entonces se dio cuenta el rey de su error, y
se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento,
no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la
cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la
forma que ella lo había solicitado.

El sepulcro del Bautista, junto
con los de Elíseo y Abdía, fue venerado en la ciudad de Samaría hasta el siglo
IV, cuando Julián el Apóstata hizo que sus restos mortales fuesen diseminados.
La Iglesia católica celebra el 24 de junio el nacimiento de San Juan Bautista y
el 29 de agosto conmemora su decapitación.

Oración: “Gloriosísimo San Juan
Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor sol,
trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, sois el mayor de los santos y
abanderado del Rey de la Gloria; más hijo de la gracia que de la naturaleza y
por todas las razones, príncipe poderosísimo en el Cielo; Otorgadme el favor que
os pido _____, si fuere conveniente para mi salvación; y si no para mi perfecta
resignación, con abundante gracia; que haciéndome amigo de Dios, me aseguré las
felicidades eternas de la Gloría. Amén.”

 

El nombre JUAN:
Procede del hebreo Yo-hasnam, con el significado de
“Dios es misericordioso”. Otra etimología muy cercana es la de Jo-hanan o Jo-hannes, que significa “Dios está a
mi favor”. Empezando por san Juan Bautista, la personalidad de los santos y
otros hombres insignes que han llevado este nombre, es inconmensurable.

San Juan
Bautista es el
príncipe del santoral cristiano:
es el único
santo del que se celebra el nacimiento y no la muerte
, y su fiesta, el 24 de
junio, es una fiesta solar, de luz y de fuego, decantación de los más antiguos
ritos de la humanidad en la más grande de todas las fiestas. Mientras Jesús
ocupa el solsticio de invierno (la Iglesia optó por cambiar su titular, al ver
que era imposible suprimir estas fiestas), san Juan toma posesión del solsticio
de verano porque fue imposible erradicar las ancestrales celebraciones solares.
Y fue precisamente el hecho de la vinculación de su nombre a las fiestas más
esplendorosas y más vitalistas, lo que elevó su prestigio hasta límites que sólo
milenios de historia pueden explicar. Pero no es gratuita la coincidencia entre
el ancestral culto solar y san Juan Bautista. El personaje es de una gran talla:
es un Sol menor que abre camino al gran Sol que es Cristo, con una firmeza que
hace temblar al mismo rey Herodes. Tenía el Bautista una misión, y nada le
acobardó. Preparaba los caminos del Señor. Era La Voz que clamaba en el
desierto. No se callaba cuando no se debe callar: cuando veía los abusos del
poder, no giraba la cabeza, aunque no le afectasen directamente; por eso acabó
su cabeza servida en la bandeja de Salomé. Una cabeza que el mismo Herodes
valoró en la mitad de su reino. San Juan Bautista abrió de par en par las
puertas del cielo a los Juanes, que tras él entraron en legión: san Juan
Evangelista, el discípulo predilecto de Jesús; san Juan Crisóstomo, uno de los
más grandes oradores de todos los tiempos; san Juan Bautista de la Salle,
fundador de las Escuelas Cristianas; san Juan de la Cruz, el poeta que divinizó
el amor humano y humanizó el amor divino; san Juan I Papa, iniciador de la serie
de grandes papas que llegó hasta el humanísimo Juan XXIII; san Juan de Dios,
fundador de los Hermanos Hospitalarios, y así hasta ciento veinte santos. El
nombre de Juan tiene un encanto y una virtud invencibles. Se impone con la
fuerza positiva del mismo Sol, con la viveza del fuego, con la fecundidad de la
verbena. “Entre los nacidos de mujer,
nadie más grande que Juan el Bautista”.
 

Fuente: http://www.actosdeamor.com/nochesanjuan.htm

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