El Derecho de Pernada… ¿un mito?

EL MITO DEL DERECHO DE PERNADA


"El Derecho del Señor", cuadro del pintor ruso Vassili Polenov realizado en 1874.

Se tiene por primer indicio del célebre "Derecho de Pernada" una
canción satírica de principios del siglo XIII, de origen normando, que
evoca en verso francés la pésima condición del "villano", es decir del
campesino dependiente de un noble señor feudal. Pero, sobretodo,
menciona por vez primera lo que llamaríamos mucho más tarde el "Derecho
de Pernada" y del que sabemos con certidumbre que nunca existió.

Una leyenda cuidadosamente mantenida

Según ese documento, el señor normando habría tenido el derecho de
acostarse con toda joven campesina viviendo en sus tierras, la primera
noche de bodas, si contraía matrimonio con un hombre que no dependía de
él; he aqui el por qué se ha llamado "el derecho de la primera noche" (jus primae noctis)
o "derecho del señor". Este derecho que formaría parte del conjunto,
complejo y múltiple, de los derechos señoriales durante el período
feudal, se habría mantenido a lo largo de todo el Antiguo Régimen hasta
la famosa noche del 4 de agosto de 1789, que protagonizó la abolición
de todos los privilegios feudales en los primeros meses de la
Revolución Francesa. Y respecto a esa célebre noche en la que cundió el
general pánico entre la nobleza gala, hay que ser justos y honestos
afirmando que de aquellos viejos privilegios y derechos feudales y
anacrónicos, no quedaba en realidad nada o casi nada.


"La
Noche del 4 de Agosto de 1789" en la que nobleza y clero, en medio del
pánico, vota a favor de la supresión de los derechos feudales… Abajo,
en la ilustración inferior, el retrato de Pierre-Augustin Caron de
Beaumarchais, autor de la comedia teatral "La Boda de Fígaro".

De hecho, uno de los últimos rastros del derecho de pernada se encuentra en La Boda de Fígaro, obra teatral de Beaumarchais representada en 1787, y comedia que tuvo gran influencia social antes de la Revolución.

Entre el texto del siglo XIII y la comedia teatral de Beaumarchais,
los eruditos del siglo XIX recuperaron una cincuentena de textos que
atestiguaban de ese pretendido Derecho de Culada, que era tal y como se denominaba claramente en esa canción normanda.

Pero ese sombrío cuadro de costumbres bárbaras de tiempos pasados tiene un inconveniente: es absolutamente falso.

Pese a las ideas heredadas, el Derecho de Pernada jamás
existió en la Europa Occidental Medieval. Obviamente, sería absurdo
pretender absolver la Edad Media de cualquier brutalidad cometida
contra las mujeres, o pretender que en aquella época un señor carecía
de medios para imponer, en el aspecto sexual, su voluntad a aquellos
que dependían de él. Sin embargo, no se trata de algún derecho
reconocido.

Cuando el movimiento feminista, de finales del siglo XX, aborda y denuncia el "acoso sexual"
en el ámbito laboral bautizándolo como "Derecho de Pernada", no se
equivoca. En la Edad Media como en el siglo XX, y en todas las
culturas, encontramos abusos sexuales fundados sobre el cúmulo de dos
poderes: el poder social (ejercido por el señor sobre la campesina, o
por el empresario sobre su empleada) y el poder sexual (la dominación
masculina). Ese tipo de abusos puede ser reprimido o implícitamente
tolerado, pero no se constituye como un derecho tanto en la Edad Media
como en nuestra época.

La Estratagema de algunos monjes


Fotografía
de la Abadía del Mont-Saint-Michel, en Normandía (Francia), fundada en
el año 708 por Aubert, obispo de Avranches, sobre el monte Tombe,
siguiendo una petición del Arcángel San Miguel…

Cómo, entonces, interpretar los documentos medievales y sobretodo la
canción satírica normanda? Anotemos primero que ese texto presenta el
derecho como de uso antiguo, transformado en un simple desembolso
monetario ("cuatro monedas") para la generosidad del señor. De hecho,
la gran mayoría de los documentos auténticos que evocan el "Derecho de
Pernada", lo ubican en el pasado y lo presentan como orígen de una tasa
o impuesto en vigor. Sin embargo, a finales de la Edad Media, no
dudaban en inventarse cualquier cosa con tal de justificar numerosos
impuestos señoriales, cuyo motivo primitivo ha sido olvidado. El
derecho de pernada constituye pues, indudablemente, un mito explicando
el orígen de una tasa particular que había que pagar al señor en el
momento de una boda campesina.

Otro aspecto del texto normando llama poderosamente la atención de
los historiadores contemporáneos: el poema, firmado por un tal "Estout
de Goz", totalmente desconocido, se encuentra en medio de un conjunto
de documentos y cartas que establecían los derechos señoriales y los
títulos de propiedad o de usufructo sobre un dominio o tierra.
Redactado por los monjes de la Abadía del Monte-Saint-Michel, esos
pergaminos conciernen a los campesinos de Verson (hoy en el
Departamento del Eure), y enumera todas las cargas y las tasas que
tendrían que sufrir los villanos si se encontraban bajo la
jurisdicción y el dominio de un señor laico. Por otro lado, el
documento incluído en primera página dentro del paquete de pergaminos,
da una serie más corta de las tasas debidas a los monjes por los padres
de esos mismo villanos.


Pergamino
ilustrado del Cartulario del Abad Robert de Torigny, realizado entre
1154 y 1158, que precede los documentos que recogen los privilegios,
derechos y títulos de propiedad de los Monjes Benedictinos de la Abadía
del Monte Saint-Michel. El dibujo representa "El Sueño de San Aubert,
Obispo de Avranches", fundador de la abadía normanda tras ser visitado
por el Arcángel San Miguel.



Esto nos lleva a pensar que, amenazados por la avaricia de algún señor
que andaría tras sus tierras, los monjes redactaron unos documentos
tendenciosos: oportunamente, como quien no quiere la cosa, su
dominación se presenta como mucho más favorable a los campesinos que lo
sería la de su rival. Y claro está, no habría que temer de unos hombres
que, dedicados a la castidad, ejercieran sobre las jóvenes novias ese
escandaloso derecho del cual habla la canción!

Polémica


Busto de François Marie Arouet de Voltaire, inventor de la expresión "Derecho de Pernada"…

Ese aspecto polémico juega ciertamente un gran papel en la
constitución y el éxito del mito. A partir del siglo XV, es entre los
magistrados y los oficiales reales, hostiles al poder de los nobles,
que se encuentran con más frecuencia las menciones al derecho de
pernada. El Siglo de las Luces recogería el testigo de la acusación y
lo aplica al Antiguo Régimen en su conjunto; es en 1755 cuando Voltaire
inventa la expresión Derecho de Pernada que, por cierto, tendría un éxito inmenso, no solo en Francia sino en toda Europa.


Grabado de 1787 representando una escena de "La Boda de Fígaro".

En cuanto a la comedia de Beaumarchais, ésta toma su sitio en toda una tradición literaria inaugurada a principios del siglo.

Finalmente, a principios del IIº Imperio Francés, la afirmación del
"Derecho de Pernada" se ve confortada por una poderosa corriente
anticlerical y republicana que pretende así oponer el nuevo mundo,
nacido durante la Ilustración, a una sociedad caduca, fundada sobre la
aristocracia, la monarquía y la religión. Es en esta época que los
historiadores se prestan a recoger sistemáticamente cualquier
testimonio sobre el derecho de pernada. Pese al empeño de éstos, la
mayoría de los documentos han revelado ser falsos o tan solo mencionan
una inocente tasa sobre las bodas contraídas fuera del dominio señorial.

De hecho, esas bodas implicaban una pérdida para el señor, ya que
los hijos de la pareja, según las reglas de la época, podían pasar a
depender de otro señor si lo deseaban. La tasa entonces percibida nada
tenía que ver con el famoso Derecho de Culada, tan gráficamente representado en la canción normanda del siglo XIII.

Queda aún un pequeño lote de documentos auténticos que mencionan un
derecho de pernada caído en desuso, e incluso un derecho en vigor
compensable por un regalo simbólico, como una parte del banquete de
bodas. Esos textos, muy raros y escasos, señalan a señores de finales
de la Edad Media venidos a menos y casi tan pobres como sus villanos, y
que se esforzaban en conservar su prestigio a través de la evocación de
un pasado bárbaro y legendario, en el que sus antepasados tenían todos
los derechos. Pero no se encuentran huellas de esta afirmación más que
en los documentos privados, que no tienen valor oficial.

Por otro lado, se sabe de costumbres vejatorias o folclóricas
ligadas a los enlaces matrimoniales, como por ejemplo comunidades de
jóvenes solteros que se cobraban su "tasa" sobre el novio foráneo,
mediante bromas y farsas que también se denominaban "Culadas"

El Derecho de Pernada, ese mito masculino que esconde la realidad de los abusos sexuales, ya no debe beneficiar el pretendido ejemplo medieval.

Fuente: http://www.lacoctelera.com/retratosdelahistoria/post/2008/07/07/un-mito-derecho-pernada

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