La ruta de los Hombres Buenos (CATAROS)


Camí dels Bons Homes- Siguiendo las huellas de los Cátaros

Desde el siglo XI hasta el XVI, el Camí dels Bons Homes fue un importante nexo de unión económica entre el Arièja
y el Berguedà. Los Cátaros,
huyendo de la cruzada y la inquisición utilizaron esta ruta para buscar
refugio en Cataluña. A través de las montañas, de casa amiga a refugio
precario, llegaron a tierras catalanas en las zonas del Alt Urgell, la Cerdanya o el Berguedà. Siguiendo esta ruta pirinaica,
descubriréis los mismos paisajes que aquellos hombres y mujeres de la
Edad Media en su lucha por su libertad y quizás, también sentiréis el
susurro de la historia.

El Camí dels Bons Homes es también un fuerte símbolo de cooperación transfronterera entre el Arièja y los territorios Catalanes del Berguedà,
Cerdanya, Alt Urgell y Solsonès.
AEsta cooperación ha permitido crear una ruta que se puede seguir a
pie, a caballo y en bicicleta todo terreno. Además se ha incrementad
notablemente la seguridad para los usuarios gracias a una señalización
específica y diversos trabajos de mejora del sendero en si.

Hay publicadas dos guías topográficas, una en
Francia publicada por la FFRP (federación francesa de senderismo) y la
otra en Cataluña por el Consell Regulador del Camí dels Bons Homes y la
editorial Altaïr.

Fuente: http://www.lleidatur.com/esp/rutacamibonhomes.html

La fortaleza de Montségur es el paradigma histórico de la
resistencia cátara, la herejía que arraigó en el sur de Francia durante
la Edad Media. Actualmente, las ruinas de este castillo son la
culminación de una ruta que parte de las tierras catalanas y que
constituye una verdadera peregrinación por los santuarios y paisajes
que fueron testigos de la Cruzada que los exterminó

El camino de los hombres buenos es un itinerario de 189 kilómetros
que discurre por las rutas utilizadas por los cátaros durante los
siglos XII y XIV, cuando huían de la persecución de la cruzada
albigense y de la Inquisición. La senda empieza en el santuario de
Queralt, en Berga, termina en el emblemático castillo de Montségur, en
territorio francés, y puede efectuarse en coche, en bicicleta, a pie o
a caballo. El Camí dels Bons Homes –como ha sido bautizado– ha sido
institucionalizado como un sendero turístico de Gran Recorrido (GR 107)
que atraviesa villas medievales, iglesias románicas y castillos. Además
de su notorio interés histórico, la ruta nos permite contemplar
paisajes encantadores, ya que transcurre por la zona protegida del
Parque Natural del Cadí-Moixeró.

La religión de «los puros»

El catarismo es una doctrina procedente de una corriente de origen
búlgaro conocida como bogomila. Se trata de una religión cristiana, con
una interpretación muy peculiar de las Sagradas Escrituras, basada en
el dualismo, que percibe la Creación como el escenario de una batalla
entre los principios del Bien y del Mal. Esta doctrina arraigó con
fuerza en el sur de Francia. Se dio a conocer en un concilio cátaro
celebrado en la ciudad de Albí, en 1165, por lo que pronto sus
seguidores fueron conocidos como albigenses. Sin embargo, ellos se
consideraban cristianos u «hombres buenos». Predicaban a los humildes
en plazas y mercados, aunque si eran invitados por los grandes señores
para adoctrinar en sus casas a familiares y criados, aceptaban con
agrado. Enseñaban el amor, la tolerancia y la libertad. Decían que
Cristo no se encarnó entre los hombres, pues en sus concepciones la
materia era una creación del Mal. Para los cátaros –término que según
los expertos significa «puro»–, el Jesús que vieron los apóstoles y
crucificaron los romanos no era sino una apariencia angelical engañosa.
Pero el Cristo verdadero nunca fue crucificado ni sepultado. Estas
ideas, como es lógico, les valieron la condena de Roma y una implacable
persecución.

A principios del siglo XIII, el papa Inocencio III tomó conciencia
del peligro que suponía para los intereses de la Iglesia la expansión
de la herejía cátara en Occitania. Los intentos por convertir a los
herejes habían sido vanos. Ante este fracaso y con el apoyo del rey
Felipe Augusto de Francia –que deseaba hacerse con el territorio
occitano a toda costa–, el Papa proclamó la «cruzada contra los
albigenses».

Quienes formaran parte de la misma serían absueltos de sus pecados y
se garantizaba la entrada al Paraíso de los fallecidos en combate. Los
señores feudales que se sumaran a la iniciativa recibirían, además, las
mismas prebendas que los cruzados en Tierra Santa. Sólo así se entiende
la aparición de figuras como Simón de Montfort que escondían su
desmesurada ambición bajo pretexto de erradicar la herejía.

Las tropas se organizaron bajo el mando del legado pontificio Arnaud
Amaury y avanzaron hacia el sur por el valle del Ródano. El 22 de julio
de 1209 los cruzados entraron en Béziers, matando a todos sus
habitantes, sin distinción de creencias. Las crónicas aseguran que
Amaury ordenó: «Matadlos a todos que Dios ya reconocerá a los suyos en
el Cielo». Tras la masacre, los cruzados pusieron rumbo a Carcasona,
donde resistía Raymond Roger Trencavel. Éste murió en prisión, después
de ser desposeído de todas sus tierras. Más tarde caerían las plazas de
Foix, Carbona y Comminges.

La muerte de Inocencio III hizo perder ímpetu a la cruzada y algunos
de sus más importantes líderes abandonaron la empresa. Como
consecuencia de este hecho el catarismo resurgió con fuerza. Pero en
1226, Luis VIII se lanzó a una nueva cruzada, dicen que influido por su
esposa Blanca de Castilla, quien reivindicaba los territorios del sur
para la Corona de Francia. Al parecer, sería ella quien habría instado
al Papa Gregorio IX a crear la Inquisición. El terror se apoderó de
Occitania. Los cátaros solicitaron protección a Raymond Péreilhe, señor
de Montségur, y se prepararon para defenderse y resistir.

Esta legendaria fortaleza cayó en 1244. Y once años más tarde, en
1255, corrieron la misma suerte Quéribus y Puylaurens. La guerra había
terminado con el extermino de la Iglesia de los hombres buenos, o «del
amor», como también fue conocida. Con ella desapareció una tradición
cristiana que llevaba su respeto a la vida hasta el extremo de
abstenerse de matar o maltratar a los animales, y de cuya enorme piedad
dejó testimonio incluso San Bernardo de Claraval, después de intentar
en vano que renunciaran a su fe para abrazar el catolicismo.

El paisaje y su historia

Muchas de las rutas que hoy conforman el camino de «los hombres
buenos» eran senderos de huida de los cátaros hacia Cataluña. Allí
estuvo exiliado en 1240 Raymond Trencavel, un hijo de Raymond Roger que
intentó en vano recuperar Carcasona. También fue utilizado por los
tejedores cátaros y conocido como «la ruta de la lana», que llega hasta
Sabadell o, más al sur, hasta Morella, en Castellón.

La senda señalizada hoy por el Consejo regulador del camí dels bons
homes, entidad formada por diversos consejos locales, diputaciones y
entidades culturales, discurre por las comarcas catalanas del Berguedà,
la Cerdanya, el Alt Urgell, el Solsonés y el departamento francés del
Ariège.

Parte del santuario de Queralt, en la cueva donde fue hallada su
virgen románica presidida por una hermosa cruz cátara y, desde allí, se
dirige a la pequeña localidad de Gòsol, en medio de un paisaje
bellísimo presidido por el macizo del Pedraforca, un lugar mágico
relacionado con la brujería catalana desde la Edad Media. Una vez en
Gòsol podemos visitar las ruinas de su castillo o contemplar las tumbas
del cementerio anejo, con numerosas cruces cátaras y templarias.
Después recorreremos por carretera Gòsol, Saldes y Guardiola de
Berguedà, hasta llegar a Bagá, en el límite norte de la provincia de
Barcelona. Esta villa fue el feudo de los barones de Pinòs, señores de
un extenso territorio que iba del Baridà y la Cerdanya hasta el Alt
Berguedà. Algunos han relacionado a Galcerán de Pinòs con el fundador
de los templarios Hugues de Payns, en una polémica que dura hasta
nuestros días. En Bagà podemos visitar el centro medieval, el museo de
los cátaros o la iglesia de San Esteban, donde se puede admirar una
pequeña cruz bizantina del siglo X u XI, que fue llevada a Bagà por los
cruzados. También cabe destacar la vidriera que representa «El rescate
de las cien doncellas», concretamente el momento en que San Esteban
libera a Galcerán de Pinòs de una prisión sarracena.

La ruta continúa por la comarca de la Cerdanya, a la que accederemos
cruzando la sierra del Cadí por el Coll de Pendís, a 1764 metros de
altitud y, desde allí, cruzaremos la frontera hasta Porté-Puymorens,
L’Hospitalet y Ax les Thermes. En este punto ya estamos en el
departamento francés del Ariège, donde nos aguardan impresionantes
castillos, como Puylaurens que, junto a Quéribus, resistió hasta 1256.

Tras hacer una parada en el castillo de Puivert, escenario del film
de Roman Polansky La novena puerta, y cuna de los trovadores occitanos,
encaminamos nuestros pasos hacia la culminación de la ruta: Montségur.

El castillo de Montségur fue construido entre 1205 y 1211 en lo alto
de una montaña extremadamente escarpada y de difícil acceso. Quienes lo
«descubrieron», sin embargo, no fueron los cátaros. Desde tiempo
inmemorial este lugar era considerado sagrado. Algunos autores, como el
fallecido «papa cátaro» René Nelli, suponen que la fortificación fue
erigida sobre un antiguo templo solar. La cima de este enorme bloque
calcáreo se alza 1207 metros sobre el nivel del mar. El edificio está
orientado astronómicamente. Nelli apunta el importante papel jugado por
la figura del pentágono en la simbología cátara. Y lo cierto es que
este castillo está construido sobre un plano pentagonal. Desde el
interior, recuerda la forma de un gigantesco cofre. ¿Fue ésta la última
morada del Grial, como algunos sostienen?

En cualquier caso, quienes asuman a pie los casi doscientos
kilómetros del «peregrinaje cátaro», hallarán sin duda su particular
Grial en el esfuerzo, la dedicación y la constancia, valores necesarios
para llegar a cualquier Verdad trascendente

Fuente: http://templars.wordpress.com/2008/03/14/el-camino-de-los-hombres-buenos/.

Gráficos
de las Etapas:
EL CAMÍ DELS BONS HOMES EN CUATRO ETAPAS (200 KMS.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.terra.es/personal/en.be.sa/grafsetapas.htm

Localización

Mapa

Croquis

Introducción

       La Ruta Cátara, denominada también Camino de los Buenos Hombres, forma parte del sendero de gran recorrido GR 107,
y une el santuario de Queralt (Cataluña, España) con el castillo de
Montségur (Mediodía-Pirineos, Francia) a lo largo de 196 kilómetros.
Recorre el camino de huida, de norte a sur, en la diáspora cátara de
los siglos XII y XIII, cuando el catarismo fue perseguido ferozmente en
Occitania por las cruzadas y la Inquisición.

       El Ruta Cátara nace el año 1999, cuando se crea, promovido tanto por instituciones públicas como privadas, el Consell Regulador del Camí dels Bons Homes,
ente que gestiona la ruta (señalización, servicios, promoción…). El
objetivo de dicho ente era crear un producto turístico de senderismo
que permitiera dar a conocer un territorio de una belleza excepcional
y, al mismo tiempo, impulsar económicamente las tres comarcas por las
cuales pasa el camino: el Berguedà, la Cerdanya y el Ariège. Y también,
claro está, dar a conocer y poner en relieve los vestigios del
catarismo, esencial para comprender la historia medieval de Europa, que
se conservan en estas comarcas. Posteriormente, con la variante que
empieza en el santuario del Miracle, se añadieron las comarcas
catalanas del Alt Urgell y el Solsonès.

       La ruta se puede hacer a pie, en bicicleta de montaña o a caballo.
Aquéllos que la quieran hacer en bicicleta o a caballo deben tener en
cuenta que algunos tramos son diferentes de los que van a pie.

       El camino está bien señalizado como GR 107, o sea, con las típicas marcas blancas y rojas de los GR. La señalización está hecha en los dos sentidos de la marcha
y, en general, como consecuencia de lo que proponen las guías
publicadas, los españoles suelen hacer el camino en el sentido
sur-norte y los franceses al revés. Si queremos seguir los pasos de los
cátaros en su huida, debemos seguir el ejemplo de los franceses y
realizar el camino de norte a sur. En realidad, sin embargo, caminar
con el objetivo de llegar al castillo de Montségur es más sugerente,
desde el punto de vista de la cultura cátara, que situar nuestro
objetivo final en el santuario de Queralt. También debemos saber que el
GR 107, en Francia, no termina en Montségur, sino que continúa hasta Foix (dos días más de camino).

       Debemos tener mucho cuidado en no equivocarnos en los cruces con otros GR.
Por ejemplo, el camino cruza varias veces el GR 150 (circunvalación del
Parque Natural del Cadí-Moixeró). También se cruza con el mítico GR 11
(sendero del Pirineo por la vertiente sur), el GR 10 (sendero del
Pirineo por la vertiente norte) y el GR 7 (de Andorra al Estrecho de
Gibraltar). En general, estas intersecciones están correctamente
señalizadas, pero, aún así, no es demasiado difícil confundirse y tomar
un camino por otro. Por lo tanto, vale la pena llevar buenos mapas topográficos (por ejemplo, los de la guía de Altaïr) y no confiar únicamente en la señalización.

       La Ruta Cátara requiere una buena forma física
y sólo es apta para senderistas habituados a las largas marchas
montañeras. Los desniveles acumulados son considerables, sobre todo en
la parte catalana. Por otro lado, el camino no presenta ninguna
dificultad técnica, ni tampoco pasa por lugares peligrosos.

       Desde el punto de vista del paisaje y la naturaleza, la Ruta Cátara es magnífica, sin duda uno de los mejores caminos de largo recorrido de Cataluña.

Catarismo

       El catarismo era una doctrina dualista,
con dos principios irreconciliables: el bien, Dios, y el mal, la
materia. Promovía una Iglesia basada en la espiritualidad, la pureza y
la caridad, en contraposición a la Iglesia católica del siglo XIII. Así
pues, a los cátaros, también se los llamaba "buenos hombres y buenas
mujeres".

       A lo largo de los siglos XII y XIII el catarismo se extendió con fuerza por toda Occitania
(la mitad meridional de Francia), y también por Lombardía, la Provenza,
la región del Rin y el Pirineo catalán. La Iglesia católica romana
consideraba herejes a los cátaros y un peligro la extensión de esta
ideología en la rica Occitania. Por este motivo, el papa Inocencio III
y sus sucesores, en alianza con Francia, combatieron duramente a los
cátaros. En el año 1244 el asalto con más de seis mil hombres al castillo de Montségur, bastión cátaro, fue el punto culminante de la derrota de los buenos hombres. Todos los perfectos
y creyentes fueron quemados vivos en un campo raso a los pies de la
colina de Montségur, ahora conocido como el "Camp dels Cremats" (Campo
de los Quemados), lugar en el que una estela recuerda la tragedia. En
el siglo XIV el catarismo prácticamente se había extinguido.

       Algunas de las características más relevantes del catarismo son:

–   Retorno a un cristianismo puro y primitivo, basado en la palabra de Cristo.
–   La jerarquía era muy simple: básicamente se componía de los perfectos (o puros), que eran los predicadores, y los creyentes. Las mujeres también podían ser perfectas.
–   Los perfectos eran austeros, humildes y cultos.
–   Rechazaban la construcción de templos y catedrales.
–   Rechazaban la violencia y la pena de muerte.
–   Rechazaban los placeres materiales, el matrimonio, las relaciones
sexuales y algunos alimentos. En la práctica, los únicos obligados a
cumplir estas prohibiciones eran los perfectos.
–   Predicaban que la experiencia religiosa del conocimiento de Dios debía ser directa y personal, sin intermediarios.
–   Creían en la reencarnación del alma.

       Algunos historiadores y estudiosos consideran a los cátaros como los auténticos cristianos
y a la Iglesia católica medieval como una institución corrupta. Otros,
por el contrario, consideran que la realidad histórica de aquella época
era demasiada compleja para hablar de buenos y malos, y que el
catarismo tenía profundas contradicciones respecto del Evangelio de Jesús que se quería seguir.

       En el pueblo de Bagà, en el antiguo palacio del barón de Pinós, podemos visitar el Centro Medieval y de los cátaros, una exposición permanente sobre el catarismo y la época medieval (ver www.altbergueda.com…).

Cómo ir y regresar en transporte público

       Al santuario de Queralt
debemos subir desde la ciudad de Berga, pero no hay transporte público.
Se puede subir a pie en una hora aproximadamente, siguiendo desde la
plaza de Sant Francesc el PR C-73 (marcas blancas y amarillas). También
se puede llegar en coche. Berga no tiene estación de tren; está
enlazada con Barcelona por una línea de autobuses (ver www.ajberga.cat…).

       El pequeño pueblo de Montségur
no tiene estación de tren y la parada de autobuses más cercana está a 8
km, en Lavelanet. Así pues, para regresar, debemos ir a Foix en taxi
(unos 45 euros) o en autobús desde Lavelanet. En Foix debemos tomar el
tren a Latour de Carol (4 frecuencias diarias y 2 horas de duración,
ver www.voyages-sncf.com), y de Latour de Carol debemos tomar el tren a Barcelona (4 frecuencias diarias y 3 h 30′ de duración, ver www.renfe.es).

Recorrido

       Dividimos el recorrido, según propone la guía de la editorial Altaïr, en las siguientes etapas:

       Del santuario de Queralt a Gósol.
Tiene 33,5 km, y por la variante de Bonner (GR 107-1) tres kilómetros
más. El desnivel aproximado de subida es de 1.500 metros (1.300 por
Bonner) y el de bajada de 1.200 metros (1.000 por Bonner). Pasa por
algunas aldeas, como Espinalbet, Espà y Sorribes, y el pueblo
abandonado de Peguera, situado en un entorno excepcional. Es, sin duda,
una etapa larga y dura. Aquéllos que la quieran dividir en dos jornadas
pueden desviarse, cuando lleguen a Peguera, a Fumanya, aldea en la que
hay alojamiento, o hacer un transfer en coche en Peguera.

       De Gósol a Bagà.
Tiene 24 km, un desnivel aproximado de 500 metros de subida y de 1.100
metros de bajada. Ésta es una etapa de escasa dificultad y
especialmente bonita por las dilatadas vistas que nos ofrece. En la
primera parte del recorrido bordeamos por el norte la montaña del
Pedraforca, de la que disfrutamos de preciosas perspectivas. Aquéllos
que deseen ahorrarse la bajada a Bagà (y la posterior subida al día
siguiente), tienen dos opciones (ver el apartado de variantes).

       De Bagà a Bellver de Cerdanya.
Tiene 22,7 km, un desnivel aproximado de 950 metros de subida y de 700
metros de bajada. No es una etapa larga, pero sí es más dura que la
anterior por el desnivel de subida. Pasa por dos collados de montaña:
el collado de Escriu y el collado de Pendís. Éste último, a casi 1.800
metros de altitud, separa las vertientes sur y norte de la sierra del
Cadí, y las comarcas del Berguedà y la Cerdanya. Poco antes del collado
de Pendís hay el refugio Sant Jordi y, poco después, el refugio Cortals
de l’Ingla, ambos guardados. También en este collado debemos prestar
atención de no equivocarnos, pues también pasa el GR 150-1, que va por
la carena de la sierra del Cadí. En el refugio Cortals de l’Ingla hay
la posibilidad de tomar la variante GR 107-4, que avanza por sendero
(el camino principal va por pista) y alarga la etapa casi 5 km. Si en
lugar de pernoctar en Bellver de Cerdanya lo hacemos en Prullans,
pueblo que también dispone de alojamientos, recortamos en 5 km la
durísima etapa del día siguiente.

       De Bellver de Cerdanya a Porta.
Tiene 35,5 km, un desnivel aproximado de 1.450 metros de subida y de
1.000 metros de bajada. Sin duda, ésta es la etapa reina de la Ruta
Cátara, y en la que cruzamos los Pirineos. Es la más dura, y también la
más espectacular de todas por los impresionantes paisajes de alta
montaña. La primera parte de la etapa, hasta la Portella Blanca de
Andorra, vamos siempre ganando altitud, y pasamos por Prullans,
Ardòvol, el Vilar y cal Jan de la Llosa. La Portella Blanca es el punto
más alto de todo el camino. Se encuentra a 2.519 metros de altitud y
hace frontera entre Andorra, España y Francia. A esta altitud, y como
pone de manifiesto su nombre, es fácil encontrar nieve desde principios
de otoño hasta bien entrada la primavera. A partir de la Portella
Blanca el camino ya sigue de bajada, en territorio francés, por el
valle de Campcardós hasta Porta. Esta etapa se puede dividir haciendo
noche en cal Jan de la Llosa, donde algunas casas ofrecen tiendas de
alquiler y admiten la acampada libre.

       De Porta a Mérens les Vals.
Tiene 21,5 km por el valle del Ariège y 30,4 km por el collado de les
Bésines. Por el valle de Ariège el desnivel aproximado es de 400 metros
de subida y de 850 de bajada. Por el collado de les Bésines el desnivel
aproximado es de 1.300 metros de subida y de 1.750 de bajada. Desde
Porta el camino sigue por Porté Puymorens (hay alojamiento), sube al
collado de Puymorens, a poco más de 1.900 metros de altitud, y baja a
l’Ospitalet (también hay alojamiento). En l’Ospitalet se inicia la
variante GR 107-2, bastante dura, pero de una belleza extraordinaria,
que pasa junto al lago de les Bésines, el refugio de les Bésines y la
Portella de les Bésines, a 2.333 metros de altitud. Precisamente el
tramo que va del refugio de les Bésines hasta Mérens les Vals coincide
con el GR 10, la transpirenaica francesa. El camino principal, que
recorre el valle del río Ariège, también es muy agradable y llega a
Mérens les Vals más pausadamente, sin tantas emociones.

       De Mérens les Vals a Orgeix.
Tiene 18 km, un desnivel aproximado de 700 metros de subida y de 950
metros de bajada. Otra bonita etapa, con unos primeros kilómetros de
fuerte subida hasta el Sarrat de Larguis y el collado de Joux, donde
hay una pequeña choza que hace de refugio. A partir de aquí vamos
perdiendo altitud hasta el pueblo de Orgeix. En Orgeix no hay
alojamiento, así que debemos seguir el camino hasta Ascou (refugio), o
bien desviarnos a Ax les Thermes (3 km, diversos alojamientos) o bien a
Orlu (2 km, albergue).

       De Orgeix a Comus. Tiene
22,7 km, un desnivel aproximado de 850 metros de subida y de 500 metros
de bajada. Al inicio de la etapa pasamos por las bonitas aldeas de
Ascou (refugio) y Sorgeat (refugio), y luego debemos afrontar la firme
subida al Coll d’Ijou. Más adelante, disfrutando de un paisaje
precioso, llegamos al curioso refugio de Chioula, en una explanada, y
poco después al collado de Balaguès. Aquí empieza la bajada a
Montaillou, Prades (que no debemos confundir con Prades – Prada de
Conflent) y Comus.

       De Comus a Montségur. Tiene
16,1 km, un desnivel aproximado de 450 metros de subida y de 500 metros
de bajada. En la primera mitad de la etapa bajamos por las
espectaculares Gorges de la Frau, un desfiladero estrecho protegido por
grandes paredes verticales. El camino, en este tramo, es muy pedregoso
y a tramos la bajada es muy pronunciada. Pasado el desfiladero, tan
sólo nos queda superar el torrente de Rivels para llegar al pueblo de
Montségur. A poco más de un kilómetro del pueblo, siguiendo el camino,
llegamos al Pla dels Cremats, a los pies del cerro del castillo de
Montségur. Tan sólo nos queda afrontar, con mucha ilusión, la fuerte
subida de unos treinta minutos hasta el castillo para finalizar con
éxito la Ruta Cátara.

Variantes

       En el apartado del
recorrido ya hemos hablado de las pequeñas variantes que presentan
algunas etapas, que son: del santuario de Queralt a Gósol el GR 107-1
por Bonner; de Bagà a Bellver de Cerdanya el GR 107-4 por Pedra, y de
Porta a Mérens les Vals el GR 107-2 por Bésines. Hay, sin embargo,
otras variantes importantes que merece la pena conocer y que afectan al recorrido en su conjunto. Son:

       Inicio del camino en el santuario del Miracle o en Solsona. Ésta es la variante más importante, que enlaza con el camino principal en Gósol. La primera etapa va del santuario del Miracle a Solsona siguiendo el GR 7, tiene 10 km y muy poco desnivel. La segunda va de Solsona a Sant Llorenç de Morunys,
siguiendo por tramos el GR 7, GR 7-6 y GR 1, y tiene 42,5 km, con un
desnivel positivo aproximado de 1.000 metros y negativo de 750. Es una
etapa demasiado larga, pero hay alojamientos en Lladurs (7 km de
Solsona) y en Odèn (22 km de Solsona). La tercera etapa va de Sant Llorenç de Morunys a Tuixén,
siguiendo el GR 7, y tiene 16,7 km, con un desnivel de subida
aproximado de 800 metros y de bajada de 500. La cuarta y última etapa
va de Tuixén a Gósol, siguiendo el GR 107-3, y tiene 12,3 km, con un desnivel positivo aproximado de 450 metros y negativo de 300.

       Alternativas que evitan bajar a Bagà.
Antes de nada, debemos dejar claro que Bagà es un pueblo muy bonito, en
el que destaca la interesante plaza con soportales de su casco antiguo.
Por lo tanto, los senderistas que hagan la Ruta Cátara y nunca hayan
estado en Bagà harán bien en seguir el camino principal y hacer noche
en el pueblo. Por el contrario, aquéllos que ya hayan visitado el
pueblo pueden evitar la bajada: en can Cerdanyola, antes de cruzar el
torrente de la Font del Faig, hay a la izquierda un camino, el PR
C-125, que sube directamente al refugio Sant Jordi por els Empedrats.
Els Empedrats es un bonito camino que remonta un torrente, a tramos con
bloques de piedra donde debemos ayudarnos con las manos. Además de éste
atajo, hay otra posibilidad todavía más corta y directa: en el collado
de las Bassotes, a 5 km de Gósol, dejamos la Ruta Cátara y seguimos el
PR C-124 (Ruta dels Segadors), que cruza la sierra del Cadí por el Pas dels Gosolans,
pasa por el refugio Prat d’Aguiló y llega a Martinet, en la Cerdanya.
En este caso, enlazamos más adelante con la Ruta Cátara en la aldea de
El Vilar, pasando antes por Lles.

El santuario de Queralt y el castillo de Montségur

       Son
los lugares de inicio y de final, indistintamente, de la Ruta Cátara, y
ambos tienen un relevante valor histórico, cultural y simbólico.

       El santuario de Queralt.
Es el principal centro de devoción de la comarca del Berguedà. El poeta
y cura "mossèn Cinto" Verdaguer se refirió a éste como "la perla de los
santuarios en Cataluña". Se encuentra emplazado casi en la cima de la
sierra de Queralt, a 1.120 metros de altitud, en la parte más
meridional del Prepirineo. También es un excelente mirador y los días
despejados la visibilidad abarca una buena parte de Cataluña. El
santuario fue construido en el siglo XIV y renovado en el XVIII, en el
mismo lugar donde se alzaba el castillo del guerrero y trovador Guillem
de Berguedà. En su interior se venera la imagen de la Mare de Déu de
Queralt, del siglo XIV. Anexo al santuario hay un antiguo hostal, que
hoy funciona como restaurante, y otras dependencias.

       El castillo de Montségur.
Emplazado en la cima de una escarpada colina, a 1.207 metros de
altitud, el castillo de Montségur aúna la historia, los misterios y las
leyendas sobre la religión cátara. Fue el último bastión de esta
Iglesia, considerada hereje por Roma, y negociaron su rendición el año
1244 después de diez meses de bloqueo y asedio por parte de más de seis
mil hombres. Doscientos cátaros fueron quemados en la hoguera, en el
Pla dels Cremats, al no abjurar de su fe. Hoy en día, los vestigios que
se conservan son del castillo construido a finales del siglo XIII por
los vencedores. Hay que pagar una entrada de 4 euros (precio del 2008)
para visitar las ruinas del castillo. Algunos de los misterios y
leyendas relacionados con el castillo de Montségur cuentan que los
cátaros escondían allí el Santo Grial, y que tres perfectos consiguieron huir con el cáliz antes de la rendición.

Fuente: http://www.gronze.com/senderismo/ruta-catara.htm

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1 comentario

Archivado bajo EL TEMPLE VIVE

Una respuesta a “La ruta de los Hombres Buenos (CATAROS)

  1. xavi

    holaaaa morganaaa ,ves como no todo es malo en catalunya ejejeje que es bromaaa… te felicito por todos los articulos de todo tu blog sin escepcion (aunque tarde,ya sabes que soy un poco lento,poco mas que tuuuuu…porque llevo ya tiempo lellendo tus articulos) apesar que en algunos de los temas pensamos distinto…bueno muy distinto..jajajajajaj.Pues eso tu ves escribiendo que yo te ire lellendo y ojo no encruentres el santo grial te de un patatus y nos des un disgusto…jajajajaaj….fins despres y salut

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