El monacato cristiano medieval

De nuestra vida sólo veis la corteza exterior, pero no veis los fuertes preceptos que hay dentro.

El monacato no es algo privativo del cristianismo, gentes que se
retiraban de la vida en comunidad para vivir una vida ascética y que
después reunían seguidores que se ponían a vivir en común, es un
fenómeno anterior al cristianismo del que tenemos constancia por la
propia Biblia, y que se ha desarrollado en casi todos los movimientos
religiosos a lo largo de la Historia, y ahí están, sin ir mas lejos,
los monjes budistas.

Desde la primera época del cristianismo este fenómeno que tenía
amplia tradición en el pueblo judío, comenzó a desarrollarse ya dentro
de la Iglesia cristiana, y en el siglo IV San Agustín (uno de los
grandes Padres de la Iglesia y autor de Confesiones y La ciudad de Dios
y de una teoría sobre el sexo que la posterior moda puritana ha
enterrado totalmente) da una serie de normas para aquellos que se
retiraban al desierto y después comenzaban una vida en común con otros
anacoretas.

La cristianización de
la Europa bárbara está directamente relacionada con monjes irlandeses
que fueron fundando conventos como unidades autóctonas y
autosuficientes económicamente, desde donde se dedicaban a predicar la
doctrina cristiana a la vez que sus casas hacían las funciones de
hospitales, posadas y "centros de acogida" para indigentes, mutilados o
marginados. Esa labor social que posteriormente adoptarían todos los
monasterios y la Iglesia en general fue la que les hizo crecer en
número de conversiones a la doctrina que predicaban y ejercían.

Pero fue a finales del siglo V cuando apareció el que aún se
considera "patrón de Europa" que realmente revolucionó el monacato
cristiano: San Benito de Nursia.

Benito, se retiró a Subiaco para vivir como ermitaño, pero debido a
su fama de taumaturgo (lo que hoy llamaríamos brujo, o mago) pronto
estuvo rodeado de discípulos y funda varios monasterios hasta que tiene
que alejarse del lugar por las presiones de los sacerdotes locales y es
cuando marcha a Montecasino donde funda un monasterio (segunda década
del siglo VI) que se hizo tristemente famoso en la II Guerra Mundial.
Allí, escribe la Regula monasteriorum que dará origen a la
orden Benedictina y al resto de órdenes religiosas de la Iglesia
crstiana y por tanto a lo que se conoce como clero regular, porque pertenecen a una orden monástica que se rige mediante una regla.

La regla otorga al abad (en teoría elegido por los propios monjes
del convento, lo que no siempre se cumplió) unos amplísimos poderes
sobre el resto de la comunidad, y además tiene una serie de
colaboradores: prepósito, mayordomo, maestro de novicios… que dan
funcionalidad a la organización, de ahí que esa regla haya sido tomada
como ejemplo por algunas empresas privadas.

La característica más singular del monje benedictino se resume en la frase ora et labora,
es decir reza y trabaja lo que es fundamental para el sostenimiento
económico de la comunidad, los rezos se daban en las horas que
inicialmente tenía el Imperio Romano: Maitines (medianoche) Laudes (3
horas después) Prima (a la salida del sol) Tercia (Tres horas tras la
salida del sol) Sexta (mediodía) Nona (tres horas después de la
anterior) Vísperas (a la puesta del Sol) y Completas (tres horas
después). Ya se entiende que como el sol sale y se pone a distinta hora
en invierno y verano las "horas" tenían intervalos distintos de tiempo
en cada estación.

Los monjes benedictinos estaban obligados a bajar a la iglesia del
monasterio en cada una de esas horas y rezar los oficios
correspondientes. Con el paso del tiempo los monasterios que crecieron
en extensión de terrenos y en número de monjes situaron campanas para
avisar a los hermanos del tiempo de oración. Las campanas de los
monasterios y las iglesias marcaron el tiempo de trabajo en toda la
Europa rural del Medievo. Los campesinos y artesanos trabajaban de
Prima hasta Vísperas, es decir de Sol a Sol (tras la revolución
industrial, se enciende la luz y se sigue trabajando).

Los monasterios benedictinos comenzaron a perder auge cuando
aparecieron esos personajes que decían a los monjes: Que dice el abad,
que bajéis, que cavéis la huerta, y que subamos a merendar….

La regla benedictina además de lo que hemos visto exigía tres votos
a nivel individual: obediencia, lo que generó una disciplina interna
muy rigurosa y cuyas faltas eran castigadas severamente; castidad
porque en aquella época (y después también) era frecuente la frase de
"Todo es bueno para el convento, y llevaba una puta al hombro" y por
último el de pobreza. A nivel individual los monjes benedictinos no
poseían más que las sandalias y la túnica de lana burda que resultaba
de color oscuro, de ahí su apelativo posterior de "monjes negros".

La regla era realmente dura porque no había un descanso continuado
ya que era roto para la oración, y en el periodo de trabajo había que
construirse la casa común, buscar el trabajo necesario para el
mantenimiento de todos los hermanos y además, atender a las necesidades
de caridad de la comunidad donde se instalaba un grupo de monjes. Pero
la organización que proporcionó la Regla junto con el voto de
obediencia generaron una eficacia inaudita que hizo que las fundaciones
conventuales se extendiesen rápidamente y generasen recursos propios
que hasta se permitían "contratar" artesanos externos para algunas de
sus necesidades, o campesinos para la ayuda en el cuidado de las
tierras.

Pero el gran salto patrimonial lo dieron de la mano de Carlomagno
que utilizó a la Orden para fundar monasterios en las tierras que
conquistaba, primero obligaba a sus habitantes a convertirse al
cristianismo bajo pena de muerte, y después fundaba un monasterio con
grandes extensiones de terreno para que los monjes se dedicasen a
catequizar a los que habían quedado vivos y además llevaban colonos de
sus zonas de origen para ayudar a los monjes en sus trabajos, mezclarse
con la población local y extender el cristianismo. Los monjes
comenzaron a abandonar el trabajo físico y la capacidad de generar
recursos por ellos mismos y pasaron a ser administradores de los
territorios del monasterio y de las gentes que allí habitaban. Los
abades y priores dejaron de ser elegidos por la propia comunidad y
pasaron a ser designados por los Obispos, o el propio Rey o los Señores
que donaban territorios… y volvieron a entrar en los monasterios lo
que aquél llevaba al hombro. Hasta llegó a haber monasterios mixtos.

El segundo salto importante para los monasterios benedictinos vino
de la mano de Carlomagno, el Emperador fue el gran impulsor de lo que
en Historia se conoce cono el "renacimiento carolingio" la cultura
vuelve a ocupar un lugar preeminente en la educación (aunque sea
únicamente de la clase dirigente) y merced a Alcuino de York, los monasterios pasan a ser los centros culturales por
excelencia, allí se copiaban los manuscritos (la gran mayoría de copistas
no sabían leer ni escribir, dibujaban lo que veían y existía un
corrector que era el que sí sabía lo que se estaba haciendo) y los
monjes aprendieron de los textos antiguos que se copiaban para
distribuir esas copias entre distintos monasterios y a su vez enseñaban
a los hijos de los nobles lo que significaba incremento de los
beneficios para el monasterio en cuestión.

Tras Carlomagno, los monasterios siguen recibiendo grandes
extensiones de terreno y bienes materiales y a su vez monopolizan la
cultura y la enseñanza, ni que decir tiene que ya la avaricia y deseos
de poder de los abades y priores de los monasterios prima (en general)
por encima de todas las cosas, mientras los monjes se ven sometidos a
la estricta regla de la obediencia y con una organización que se va
adaptando perfectamente a las circunstancias de cada momento para
obtener el máximo beneficio.

Al término del Primer Milenio la corrupción es de tal nivel que se
hace necesaria una reforma para que el monacato vuelva al espíritu de
San Benito… Y aparece la orden de Cluny.


En el año 910 surge en la Borgoña un pequeño monasterio que
revolucionará todo el planteamiento monástico de los "monjes negros":
Cluny.

Cluny cambia la estructura orgánica del monacato; en primer lugar se
liga directamente a la sede romana haciéndose independiente de otros
poderes laicos o eclesiásticos y organiza sus fundaciones al estilo
feudal, unos monasterios dependen de otros como el vasallo debe
obediencia a su señor, los abades dejan de ser nombrados por poderes
externos a la orden o por los propios cenobitas y en última instancia
es el Papa el que mantiene toda esa estructura orgánica.

Vuelve al espíritu de la Regla de San Benito prolongando la duración
del tiempo de oración, y da una importancia especial a la cultura por
lo que sus grandes monasterios llegaron a tener las mejores bibliotecas
de la Cristiandad manteniendo relaciones culturales desde Bizancio
hasta la España mozárabe, y aunque las iluminaciones de los manuscritos
ya habían comenzado (con el Beato de Liébana a finales del siglo VIII)
es en los monasterios de la Orden donde alcanzan los niveles artísticos
más altos; ni que decir tiene que la selección de los futuros monjes
realizadas por los maestros de novicios se tornan en Cluny muy
exigentes. La Orden acaba convirtiéndose (sobre todo en Hispania) en la
ejecutora de la política Papal.

Pero la apertura cultural, la rigidez de la organización, el poder y
la riqueza y la relajación en la exigencia a los nuevos aspirantes a
monjes acabarán corrompiendo la Orden y a finales del siglo XI, en
Citeaux, Roberto de Molesmes y Esteban Harding buscan una reforma
rotunda, pero no es hasta 1112 cuando aparece Bernanrdo de Claraval
(San Bernardo) cuando la reforma se consagrará como definitiva: ha
nacido el Cister, los "monjes blancos" y tras el, vendra con una
disciplina muy semejante a los pocos años la Orden de los Pobres
Caballeros de Cristo: El Temple.

Bernardo era en su época un auténtico conservador a ultranza,
representaba lo más integrista de los intereses feudales y de la
ortodoxia católica, conocedor profundo de los autores sagrados y
profanos utilizara sus conocimientos con una ausencia total de
elegancia en la predicación de la cruzada contra los cátaros y
albigenses, de la Segunda Cruzada y contra su profundo adversario
ideológico Pedro Abelardo; y la historia de Abelardo y Eloisa cruzará
el tiempo en detrimento del santo fundador del Cister, auténtico
ayatolah de la Cristiandad.

Por la cruzada contra los cátaros, el Languedoc quedó prácticamente
despoblado y fue colonizado con colonos del noroeste francés; La
Segunda Cruzada fue un fracaso total y San Luis, el Rey que iba al
frente, lo único que obtuvo fue los hermosos cuernos que le regalo su
mujer Leonor de Aquitania por lo que pidió la anulación matrimonial;
con lo cual la bella Leonor casó con el que más adelante sería Rey de
Inglaterra y llegó al mundo Ricardo "corazón de león" aunque dicen las
malas lenguas que era un león como Rodolfo, el muñeco de Mari Carmen.

El Cister impone el criterio de prohibir lo que la regla benedictina
no permitía formalmente, con una revalorización extrema del trabajo
manual y la autoflagelación; la Orden busca instalarse en zonas
alejadas de las vías de comunicación, y su importancia en la roturación
y deforestación de Europa en esa época es definitiva; Bernardo varió la
rigidez organizativa de Cluny estableciendo cinco casas "madre", y
modelos semejantes para las relaciones de las que de ellas dependían,
de tal forma que la dependencia se abría "en árbol" lo que confirió a
la Orden un sentido de supranacionalidad, en una época donde las
naciones están ya definitivamente consolidadas, que también alcanzaría
al Temple.

El Cister adoptó la túnica de lana, pero de lana pura blanca, de ahí que sus monjes sean conocidos como los "monjes blancos".

Hasta ahora ya hemos visto como fue evolucionando la
institución del Monacato hasta llegar al Cister porque tanto la
organización del Temple, como la disciplina monacal que se impone a
aquellos que forman parte de esa orden es muy semejante entre ambas
instituciones.

La creencia generalizada es que lo "militar" marca la disciplina de
Temple, y eso es absolutamente falso, es el espíritu monacal y
religioso el que va a dotar a los militares templarios de una
obediencia al mando y una disciplina que militarmente no se volverá a
encontrar en la Historia hasta la arribada de los ejércitos
profesionales de los Estados Modernos, fundamentalmente tras la guerra
de Granada con los Reyes Católicos y el Reino Nazarí.

La gente de armas (caballeros y soldados de a pie) eran vasallos de
los señores feudales y cuando no había guerra se dedicaban a la caza, y
a organizar entre ellos justas y torneos en los que tuvo que intervenir
la Iglesia para evitar que acabasen con muertes de los propios
participantes, en general eran gentes cuya profesión era la violencia y
que se mantenían fieles a su señor por el juramento del vasallaje, pero
que no dudaban en abandonar a éste si aparecía otro señor que les
ofreciese mejores incentivos.

Por supuesto ellos eran los propietarios de los caballos, las armas,
y todo el utillaje necesario para el desempeño de sus funciones, y con
ellos permanecía una cohorte de escuderos, mozos de cuadra, herreros
(no siempre) y todo tipo de personal auxiliar tanto para la época de
paz, como la de guerra. Detrás de la nobleza, la caballería era uno de
los estamentos mas prestigiosos y poderosos de la sociedad medieval
feudal con todo lo que ello significaba de potencial abuso del poder.

¿Por qué esta gente de armas que pertenece a un estamento social
privilegiado, abandona su vida y se somete a una regla dentro de una
orden donde la pobreza y el anonimato individual en las hazañas
guerreras es el elemento privativo? La Orden del Temple recluta
fundamentalmente caballeros, y fija muy rigurosamente la cantidad de
caballos y el personal auxiliar que acompañará al caballero en la
Orden, y mucha gente de armas abandona su vida de privilegios para
ingresar en ella y someterse a una disciplina auténticamente espartana.

Y el punto siguiente es aún más enigmático; esa gente de armas
normalmente era parcial o totalmente analfabeta ¿cómo se convierte esa
orden con ese personal en una gran empresa capaz de ir en la punta de
lanza del comercio mundial y generar los principios de la banca, las
letras de pago, etc., etc., etc… ?

El personal militar de la Orden debe entrenarse para las batallas en
los momentos del día en los cuales no hay oración ¿cuándo tienen tiempo
para crear y mantener esa organización comercial que le dio a la Orden
su poder real?

Los historiadores tenemos que trabajar con los documentos de la
época, y aunque aún hay varios cientos de legajos de documentos
templarios sin examinar no parece que se pueda inferir que existiese
una doble organización interna dentro de la Orden, por un lado lo
militar y por otro lo financiero-comercial, pero si no fue así creo que
no es posible explicar el éxito de la Orden como empresa y esa es una
hipótesis que ningún historiador clásico parece querer admitir y que
repele a esos periodista vendedores de "misterios".


Románico en Cantabria, se ve a la izquierda la tremenda herramienta del monje,
y en la parte central hay una monja sobre un monje… Aunque la iglesia
estaba reconstruída, los canecillos son auténticos del siglo XI.

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/

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