La bola de cristal




La bola de cristal es una de las mancias más antiguas que
nace tras la observación de las aguas de los ríos, el espejo y el caldero. Los
espejos fueron empleados en todas las civilizaciones antiguas como Siria,
Caldea, América, etc. El más popular de todos ellos fue el espejo del Rey
Salomón, realizado con siete metales distintos (que hace referencia a los siete
planetas conocidos en aquella época). Las primeras referencias de la bola de
cristal como tal nos llevan a Egipto, donde los sacerdotes consultaban la bola
a diario. Pitágoras, Aristóteles y Alejandro Magno se dejaron tentar por su
magia. Pitágoras, por ejemplo, estaba convencido de que el pensamiento de las
personas se reflejaba en ellas y solía exponerlas en su ventana para que se
cargaran de energía durante las noches de luna llena.

 

En aquella época hubo quien fue acusado de brujería por
utilizar la bola de cristal y le condenaron a la hoguera.

 

La adivinación a través de la bola de cristal se llama
cromniomancia o cristalomancia. Para leer en la bola necesitaremos mucha
paciencia y sobretodo voluntad. Con el tiempo, a medida que nos acostumbremos a
desenfocar la mirada y, al tiempo que nuestros ojos se centran en el interior
de la bola, comenzarán a surgir símbolos, que después deberemos interpretar. Al
principio se verán puntos negros, manchas de forma extraña, rayos o incluso
nubes. Con el tiempo lograremos ver símbolos e incluso imágenes mucho más
definidas. Cuando esto sea así estaremos en condiciones de hacer preguntas.

 

Es necesario explicar que la bola de cristal no es un
elemento mágico al que conferimos milagros. Es simplemente una herramienta que
nos ayudará a canalizar nuestra energía, aumentar nuestra concentración y
proyectar nuestras propias sensaciones en forma de imágenes.

 

Lo primero que necesitamos tener es una bola de cuarzo
transparente o cristal de cómo mínimo unos 7 centímetros de diámetro.
Las hay mucho más grandes pero, por experiencia, para empezar a ver es más
fácil con las más pequeñas. La bola debe ser pura, sin imperfecciones, burbujas
o aperturas, ya que esto nos dificultaría la visión al romper la concentración.

 

Es esencial hacer una limpieza de la bola, que se realizaría
con agua y sal gorda, igual que cualquier cuarzo. Es importante que después de
esto nadie toque nuestra bola ya que es un objeto muy personal que puede captar
energías ajenas.

 

La única luz que tendremos a la hora de realizar la lectura
será la de una vela blanca, para no ocasionar distorsiones en las imágenes.
Colocaremos la bola sobre una peana o soporte sobre la que descansará la bola y
colocado todo sobre un pañuelo negro. Hay algunos pañuelos que llevan inscritos
los cuatro elementos, pero para empezar siempre se recomienda que sea
totalmente negro, por lo que se explicaba anteriormente.

 

La cromniomancia es una de las artes esotéricas más
apasionantes y antiguas. Podemos creer todo lo que se dice sobre la bola de
cristal, o más interesante es comprobarlo por nosotros mismos…

 (fuente: El bosque de las ninfas)

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