CaN’t Be tAmEd (Miley Cyrus)

   

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Ver, OiR y CaLLaR…

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Me gusta cuando callas… (voz de Pablo Neruda)

  

15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como
todas
las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me
gustas
cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame

que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me
gustas
cuando callas porque estás como ausente.


Distante y dolorosa como si hubieras muerto.


Una palabra entonces, una sonrisa bastan.


Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda                                      

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Second Life 2010

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Starhawk – La Danza en Espiral

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UCERO (Soria) Ermita de San Bartolomé


La ermita templaria de San Bartolomé, en
pleno Cañón del rio Lobos, es la obra cumbre del
simbolismo iniciático pétreo templario y es una de las manifestaciones
arquitectonicas más
arquetípicas castellanas del sabor esotérico de las Cofradias de
Constructores del Medievo,
vinculadas en este caso a la orden del temple.

El simbolismo iniciático comienza por el propio nombre del enclave,
Cañon del rio Lobos, que
parece derivar del dios "Lug" cuyo emblema es el lobo, además el lobo
era uno de los grados
iniciáticos de las cofradías de maestros canteros en el medievo.

Se suele considerar, aunque en esto no hay total unanimidad, que la ermita
de San Bartolomé
se corresponde con la iglesia del antiguo convento templario de San Juan
de Otero.
Se trataría de uno de los cinco conventos templarios que tenia el Temple
en Castilla en el
momento de su disolución, en 1312.

De la observación directa sobre el terreno, no se observa constancia
alguna de
restos de edificaciones que hagan suponer la existencia de un complejo
monacal.

El cañon del rio Lobos ha sido uno de los
itinerarios más protegidos, que usaban los peregrinos
para enlazar con el camino francés del camino de Santiago, y el crismón
existente en un canecillo
del ábside es el mejor testigo de este paso de peregrinos puesto que era
la marca gremial que
dejaba la cofradia de constructores conocida en Francia con el nombre de
Hijos del Maestro
Santiago. Por lo tanto cabe suponer que ellos son los artifices de la
construcción.

Cuenta una leyenda que el Ápostol Santiago, montado sobre su caballo,
saltó desde el alto de uno
de los farallones del cañón. Los cascos dejarón sus huellas sobre la
piedra, cerca del camino hoy
utilizado y la espada se le cayó al suelo y allí donde quedo clavada
quedó revelado que sería el
lugar donde se edificaría la actual ermita de San Bartolo.

La ermita de San Bartolomé, está enclavada en un lugar equidistante de
los dos puntos más
septentrionales de la geografia peninsular, los cabos de Creus y
Finisterre. Este punto central
es el "Omphalos" (el centro del mundo).

La advocación de la ermita a San Bartolomé, que como se sabe se le
representa con su piel en
las manos, ya que fue desollado vivo, es según los ocultistas una clara
referencia a la
serpiente que también muda la piel, y ya sabemos lo que en el mundo de
los iniciados representa
la serpiente en cuanto a conocimiento.


La primera cita documental de Ucero es de
1157, lo que hace suponer que en esta fecha los
monjes templarios debian ocupar ya la ermita de San Bartolomé, y el
castillo próximo.
 

fuente: http://www.jdiezarnal.com/ermitasanbartolome.html

ERMITA DE SAN BARTOLOMÉ DE UCERO

Templarios en
el Cañón

Ángel Almazán

Textos entresacados de sus obras
"Por tierras de Soria, La Rioja y Guadalajara" (Sotabur, 1997) y "Guía
templaria soriana y el enigma del río Lobos" (Sotabur, 1999).

Reproducido con permiso del autor.

En un meandro del río Lobos, protegida por
cantiles enormes, con el buitre leonado como vigilante eterno y psicopompo
desde la época celtíbera, con una enorme cueva donde oficiar los Misterios
de la Magna Mater
, y asentando sus cimientos en la firme roca, se
encuentra uno de los Centros del Mundo más misteriosos de Europa:
la ermita de San Bartolo, antiguo templo del monasterio
templario de San Juan de Otero. Todo él es de sillería, para que las
energías sutiles no se dispersen y puedan concentrarse y favorecer a
todo Peregrino del Alba que busque la Gnosis.

La actual ermita es heredera de una abadía de
la que se tiene documentación a partir de 1477. Anteriormente, y según
la tradición, debió ser la iglesia del convento templario de San Juan de
Otero, tal y como afirmaba el historiador de la diócesis, Juan
Loperráez, en 1788.

Tiene este templo muchas similitudes con San
Juan de Duero (Soria): planta en cruz latina, hastiales rematados en
triángulos, románico tardío y protogótico. La fecha de construcción
parece ser del primer tercio del siglo XIII y algunas marcas de cantería
delatan manos aquitanas en la labra de los sillares. El magnífico
crismón del ábside nos está indicando igualmente que la iglesia fue
construida por una cofradía de los Hijos del Maestro Jacques que
perdura hoy en Francia con el nombre de Compañeros Pasantes del Deber,
y por tanto el templo que estamos contemplando formaba parte de los Mil
Caminos de Santiago
con una particularidad esencial: era además un Centro
del Mundo
con todo el telurismo y el simbolismo necesario para que
el Espíritu atravesara el cuerpo y el alma de los Adeptos.

El nombre de este convento y su ubicación en la
tierra de Soria figura en una bula del Papa Alejandro III, despachada
el 10 de Octubre de 1170, siendo citada posteriormente por Francisco
Rades de Adrada (1572), Argote de Molina (c. 1588), Pedro Rodríguez de
Campomanes (1747), Juan de Mariana ( 1789) y Santiago López (1813).
Ahora bien, investigadores hay que dudan de su ubicación en San Bartolomé
de Ucero; el último ha sido Gonzalo Martínez Diez, que localiza San
Juan de Otero nada menos que en el cerro de San Juan, en la mojonera de
los términos de Peroniel del Campo, Tozalmoro y Mazalvete. La falta de
documentos ha dado pábulo a diversas localizaciones. El entorno de la
ermita ha sido habitado desde la Edad del Bronce. Nos encontramos, por
tanto, en una zona milenaria de hábitat humano, como corresponde a este
paso natural entre la vega del Ucero y el alfoz de Lara. Pasaje
estratégico que fue utilizado en uno de los "Mil Caminos de Santiago".
Lo recóndito del enclave y la función estratégica y de peregrinación que
tenía el Cañón debieron ser, junto con otras circunstancias, las
razones que impulsaron a los monjes guerreros de la Orden del Temple a
establecerse en este enclave equidistante de los dos puntos más extremos
de la geografía peninsular, los cabos de Creus y Finisterre, como
descubriera años atrás Juan García Atienza.

Posteriormente
el segundo Maestre de Calatrava, Frey Fernando Escaça, entra en pleito
con Frey
Hermindo, Maestre del Temple, por los bienes y la herencia de Frey
Fernando
Núñez de Fuentearmegil (entre Ucero y el Burgo). La resolución quedó en
manos
del obispo de Osma y del Abad de San Pedro de Cardeña (Rades de
Andrada).

Los bienes
referidos eran herencia de su padre Nuño Garcés de Fuentearmegil y su
esposa
Teresa Fernández "por donde parece
(conforme al tiempo y a los apellidos) que este Frey Fernan Núñez fue
hermano
de Pero Nuñez de Fuentealmexir, de quien se trata en la Crónica General,
y de
quien descendió Pero Núñez de Avellaneda, señor de Aza y de Iscar
".
Así conocemos el nombre del único caballero templario soriano conocido
documentalmente.

Entre 1169 y
1170, tuvo lugar el conflicto entre Calatrava y el Temple por fray
Fernando
Núñez de Fuentearmegil, ya muerto y que hacía tiempo que había profesado
en el
convento de San Juan de Otero. Por tanto, en 1150 estaba ya en plena
utilización -Gil González Dávila-. La teoría más aceptada es que se
encontraba
en el actual emplazamiento de la ermita de San Bartolomé.

También podría
haber ocupado la cima donde se asienta el castillo templario de Ucero
(mediados
del siglo XII según Florentino Zamora). Tras fundarse el señorío, los
caballeros del optaron por buscarse otro lugar más tranquilo para sus
ritos
místicos. Es la ermita de la antigua abadía de San Bartolomé, así
llamada desde
al menos 1477 según un documento antiguo en el que consta su existencia
(150
años tras el final del Temple).

En San
Bartolomé de Ucero aflora un simbolismo templario fuera de toda duda
tanto en
la escultura como en los signos lapidarios. Se trata de una obra
protogótica
del siglo XIII, hacia 1225, contemporánea de San Polo de Soria, según J.

Martínez Frías y J. A. Gaya Nuño. Se encuentra en uno de los Centros
Mágicos de
la Península Ibérica, en pleno corazón del cañón del Río Lobos, hoy día
Parque
Natural. En este enclave, con la sola mirada de los buitres leonados y
las
águilas reales, los Templarios pudieron llevar a cabo sus ritos
esotéricos
iniciáticos, a la par que crearon todo un simbolismo tradicional en la
estructura arquitectónica del templo, así como en los canecillos y en
los dos
pentáculos invertidos dentro de un círculo en forma de mandala que
esconden, a
su vez, diez corazones, y cuya interpretación hay que acudir al sufismo y
a la
alquimia que exportaron desde Tierra Santa.

Tres santos se conjugan en el lugar: Santiago
apóstol, San Bartolomé y San Juan. Del primero, que acogió el simbolismo
iniciático de Hércules e incluso de San Miguel Arcángel, hay dos
leyendas. Una dice que donde se cayó la espada allí fue edificado el
templo, y otra indica que saltó con su caballo y una huella de la
herradura quedó insculpida en la piedra.

Por otro lado el crismón del ábside es el
emblema más característico , junto con la "Pata de Oca", de la cofradía
de constructores "Hijos del Maestro Jacques" (Santiago en francés), que
perdura hoy día en Francia como "Compañeros Pasantes del Deber". El
Crismón, en sí, ofrece un rico simbolismo y característico de los "Mil
Caminos de Santiago", sobre todo del "Camino Francés". Por si esto fuera
poco, en el altar mayor de la ermita de San Bartolo está representado
iconográficamente Santiago Matamoros, cuya festividad se celebra el 25
de julio, es decir, un mes y un día después de San Juan y un mes antes
de San Bartolomé, eje de una romería el 24 de agosto.

Curiosa es tal coincidencia, como lo es el
hecho de que la advocación a San Juan no aparezca por ningún lado de la
ermita y, sin embargo, sí haya perdurado la presencia de los otros dos
santos, cuyas fechas conmemorativas en la liturgia católica suceden mes a
mes a San Juan Bautista, el que bautizó a Cristo en el Jordán (la
ermita, no hay que olvidarlo, está junto al río Lobos).

El evangelio de San Juan – el único esotérico
de los evangelios canónicos – fue muy querido por el Temple, como
también aconteciera entre los cátaros, gnósticos y alquimistas. San Juan
Evangelista y San Juan Bautista son el Jano latino en el esoterismo
simbólico y se vinculan al simbolismo solar, cual fue la "mística"
templaria. Curiosamente, en un canecillo situado sobre la capilla
meridional, puede observarse la figura de un pulpo que,
astrológicamente, está asociado al signo zodiacal de Cáncer y, por
tanto, al solsticio de verano, según René Guenón. Además, la etimología
griega de "lobo" se relaciona con la luz y el lobo fue un animal
emblemático de Apolo, dios hiperbóreo de la luz.

En el simbolismo tradicional pueden invertirse
los sentidos interpretativos. No es por ello extraño que investigadores
diversos, entre ellos Manuel Nonídez García, M. Ángeles Salinas y
Alejandro Aylagas Mirón, consideren que el topónimo "otero" se refiere a
un otear espiritual, dirigiendo la mente y las funciones psíquicas
hacia el alma, a lo que hoy llamamos inconsciente personal y colectivo.

Nonídez y Salinas afirman, además, que en la
noche de San Juan se ve desde este enclave la constelación Sagitta (La
Flecha) señalando al norte el camino de Santiago. Asimismo, declaran que
si se unen diferentes Ermitas e iglesias de la zona con líneas rectas
conforman figuras similares a las constelaciones de Sagitta y Cynus,
luego podría hablarse también de un "otear" astrológico, según estos
autores. Pero la clave cabalística del topónimo "otero" se encuentra, a
mi juicio, en su raíz latina, altarium, que significa altar, de ahí
que, dado el simbolismo esotérico templario, se pueda afirmar que San
Juan de Otero no es otra cosa que "Altar de San Juan".

Podíamos encontrarnos, no obstante, con dos
lugares diferentes que respondiesen a San Juan de Otero. El enclave de
la actual ermita de San Bartolomé, con su río al lado, "Cueva Grande" y
telurismo de la zona, sería el "Altar de San Juan", es decir, el sitio
escogido para algún tipo de iniciación esotérica de la mística solar
templaria. Por contra, San Juan de Otero exotérico podría haberse
situado -como afirmaba florentino Zamora Lucas- sobre el cerro u otero
que domina a Ucero y en el que se construyó el castillo (posiblemente
templario durante un tiempo) y la Ermita anexa, hoy prácticamente
derruida.

Asimismo, la presencia templaria se ha
preservado en la parroquial de Ucero, donde puede verse un Cristo
Templario (como así es conocido) aunque es, al parecer, del s. XV. En su
fachada puede observarse una estela en la que puede advertirse la forma
de una cruz templaria. Además, la propia parroquia tiene la advocación a
San Juan.

Las claves esotéricas son pues, variadas. A las
ya dichas hay que agregar el simbolismo iniciático subyacente del
patrono de la Ermita, San Bartolomé, que está representado en un
bajorrelieve del altar mayor. San Bartolomé era uno de los pocos santos
que honraba por todo lo alto la Orden del Temple, como así lo indica el
artículo 78 de la Regla establecida por S. Bernardo de Claraval. Según
Juan García Atienza hay otros 10 lugares en España con enclaves
templarios donde aún se festeja a San Bartolomé, de quien se dice que
fue desollado vivo, lo cual nos esta advirtiendo sobre una vinculación
simbólica con la serpiente, que está dotada de un simbolismo tan
complejo como fascinante y vinculada a los "lugares del poder". Más
pistas nos las aporta el propio topónimo del Cañón, puesto que el lobo
era uno de los tres grados iniciáticos en las Cofradías de
Constructores, como sucedía con el mono. Pues bien, nos encontramos en
el Cañón del Río Lobos y en la ermita veremos varios canecillos con
figuras de lobos y alguno con la figura del mono. Además, el lobo era el
animal emblemático del dios ligur Lug, del que se ha encontrado una
estela en Uxama (a 15 kms.)similar a otra hallada en Suiza (Lugoves).
Además, el telurismo del lugar nos remite esotéricamente a los "lugares
del poder-Lug". Asimismo, el propio topónimo de Ucero podría derivar de
Lug, puesto que ha sido muy común la desaparición de la "L" en la
toponimia derivada de Lug, como afirma Louis Charpentier. También podría
derivar Ucero de "Lucero", redundando así en la toponimia griega de
"Lobo", y vinculándose esotéricamente con Apolo.

Continuando con las principales claves
esotéricas que nos muestran la huella templaria en este templo, hay que
hacer una mención muy especial a los óculos de los hastíales norte y
sur que configuran dos mandalas iniciáticos de primer orden , con sendas
estrellas invertidas de cinco puntas que dan lugar a un pentágono
central y están entrecruzados por diez corazones, enmarcado, todo ello
por el círculo protector. La "quintaesencia" alquimista está
crípticamente representada en estos mandalas. El pentáculo invertido,
curiosamente, aparece en una estela de San Polo, en Soria, donde hubo
templarios nacidos en Almazán, El Burgo y Soria, como atestigua un
documento templario del s. XII, según Maria Elena Sainz Magaña. Este
pentáculo es la pentalfa, invertida, de los iniciado pitagóricos.

Hay otro gran sello templario en el interior de
este templo y repetido en tres sitios diferentes: unos grabados
idénticos a un "graffiti" que realizaron en la torre del homenaje de la
fortaleza francesa de Chinon diversos altos cargos templarios que
fueron encarcelados allí en 1308, un año antes de morir en la hoguera.
Por otra parte, el simbolismo numérico tan apreciado en el esoterismo
occidental desde Pitágoras, se encuentra plasmado en San Bartolo de
forma reiterada. Y, por si esto fuera poco, y para despejar toda duda
que hubiera acerca de la adscripción templaria de San Bartolo, en el
primer capitel interior de la izquierda de la puerta de entrada se
encuentra labrada la más criptográfica de las cruces templarias, la
"Cruz de las Ocho Beatitudes", que se halla dentro de un círculo rodeado
de rombos, motivo geométrico que coincide con el pavimento del
presbiterio de la iglesia octogonal templaria de la localidad francesa
de Laon, y que recuerda a la bandera dualista templaria.

Los canecillos sugieren numerosas
interpretaciones simbólicas: Géminis, Tonel alquímico, Pareja
Iniciáticas, Laberinto, dios Pan… El sexo masculino y femenino están
claramente labrados en la parte inferior de la enigmática hache en cuña
del canecillo situado entre la cabeza de un templario y la del lobo, en
el centro de la primera hilera de canecillos de la portada. La
transmutación de la sexualidad, no lo olvidemos, fue uno de los
objetivos de los alquimistas y de numerosas sociedades secretas
esotéricas. Y la "H", según el gran maestre masón Robert Ambelain, es el
anagrama de Hiram, el maestro constructor del Templo de Salomón al que
se remiten las Cofradías Medievales de Constructores.

La planta de la ermita es de cruz latina,
parecida a la de San Juan de Rabanera, en la capital, pero sin bóveda
del crucero y cimborrio, al existir una nave principal con un Cañón
seguido muy apuntado, como reseño Gaya Nuño. El exterior es protogótico y
el interior es más románico, a excepción de la bóveda de ojivas con
plementos apuntados del ábside que es plenamente gótica, según J. Mª
Martínez Frías. Fue construida en el primer tercio del s. XIII bajo el
mecenazgo y guía de la Orden del Temple con canteros tal vez aquitanos
como dejan entrever, según Teodoro Ramírez, diversas marcas de cantería.

Es muy
conveniente fijarse bien en la verdadera Biblia de símbolos iniciáticos
que se
pueden constatar en sus canecillos. Además, se cuenta que hay dos
glyptografías
parecidas a las que Jacques de Molay -el último gran Maestre del Temple-
y los
que le acompañaron a la hoguera, grabaron en la torre de Chinon, en
París. Existe
un canecillo interior en que aparece la Cruz de las Ocho Beatitudes,
misteriosa
y portadora de un alfabeto oculto, que se encuentra junto a dos cabezas
de
caballeros templarios y una grupo de rombos.

La temática de
los canecillos es enorme: números sagrados, laberinto, el
hermafroditismo del
alquimista, parejas iniciáticas, silencio, bafomet, Pan. Un tesoro para
acceder
al conocimiento del conocido como Arte Sagrado:

Hay dos
hastiales. El que sigue la dirección norte-sur soporta dos óculos
abocinados de
tres arquivoltas circulares concéntricas. La exterior está decorada con
66
estrellas de seis puntas de diamante intercaladas con bolas. En el
centro de
este rosetón románico se encuentra una enigmática celosía calada, de
tracería
musulmana según Gaya Nuño, J. A., en la que confluyen entrelazados diez
corazones con una pentalfa y el lógico pentágono interior.

Su presencia
remarca numéricamente la importancia simbólica del corazón. Y según el
origen
musulmán de estas celosías, la mejor referencia nos la da el más
importante de
los sufíes medievales, Ibn-al-Arabí, murciano nacido en 1165 y muerto en
el
1240. El corazón (‘qalb’) es el órgano del verdadero conocimiento, la
intuición
comprehensiva, la gnosis (‘ma’ riga’) de Dios y de los misterios
divinos, en
resumen, todo lo que puede abarcarse con la denominación de esotérico
(‘ilm
al-Bâtin’)…

La palabra
"corazón" proviene de la raíz indoeuropea KRD, que significa corazón,
pero también, centro o medio. En el Nuevo Testamento leemos que el Reino
de
Dios se encuentra en el corazón, mientas que san Clemente de Alejandría
concibe
a Dios como "corazón del mundo". Angelus Silesius afirmaba en el
siglo XVII que el corazón es templo y altar de Dios, y que puede
contenerle
enteramente. René Guénon, en su obra Símbolos fundamentales de la
Ciencia
Sagrada, resume el simbolismo tradicional del corazón indicando que
representa
el centro del ser integral, y nos pone en la pista de que cada centro
espiritual ha sido designado como "Corazón del Mundo". "El
corazón es esencialmente un símbolo del centro, ya se trate, por lo
demás, del
centro de un ser, o, analógicamente, del de un mundo, es decir, en otros
términos, ya se coloque uno desde el punto de vista "microcósmico",
ya desde el "macrocósmico"". Para diversos teólogos medievales
el corazón era un símbolo del tabernáculo e incluso del Arca de la
Alianza. Una
de las imágenes más utilizadas en la iconografía del corazón es la de la
letra
Yod en su interior así como las referencias orientales su éter. Guénon
nos
desvela el simbolismo implícito en ello, que cobra especial importancia
para
desentrañar este rosetón mandálico de San Bartolomé puesto que los 10
corazones
rodean y crean la pentalfa y el pentágono, imágenes de la quintaesencia y
del
éter: "Lo que reside en el corazón no es, pues, solamente el Éter en el
sentido propio del término: en tanto que el corazón es el centro del ser
humano
considerado en su integridad, y no en su sola modalidad corpórea; lo que
está
en su centro es el "alma viviente" que contiene todas las
posibilidades que se desarrollan en el curso de la existencia
individual, como
el Éter contiene todas las posibilidades de la manifestación corpórea o
sensible (…) Lo que reside en el corazón, desde un primer punto de
vista es
el elemento etéreo, pero no eso solamente; desde un segundo punto de
vista, es
"alma viviente", pero no es únicamente eso tampoco, pues lo representado
en el corazón es esencialmente el punto de contacto del individuo con lo
universal o, en otros términos, lo humano y lo divino, punto de contacto
que se
identifica, naturalmente, con el centro mismo de la individualidad (…)
Desde
un enfoque supraindividual se dice que en el corazón reside Brahma, el
principio divino del cual procede y depende enteramente toda existencia y
que,
desde el interior, penetra, sostiene e ilumina todas las cosas. El éter
en el
corazón expresa, por tanto, "el conocimiento del corazón" en su
identificación con el "conocimiento divino" (…). Pero aún hay otro
simbolismo vinculado crípticamente al corazón puesto que éste era
representado
en Egipto por un vaso o una copa que, en el simbolismo geométrico
tradicional
se expresa mediante un triángulo con el vértice hacia abajo y la base
hacia
arriba, e inclusive con dos que se tocan en el centro por medio de sus
vértices. Y el simbolismo del corazón como vaso o copa nos conduce
directamente
a uno de los símbolos sagrados legendarios de la Edad Media: el Santo
Grial.

fuente: http://www.templespana.org/actividades/jornadas/rio_lobos/sanbartolome.html




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Bad RoMaNce (Lady Gaga)

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Las Siete Profecías Mayas



Los mayas no hablan del fin del mundo, es más, específicamente dicen
que todo se transforma, que lo único que permanece es el espíritu, en
su viaje de evolución hacia niveles superiores. La profecía maya más
bien nos habla de cambios que ocurrirán a nivel físico en el planeta, y
en la conciencia de la raza humana.

Posiblemente, la civilización maya fue una de las más importantes de
la historia. Hay vestigios históricos que existen desde los años 400 a
. de C., si bien su
real origen se remonta, de acuerdo a los propios
mayas, a miles de años atrás, como sobrevivientes directos del
cataclismo atlante. Entre el año 300 al 900 d. de C. se marca la
culminación de su apogeo para los tiempos modernos. Tenían grandes
conocimientos de astronomía y matemáticas, poseían un sistema de
escritura jeroglífico y construyeron impresionantes edificaciones. Pero
toda esta grandeza se vio reducida a la nada cuando, por causas
desconocidas, las ciudades mayas fueron abandonadas e invadidas por la
selva.

Fueron descubiertas después de varios siglos y son las únicas pruebas que atestiguan toda esa grandiosidad.

Los Códices

Los Sabios Mayas de Palenque (Chiapas, México) supieron algo al
estudiar el cosmos y sus calendarios sagrados. Ellos tenían un mensaje
para transmitir a las generaciones de este tiempo y dejaron señales a
través de signos y jeroglíficos para que los descubriéramos.

¿Pero qué dicen esos códices y esas profecías?

Uno de estos códices secretos dice que en 1475 el consejo supremo de
los mayas reveló que comenzaba un ciclo de 520 años, que concluiría en
la primavera de 1995, y que coincidiría con el fin del periodo de
oscuridad que los españoles traerían a estas tierras años más tarde,
algo que también supieron que iba a suceder.

Por eso comenzaron a ocultar sus textos sagrados, ya que Colón
llegaría a América en 1492 y Cortés, a México el año 1519. Estos sabios
mayas profetizaron que a partir de 1995 comenzará la era de Itza o la
edad del conocimiento.

Las Profecías

Se dice que entre el año 1995 y el 2012 la humanidad recibirá la luz
del conocimiento desde el corazón de la galaxia. Dicen que esto
sucederá cuando los seres humanos despierten sus cuerpos de luz y
trasciendan sus sombras. Así, es posible recibir la luz del
conocimiento y llegar a ser seres luminosos. El cuerpo dormido de la
humanidad debe despertar. Ésta es la razón por la que, desde hace algún
tiempo, han comenzado a volver mayas del tiempo del esplendor de su
pueblo a entregarnos las claves que harán efectivo ese despertar,
entregándonos su antiguo conocimiento secreto. Estos conocimientos
sagrados nos prepararán para la edad de Itza, una edad de conocimiento,
que dicen comenzará a finales del año 2012.

Su visión del mundo no era planetaria, tenían una conexión con el
centro de la galaxia , por eso sus ciclos del tiempo no tenían una
escala humana.

Los mayas piensan que el mundo tal y como lo conocemos hoy,
finalizará después de estos trece últimos baktunes. El 13 es el número
sagrado maya, el número del movimiento y el más elevado.

La humanidad ya vivió varios ciclos antes del que nos encontramos
actualmente. Uno de ellos sería el de la Atlántida, que concluyó con la
desaparición de este continente. Su conocimiento fue a parar a Egipto y
al golfo de México. Esto explicaría la cultura olmeca y el origen de
sus conocimientos secretos. Hubo tres grandes ciclos más,
correspondientes a otras grandes civilizaciones de la humanidad, que al
igual que la Atlántida, también desaparecieron. Ahora otro gran ciclo
estaría a punto de concluir.

Hay un flujo de acontecimientos que no podemos dominar. Estamos
todos en un río que ¡quién sabe a dónde nos llevará! Es su
decisión qué hacer o no hacer dentro de ese río. Oponerse a su
corriente o fluir con él, dejándose llevar.

Ya están las semillas dentro de nosotros. Estamos en el inicio del
renacimiento de la civilización maya. Y todos nosotros podemos ser
mayas. Ser maya no es una cuestión racial, sino espiritual. Maya es
alguien armonizado con la Tierra y con el Universo.

Los mayas no hablan del fin del mundo, es más, específicamente dicen
que todo se transforma, que lo único que permanece es el espíritu en su
viaje de evolución hacia niveles superiores.

La primera profecía anuncia el final del presente ciclo, que desde
1999 quedan 13 años y que cada hombre está en el salón de los espejos
para encontrar en su propio interior su naturaleza multidimensional…
que nuestro Sol gira alrededor de Alción, el sol central de las
Pléyades, y que ambos sistemas giran alrededor de la mente, y en el
centro de la galaxia, en un giro que dura 200 millones de años.

Con esta profecía los mayas quieren abrir la mente del hombre a la
galaxia. Dejan codificado en su calendario la fecha clave para la
transformación definitiva: a fines del año 2012.

La segunda profecía dice que las respuestas a todo están en el
interior del hombre, que su comportamiento determina su futuro y afirma
que la humanidad se encuentra en un momento de transición fundamental
hacia una nueva manera de percibir el Universo… que la Tierra y el
sistema solar están recibiendo un haz de luz, energía e información
desde el centro de la galaxia, que está provocando un aumento en la
vibración del planeta, de las ondas cerebrales y las células del
hombre, que se están poniendo en resonancia, en equilibrio con la nueva
frecuencia, ocasionando enormes cambios en su comportamiento.

La segunda profecía muestra dos caminos: uno de comprensión y
tolerancia, otro de miedo y destrucción. En ambos se aprenden las
lecciones necesarias para la evolución de la conciencia. Somos nosotros
los que debemos decidir cuál de los dos tomamos; son el cielo y el
infierno manifestados simultáneamente.

Nos dice que la humanidad se dirige hacia una nueva época de
armonía, que para llegar a ella tenemos que enfrentar nuestros grandes
miedos y aceptar que las situaciones difíciles, que vivimos para
aprender , conservando la paz en cualquier situación que vivamos, por
difícil que sea, pues podremos mantener y aumentar nuestra energía
interna produciendo un estado de vibración alta y un estado de respeto
por todo lo que existe. Las situaciones difíciles estarán en nuestras
vidas mientras necesitemos aprender algo de ellas.

La tercera profecía dice que debemos tomar conciencia de nuestra
influencia en el planeta para no seguir equivocándonos, provocando su
destrucción, como ha sucedido a lo largo de la historia… que los
procesos de industrialización sin sentido ecológico han provocado con
sus desechos un aumento general en la temperatura del planeta y que
esto se acentuará con el aumento de la actividad del sol, causado por
la energía que se recibe desde el centro de la galaxia, ocasionando
grandes cambios en el clima y en los vientos.

Serán vórtices de energía que limpiarán la superficie de la tierra,
que son la manifestación de la inconformidad de nuestro planeta y de
las energías elementales contenidas en su interior.

La cuarta profecía nos dice que el hombre debe terminar con su
conducta depredadora para sincronizarse con los ritmos de la naturaleza
y ajustarse a los cambios que llevarán a todo el Universo a una Era de
armonía, que los cambios en el clima producirán el derretimiento de los
polos, permitiendo que la tierra se limpie y reverdezca nuevamente,
originando grandes cambios en la composición física de los continentes
donde vivimos.

Todas las profecías buscan un cambio en la mente del hombre, pues el
universo está generando todos esos procesos para que la humanidad se
expanda por la galaxia comprendiendo su integridad fundamental con todo
lo que existe.

La quinta profecía dice que todos los sistemas basados en el miedo,
sobre los que está fundamentada toda nuestra civilización, se
transformarán simultáneamente con el planeta y el hombre para dar paso
a una nueva realidad de armonía.

Los sistemas fallarán para enfrentar al hombre consigo mismo,
hacerlo ver la necesidad de reorganizar la sociedad y continuar en el
camino de la evolución que nos llevará a comprender la cocreación. El
dinero dejará de usarse como medio de intercambio, y los síntomas que
surgen desde distintas partes del mundo parecen confirmarlo.

Surgiría un sólo camino espiritual común para toda la humanidad que
terminará con todos los límites establecidos entre las distintas
maneras de ver a Dios.

El nuevo día galáctico está anunciado en todas las religiones y
cultos como una época de paz y armonía para toda la humanidad. Es claro
entonces que todo lo que no produzca este resultado debe desaparecer o
transformarse. La nueva época de luz y de armonía universal no puede
tener una humanidad basada en la economía militar de imposición de
verdades por la fuerza ni en un sistema no equitativo de distribución
de la riqueza representado en el dinero, la riqueza virtual y la
especulación financiera.

El Tiempo del No Tiempo

El amanecer de la galaxia debe basarse en el profundo respeto de los
unos por los otros, y en el reconocimiento de que todo lo que existe es
como otra parte de cada uno. Por eso, no se necesitarán aparatos
represivos ni los sistemas tecnológicos de comunicaciones existentes,
pues el hombre estará conectado mentalmente, por lo que la violencia
dejará de existir.

Estamos en el final del ciclo de la noche de 5125 años. En el final
de un día galáctico de 26.000 años, a punto de entrar en el amanecer de
la galaxia. La época de cambio que los Mayas denominaron "El tiempo del
no tiempo", que también fue profetizada por otra culturas y religiones.
Todas coinciden en que está a punto de suceder un cambio de grandes
proporciones y, al final del último giro aproximadamente, vendría un
período de caos que conduciría a una nueva fase de la evolución de la
conciencia y a cambios sin precedentes en el hombre.

La sexta profecía Maya dice que en los próximos años aparecerá un
cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del
hombre. Los Mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían
a poner en movimiento el equilibrio existente, para que ciertas
estructuras se transformaran y permitieran la evolución de la
conciencia colectiva. Todas las cosas tienen el lugar que les
corresponde, todas las circunstancias, aun las más adversas, son
perfectas para generar comprensión sobre la vida y para desarrollar la
conciencia sobre la creación.

La séptima profecía nos habla del momento en que en el sistema
solar, en su giro cíclico, sale de la noche para entrar al amanecer de
la galaxia. Dice que en los 13 años que van del año 1999 al 2012, la
luz emitida desde el centro de la galaxia, sincroniza a todos los seres
vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación
interna que produce nuevas realidades y todos los seres humanos tienen
la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones recibiendo un nuevo
sentido, la comunicación a través del pensamiento. Los hombres que
voluntariamente encuentren su estado de paz interior elevando su
energía vital llevando su frecuencia de energía vital del miedo hacia
el amor, podrán captar y expresarse a través del pensamiento, y con él,
florecerá el nuevo sentido.

La energía adicional del rayo emitido da la oportunidad a los
hombres de que estén en una frecuencia de vibración alta, y en ese
sentido, ampliará la conciencia de todos los hombres, generando una
nueva realidad individual, colectiva y universal.

La reintegración de las conciencias individuales de millones de
seres humanos despertará una nueva conciencia en la que todos
comprenderán que son parte de un mismo organismo gigantesco. La
capacidad de leer el pensamiento entre los hombres revolucionará
totalmente la civilización.

En ese momento comprenderemos que somos parte integral de un único
organismo, y nos conectaremos con la tierra , los unos con los otros,
con nuestro sol y con la galaxia entera. Todos los hombres comprenderán
que el reino mineral, vegetal, animal, y toda la materia esparcida por
el universo a todas las escalas, desde un átomo, hasta una galaxia, son
seres vivos, con una conciencia evolutiva. A partir del año 2012, todas
las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, pues
el hombre sentirá a los otros como parte de sí mismo.

Autora: Lucia Norma Ross

Fuente: http://arquehistoria.com

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Si Dios fuera mujer… (Mario Benedetti)

 

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Igualdad… “dolor compartido”


Pintura huichol sobre madera, contemporánea, California, Estados Unidos.

"El acto de parir, ya se trate de un hijo, una idea o una obra de arte, va siempre acompañado de dolor. Los indios huicholes piensan
que la pareja de la mujer debe compartir el dolor y el placer de dar a
luz: por eso, mientras ella está de parto, el marido se sienta en las
vigas situadas sobre su cabeza con una cuerda atada a los testículos. Cada vez que tiene una contracción, la parturienta tira de la cuerda.
Al final, el marido siente tanta alegría por el nacimiento del niño
como la mujer ¡O incluso más! Esta costumbre de compartir los dolores
del parto, en la que el hombre mantiene una actitud simpática de
empollamiento ante la llegada del hijo, está extendida entre muchos
nativos".

ADELE GELTY, La diosa. Madre de la naturaleza viviente, Madrid, 1996, p. 68.

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