La Cofradía Italiana

Un Club de Élite muy especial


Fundada en 1678 y conocida gracias al conde de Bussy por su capítulo de "Francia convertida en italiana" de su polémico libro "Historia Amorosa de las Galias", y
también por las cartas de la Princesa Palatina, esposa de "Monsieur",
hermano del rey Luis XIV de Francia, esta cofradía fue creada por
algunos grandes señores de la corte tales como: el Conde de Guiche, el
Conde de Gramont, el Caballero de Tilladet, primo del ministro Louvois,
el Sr. de Manicamp, el Sr. de Biran, el Duque de Tallard,…

Además de los miembros fundadores, pertenecieron a ésta los
siguientes individuos: el Conde de Vermandois, hijo legitimado de Luis
XIV y de la Duquesa de La Vallière, el Príncipe de Conti, sobrino del
Gran Condé, el Príncipe de Turenne, el Marqués de Créqui, el Caballero
de Sainte-Maure, el Caballero de Mailly, el Sr. de Mimeuvre, el Conde
de Roucy (un La Rochefoucauld), el Vidamo de Laon, el Conde de Marsan
(un príncipe de la Casa de Lorena-Guisa), el hermano del Caballero de
Lorena, el Marqués de Seignelay (hijo del ministro Colbert), el Duque
de La Ferté-Sennecterre, entre otros…

Luis XIV ordenó, en consecuencia, la creación de la Cámara Ardiente,
tipo de inquisición destinada, entre otras cosas, a destruir esta
cofradía. Pero es al ministro Louvois a quien se debe el impedimento de
una inquisición más feroz contra los sodomitas masculinos, practicando
entonces lo que se conocía como el "vicio italiano" por
excelencia, para proteger a los ejércitos de tales persecuciones. Se
erigía también en protector el propio hermano del rey, Felipe, duque de
Orléans, sobradamente conocido por su afición a las personas de su
mismo sexo.

De hecho, eran pocas las personas, tanto de alta como de baja
condición que no habían "confraternizado" en el seno de ese "club"
exclusivamente masculino. Entre la élite versallesca, que iba a
"encanallarse" por la noche en las tabernas o burdeles parisinos, se
contaban a príncipes de sangre real, tales como el célebre Eugenio de
Saboya-Carignano, que gustaba disfrazarse de mujer como su pariente el
duque de Orléans, hermano del rey, el Príncipe de Conti que alternaba
con sus pajes y sus conquistas femeninas, el mismísimo Príncipe Luis II
de Condé, que no desdeñaba el amor de sus soldados tras los fragores de
la batalla, … la lista se hace inacabable.


CONSTITUCIÓN DE LA COFRADÍA
Art.1- No se recibía, de ahora en adelante, en el seno de la Orden
a las personas que no fuesen de antemano visitadas por los
grandes-maestres, para ver si todas las partes del cuerpo eran sanas,
con el fin de que pudieran soportar las "austeridades" y rigores de la
cofradía.
Art.2- Harían éstos juramentos de obediencia y de castidad para con
las mujeres, y si alguno contraviniese en el juramento, sería
inmediatamente expulsado de la compañía sin poder regresar a ella bajo
cualquier pretexto.
Art.3- Cada uno sería indiferentemente admitido en la Orden sin
distinción alguna de rangos o cualidades, lo cual no impediría que se
sometiera al rigor del noviciado, que duraría hasta que apareciese
barba en la cara (es decir, cuando se afeitasen por vez primera).
Art.4- Si alguno de los "Hermanos" se casase, sería obligado en
declarar que lo hacía para el bien de sus asuntos, o porque sus padres
le obligan a ello, o porque era menester dejar un heredero varón. Haría
un juramento, a su vez, de nunca amar a su esposa, de acostarse con
ella que hasta que consiguiese el hijo deseado y que, incluso en esta
situación, pediría permiso, el cual tan solo le sería concedido una vez
a la semana.
Art.5- Se dividen los Hermanos en cuatro clases, con el fin de que
cada gran-prior pudiese tener tantos como otro. Respecto a los que se
presentarían para ingresar en la Orden, los cuatro grandes-priores
tendrían el derecho de pasarselos uno tras otro para evitar que se
diera lugar a celos y perjudicase su unión.
Art.6- Cada uno deberá contar a los demás lo que ha acontecido en
la intimidad, con el fin de que si un cargo viniera a estar vacante,
éste tan solo se concediese por méritos, el cual sería reconocido por
este método.
Art.7- Respecto a las personas indiferentes, no les sería
permitido revelarles los "misterios" de la Orden. Cualquiera que
cometiese tal imprudencia, sería privado durante 8 días e incluso más,
si el gran-maestre del cual dependiese lo juzgase oportuno.
Art.8- Excepcionalmente, se permite a quien quiera hablar de la
Orden si existen esperanzas de que el receptor de la confidencia desea
ingresar en la Orden; pero habrá de ser dentro de la mayor discreción y
con la seguridad de que éste está decidido en formar parte de la
congregación, sin temor de que divulgue o denuncie lo que le han
revelado.
Art.9- Aquellos que llevasen con ellos nuevos "Hermanos" al
convento, disfrutarían de las mismas prerrogativas de las cuales
disfrutan los grandes-maestres a lo largo de dos días; queda
sobreentendido que cederán primero el paso a los grandes-maestres,
contentándose con lo que les dejaban.

Fuente: http://www.lacoctelera.com/retratosdelahistoria/categoria/ordenes-caballeria

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