Solsticio de Verano y Noche de San Juan

SOLSTICIO
DE VERANO y NOCHE DE SAN JUAN

El 21 de junio se celebra en el hemisferio
norte, el día más largo del año.
Definitivamente no es un
día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a
celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos
por los campos
; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas,
las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse
a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los
mismos hombres
; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el
otoño y el invierno.

La
celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En
un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues
después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se
iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar
el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.

En
tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la montañas, a lo
largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se
organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo
colinas abajo y a través de los campos.



A
menudo se bailaba y
saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias
demoníacas
y asegurar el renacimiento del sol.

Se
puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros
antepasados, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta
que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición
perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición
perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se
les llamó solsticios de invierno y verano
, los cuales ocurren los días
diciembre 21 y junio 21 respectivamente. Estas fechas corresponden al hemisferio
norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse
más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al
norte es el 21 de junio. “Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día
antes o después
, debido a las irregularidades del calendario, como los
años bisiestos”. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha
el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que,
en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.

En
los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas”
y,
en parte, no les faltaba razón. La “puerta
de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio
de verano
(del 21 al 22 de junio) a
diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno
(del
21 al 22 de diciembre).

 

SOLSTICIO
DE VERANO Y DE INVIERNO
: Hay dos momentos del año en los que la distancia
angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados
solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese
punto- comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los
pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un
acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”
. En su
conciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino.
Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego.

Se
ha asociado esta festividad al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto
para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima
del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el
de invierno y ni tan siquiera para todos ellos pues la fiesta de San Juan es
patrimonio del mundo cristiano. Aunque no crean que en los países orientales,
con ritos y creencias distintas, no se celebran estas fiestas conservando en
todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene
un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el día más largo y, por
consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto
y en el
hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda
para que no decrezca y mantenga todo su vigor.

Este
simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano
Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales
primordiales del mundo incaico eran el
Capac-Raymi
(o Año Nuevo) que tenía
lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el
Inti-Raymi
(o la fiesta del Sol) en
la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el
momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba:
“¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi
Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!”
Este gran festival se
sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del
solsticio de invierno, con un claro tinte turístico. Los habitantes de la zona
se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y
recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo
del Tahuantinsuyo.

 

ORÍGENES
PAGANOS:
Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la
religión católica o mahometana. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta
festividad
es la celebración celta del
Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre
significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en
honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran
coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas
hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra
las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y
no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor
atendidas.

Otra
de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al
dios Apolo
, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes
hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la
diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de
saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas
recogidas en aquellos días
. El cristianismo
fue experto en reciclar viejos cultos paganos
.

 

SÚBITAS
APARICIONES Y DESAPARICIONES
: En algunas leyendas piadosas, hasta los santos
aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra
parte. En nuestro mundo terrenal, encontramos muchos casos de desapariciones
bastante enigmáticas, esa noche se abran las puertas interdimensionales, así
como los encantamientos.

 

NOCHE
DE SAN JUAN
:
Esta es
una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las
invisibles puertas
del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a
grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras
las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo,
ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos
del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres
femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres
de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los
matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su
áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el
guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las
despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad
y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes
(buen día para
recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las
entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte
del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además
hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo
; los helechos
florecen al dar las doce campanadas…

En
definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada
lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos,
ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos,
anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.

Esta
noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las
dimensiones mágicas de la realidad
.
Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. En
la mañana, muy temprano la gente se lava el
pelo y la cara con las aguas bendecidas
y comienza a llamar, tres veces
consecutivas:

-¡San
Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) yo te daré pan.

La
noche anterior dos han sido los eventos más importantes: el baile del fuego y
las pruebas. Algunas de estas pruebas son:

l.
La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un
goloso perro durante su vida.

2.
Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para
el futuro, felicidad si el gato es de otro color.

3.
Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.

4.
Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.

5.
La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de
estas flores será muy afortunado.

6.
Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo
mantenga en secreto.

7.
En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua.
Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.

8.
Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el
cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el
Bautista.

9.
Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.

10.
Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial,
para que den bastante fruta durante el año.

11.
Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

12.
Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una
higuera.

 

La
noche y el amanecer, están dedicado a San Juan en un esfuerzo por cristianizar
las numerosas fuerzas que se manifiestan en esta mágica jornada, en la que
todas las sociedades tradicionales de Europa ponen en marcha numerosos rituales
de antiguo origen y profunda funcionalidad cultural. La fiesta no es específica
de localidades concretas, sino que se extiende por toda Europa con diversas
variantes.

Un
personaje–símbolo de la cristiandad y un astro presiden la celebración. Por una parte el Sol que, según la tradición
popular, sale bailando al amanecer del día 24
. Por otra parte el santo de
la fecha, San Juan, encargado de dotar de sacralidad a la fiesta, pero que no
ocupa lugar central en los rituales.

Contando
con el Sol y San Juan como componentes básicos de la celebración
,
en la noche y el amanecer sanjuaneros los hombres manipulan diversos
instrumentos simbólicos con la finalidad de luchar contra los distintos males
que perjudican a los humanos, a sus actividades y a sus bienes a lo largo del
año.

Fecha
de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a
una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por
eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes
que pueden provocar numerosos males a los humanos.

La Noche de San
Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras
que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a
la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso
apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos
espíritus.

La tradición de
enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la
fecundidad. La tradición dice que al amanecer
del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua
con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes
curativos
. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la
flor del agua.

 

¿POR QUÉ SAN JUAN BAUTISTA?: San Lucas narra en su
Evangelio que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su
prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto,
fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de
junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo.
(de hoy en seis meses – el 24 de diciembre –
estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).

Desde entonces
se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que
ha heredado una serie de prácticas, ritos,
tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han
extendido por muchos pueblos de América
. Lo paradójico del asunto es que el
24 de junio se celebra la fecha del nacimiento del Bautista, que en realidad no
debería festejarse porque de los Santos siempre
se recuerda el día de su muerte
.
San Agustín hace la observación de que la
Iglesia celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero que en el
caso de San Juan Bautista, hace una excepción y le conmemora el día de su
nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre y vino al mundo sin
culpa. Es digno celebrarse su nacimiento, ya que fue motivo de inmensa alegría
para la humanidad tener entre sus miembros al que iba a anunciar la proximidad
de la Redención.

En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre,
el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de su mujer, Isabel,
estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó
milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel. Rebosante de
alegría, la tradición religiosa dice que
encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia
. Cuando
siglos después se cristianizó esta fiesta, la
noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada
, sin
abandonar por eso su aura mágica.
Cuando el portavoz de la Redención nació, y
Zacarías escribió en una tablilla: “Su nombre es Juan”, el sacerdote recuperó
inmediatamente el habla y entonó el hermoso himno de amor y agradecimiento
conocido como “Benedictus”, que la Iglesia repite a diario en su oficio.

El capítulo primero del evangelio de San
Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un
sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque
ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le
apareció un ángel de pie a la derecha del altar.

Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo:
“No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que
tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre
Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su
madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para
Dios”.

Pero Zacarías respondió al ángel: “¿Cómo
podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?”.

El ángel le dijo: “Yo soy Gabriel, que
asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras,
quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se
cumpla
”.

Seis meses después, el mismo ángel se
apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de
Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.

Llena de gozo corrió a ponerse a disposición
de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la
saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su
madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del
Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.

También Santa Isabel se sintió llena del
Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: “Bendita tú eres entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta
dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz
de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a
dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin
falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor”. Y
permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que
nació San Juan.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal
vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del
Espíritu de Dios porque el contacto con la
naturaleza le acercaba más a Dios
. Vivió toda su juventud dedicado nada más
a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de
camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance:
frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre.
Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Cuando Juan tenía más o menos treinta años,
se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un
bautismo de penitencia.

Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu
Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo
reconociera: “Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese
es”.

Habiendo llegado al Jordán, se puso a
predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis
confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios
es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el
hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será
cortado y arrojado al fuego”.

Y las gentes le preguntaron: “¿Qué es lo que
debemos hacer?”. Y contestaba: “El que tenga dos túnicas que reparta con quien
no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo”…

“Yo a la verdad os bautizo con agua para
moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso
que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El
es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…”

Los judíos empezaron a sospechar si el era
el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle “¿Tu
quién eres?” El confesó claramente: “Yo no soy el Cristo” Insistieron: “¿Pues
cómo bautizas?” Respondió Juan, diciendo: “Yo bautizo con agua, pero en medio de
vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después
de mí…”

Por este tiempo vino Jesús de Galilea al
Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo:
“¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús,
diciendo: “Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos
toda justicia”. Entonces Juan condescendió con El.

Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de
salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma
de paloma
y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo
que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis
complacencias”.

Al día
siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que
estaban con él: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este
es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto
delante de mí, porque existía antes que yo”.

Entonces Juan atestiguó, diciendo: “He visto
al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le
conocía, pero el que me envió a bautizar con
agua, me dijo
: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa
sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y
por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios”.

Herodías era la mujer de Filipo, hermano de
Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces
Juan fue con él y le recriminó diciendo: “No te es lícito tener por mujer a la
que es de tu hermano”; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.

Entonces Herodes, instigado por la adúltera,
mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se
atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy
perplejo y preocupado por lo que le decía.

Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba
encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes
le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de
Juan.

Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión
del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en
contra del divorcio.

Estando Juan en la cárcel y viendo que
algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que
El mismo los fortaleciera en la fe.

Llegando donde El estaba, le preguntaron
diciendo: “Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que
tenía que venir, o esperamos a otro”.

En aquel momento curó Jesús a muchos
enfermos. Y, respondiendo, les dijo: “Id y contad a Juan las cosas que habéis
visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos
resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…”

Así que fueron los discípulos de Juan,
empezó Jesús a decir: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña
sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente,
Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito:
Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino.
Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer,
nadie ha sido mayor
que Juan el Bautista…”

Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un
gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del
banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que
agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.

Entonces el rey juró a la muchacha: “Pídeme
lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella salió fuera y preguntó a su madre:
“¿Qué le pediré?” La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que
tanto ansiaba, le contestó: “Pídele la cabeza de Juan el Bautista”. La muchacha
entró de nuevo y en seguida dijo al rey: “Quiero que me des ahora mismo en una
bandeja la cabeza de Juan el Bautista”.

Entonces se dio cuenta el rey de su error, y
se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento,
no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la
cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la
forma que ella lo había solicitado.

El sepulcro del Bautista, junto
con los de Elíseo y Abdía, fue venerado en la ciudad de Samaría hasta el siglo
IV, cuando Julián el Apóstata hizo que sus restos mortales fuesen diseminados.
La Iglesia católica celebra el 24 de junio el nacimiento de San Juan Bautista y
el 29 de agosto conmemora su decapitación.

Oración: “Gloriosísimo San Juan
Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor sol,
trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, sois el mayor de los santos y
abanderado del Rey de la Gloria; más hijo de la gracia que de la naturaleza y
por todas las razones, príncipe poderosísimo en el Cielo; Otorgadme el favor que
os pido _____, si fuere conveniente para mi salvación; y si no para mi perfecta
resignación, con abundante gracia; que haciéndome amigo de Dios, me aseguré las
felicidades eternas de la Gloría. Amén.”

 

El nombre JUAN:
Procede del hebreo Yo-hasnam, con el significado de
“Dios es misericordioso”. Otra etimología muy cercana es la de Jo-hanan o Jo-hannes, que significa “Dios está a
mi favor”. Empezando por san Juan Bautista, la personalidad de los santos y
otros hombres insignes que han llevado este nombre, es inconmensurable.

San Juan
Bautista es el
príncipe del santoral cristiano:
es el único
santo del que se celebra el nacimiento y no la muerte
, y su fiesta, el 24 de
junio, es una fiesta solar, de luz y de fuego, decantación de los más antiguos
ritos de la humanidad en la más grande de todas las fiestas. Mientras Jesús
ocupa el solsticio de invierno (la Iglesia optó por cambiar su titular, al ver
que era imposible suprimir estas fiestas), san Juan toma posesión del solsticio
de verano porque fue imposible erradicar las ancestrales celebraciones solares.
Y fue precisamente el hecho de la vinculación de su nombre a las fiestas más
esplendorosas y más vitalistas, lo que elevó su prestigio hasta límites que sólo
milenios de historia pueden explicar. Pero no es gratuita la coincidencia entre
el ancestral culto solar y san Juan Bautista. El personaje es de una gran talla:
es un Sol menor que abre camino al gran Sol que es Cristo, con una firmeza que
hace temblar al mismo rey Herodes. Tenía el Bautista una misión, y nada le
acobardó. Preparaba los caminos del Señor. Era La Voz que clamaba en el
desierto. No se callaba cuando no se debe callar: cuando veía los abusos del
poder, no giraba la cabeza, aunque no le afectasen directamente; por eso acabó
su cabeza servida en la bandeja de Salomé. Una cabeza que el mismo Herodes
valoró en la mitad de su reino. San Juan Bautista abrió de par en par las
puertas del cielo a los Juanes, que tras él entraron en legión: san Juan
Evangelista, el discípulo predilecto de Jesús; san Juan Crisóstomo, uno de los
más grandes oradores de todos los tiempos; san Juan Bautista de la Salle,
fundador de las Escuelas Cristianas; san Juan de la Cruz, el poeta que divinizó
el amor humano y humanizó el amor divino; san Juan I Papa, iniciador de la serie
de grandes papas que llegó hasta el humanísimo Juan XXIII; san Juan de Dios,
fundador de los Hermanos Hospitalarios, y así hasta ciento veinte santos. El
nombre de Juan tiene un encanto y una virtud invencibles. Se impone con la
fuerza positiva del mismo Sol, con la viveza del fuego, con la fecundidad de la
verbena. “Entre los nacidos de mujer,
nadie más grande que Juan el Bautista”.
 

Fuente: http://www.actosdeamor.com/nochesanjuan.htm

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