Elisabeth y el Mago que sabía demasiado

El
ocultismo, las sociedades secretas y la concepción de un imperio
británico que propiciara una edad de oro, se entremezclan en las vidas
de tres protagonistas de una reciente superproducción: el genial
astrólogo, alquimista, cartógrafo y científico John Dee; su pupilo
Raleigh, que planificó la colonización de Norteamérica; y su amigo el
ministro Walsingham, jefe del servicio de inteligencia británico.

El mago al que –en la película Elizabeth: La Edad de Oro– la reina
consulta y que realiza misteriosas operaciones cuando la Armada
Invencible ataca a Inglaterra, fue realmente astrólogo oficial de
Isabel I. Pero también mucho más que eso, como lo fueron otros dos
protagonistas de este film: el joven aventurero del que la soberana se
enamora y el jefe de su servicio de inteligencia.

Los tres realizaron una formidable contribución en la gesta del
Imperio Británico concebido por John Dee. Vivieron en un momento
histórico excepcional, durante el cual las más diversas conspiraciones
se entremezclaban con la fascinación por la filosofía oculta.

Estas fueron algunas de las múltiples y decisivas actividades de
quien fue uno de los genios más prolíficos de la historia universal: •
Desde su infancia Dee mostró gran inteligencia y pasión por la lectura
y el conocimiento, que le permitieron ingresar en la Universidad de
Cambridge con sólo quince años. Su afición por lo oculto y por las
ciencias le hizo ser expulsado de la misma como practicante de la
magia, tras exhibir un escarabajo mecánico, uno de los artefactos
construidos o adquiridos por él, prosiguiendo la tradición de otros
científicos-ocultistas que utilizaron sospechosos autómatas.

• Continuó su formación en la Universidad de Lovaina y comenzó a viajar
por toda Europa. En ésta y en sucesivas excursiones por el continente
continuó su formación en la filosofía oculta y conectó con miembros de
sociedades secretas, como las gestadas por Agrippa. El tratado
ocultista escrito por éste le influyó profundamente, así como la
célebre Esteganografía de su maestro el abad Tritemio, otro genio sin
igual que fue el primer gran experto en criptografía, el arte de cifrar
mensajes que fue introducido por Dee en Inglaterra y provechosamente
utilizado por el espionaje isabelino.
• Dichas sociedades secretas y alguna de las propiciadas por Dee en
Inglaterra dieron lugar décadas después al que se conocería como
movimiento RosaCruz, que auspició el nacimiento de la ciencia y del
mundo que hoy conocemos. De hecho, el segundo manifiesto rosacruz iba
acompañado por una mera adaptación de La Mónada Jeroglífica, el más
conocido escrito de los 70 que produjo Dee.
• En sus viajes trabó amistad con algunos de los más geniales
personajes de la época. Uno fue el cartógrafo Mercator, cuyos globos
terráqueos importó a Inglaterra, junto a otros diversos instrumentos
que contribuyeron al avance de científicos y navegantes, formando parte
de una colección que sentó las bases del actual Museo Británico. Otro,
el notable matemático, médico y astrólogo Gerónimo Cardano, hijo de un
célebre hermetista y amigo de Leonardo. Dee importó la rejilla
criptográfica que lleva su nombre.
• Hoy se le reconoce como un gran matemático, pero se ignora que –pese
a que los utilizase con fines prácticos– a él lo que más le importaba
era la dimensión metafísica y cabalística de los números.
• Propuso a
la reina María Tudor la creación de una Biblioteca Nacional que
albergase los miles de manuscritos de los monasterios católicos
clausurados por su padre. Ante su desinterés, Dee reunió la más
importante colección bibliográfica de Inglaterra, que superaba al de
las universidades de Cambridge y Oxford. Empeñó su fortuna en ello y en
adquirir avanzados instrumentos.
• Dee permitía consultar dichos textos a quien lo solicitase. Con esa
excusa, su mansión se convirtió en punto de reunión obligado para
muchos intelectuales de la época, sin despertar excesivas sospechas.
Algunos de ellos, junto a los hijos de prominentes nobles que le
confiaron su educación –incluidos Raleigh, el poderoso conde de
Leicester, su sobrino Phillip Sidney y otros conocidos personajes
históricos– formaron parte de una o más influyentes sociedades secretas
de inspiración hermética, de las que hablaremos en otro momento y que
tuvieron en el sabio Dee su principal semilla.
• Pero, antes, había sido encarcelado por usar artes mágicas contra
María Tudor. Ello se debía a que había trazado la carta astral de esta
reina católica y de su esposo Felipe II, y a sus contactos con su
recluida hermanastra, la protestante Isabel, a quien dio ánimos con sus
predicciones de un glorioso futuro. Su rehabilitación como hereje fue
confiada a un obispo que acabó convirtiéndose en su amigo y admirador.
• Cuando María murió, se pidió a Dee que recomendase el momento astral
óptimo para la coronación de Isabel I, que le nombró su astrólogo
oficial y de quien se convirtió en uno de los más influyentes
consejeros y secretos servidores, con el apoyo de varios allegados y
favoritos de la reina, que se contaban entre sus pupilos.
• Su contribución fue tan ingente en las más diversas disciplinas como
su patriotismo, ya desde que –con sólo 25 años y siendo inglés– rechazó
el puesto de profesor en la Sorbona, que le ofrecieron.
• Varios de los jóvenes formados con él jugaron un papel decisivo en la
creación de una flota y en la de un incipiente Imperio Británico, así
como en el eficaz servicio de inteligencia, dirigido por su gran amigo
Francis Walsingham. Éste acudía allí regularmente a consultar su
colección única de libros sobre criptografía, que le permitió cifrar
los mensajes que cruzaba con sus agentes distribuidos en toda Europa. •
Sin duda, Dee aprovechó sus viajes por varias cortes europeas, y su
estrecha relación con gobernantes interesados en el hermetismo, para
prestar valiosos servicios como agente secreto. Cada personaje del
juego político era identificado por Walsingham con claves numéricas, y
el código simple de Dee era 007, que él dibujaba como dos ojos sobre
los cuales situaba un 7 (número mágico al que daba una importancia
trascendental), como si fueran unas lentes.
• Pero, para él y para sus pupilos, estas tareas tenían un propósito
metapolítico superior al sospechado: tanto ellos como otros muchos
personajes europeos formarían parte de un movimiento, cuya finalidad
aparente era forjar una alianza de príncipes y nobles protestantes
–algunos de ellos interesados por la ciencias ocultas– que frenasen el
poder totalitario de los papistas y propiciar el nacimiento de un nuevo
Cristianismo, iluminado por la filosofía hermética y cabalística. Su
meta última era alumbrar una nueva era, iluminada por la libertad de
pensamiento y el derecho a la libre educación, cuyo próximo nacimiento
habría sido anunciado por otras profecías y por los seres
ultraterrestres con quienes Dee se creía en contacto.
• Dee aseguraba haber oído ruidos y llamadas nocturnas y las atribuyó a
espíritus que intentaban comunicarse con él. Pocos días después, le
pidió consultar su biblioteca un joven, que le aseguró tener cualidades
como vidente. No tardó en convertirlo en un médium, capaz de ver –a
través de una bola de cristal y de un espejo de obsidiana– los mensajes
que les transmitían seres a los que identificó como ángeles, mientras
Dee se encargaba de anotar sus mensajes. Se trataba del notario Edward
Talbot, quien había camuflado su apellido como Kelly para huir de su
mala reputación como falsificador de títulos, por lo cual le habían
cortado ambas orejas. Y la fama de embaucador le persiguió hasta su
muerte, provocada por las heridas que se produjo al intentar fugarse de
una prisión.
• Sus comunicantes, que vivían en otros niveles dimensionales, les
trasmitían sus mensajes en un idioma propio. Dee lo denominó lenguaje
enoquiano, por suponer que era el empleado por el patriarca bíblico
Enoch para entenderse con los ángeles que le habrían llevado con ellos
a su mundo celeste. Estos supuestos ángeles –cuyos mensajes eran muy
poco cristianos– les revelaron un complejo sistema hoy conocido como
magia enoquiana, y que nunca fue utilizada por ellos, al no haber sido
autorizados. Tras ser rescatado del olvido por la Golden Dawn, se ha
convertido en uno de los pilares del resurgimiento contemporáneo de la
magia.
• Los dos socios dedicaron buena parte de sus esfuerzos a la alquimia y
a otra amplia gama de investigaciones. Mientras Kelly pretendía
enriquecerse a costa de un supuesto polvo transmutatorio, que aseguraba
haber encontrado, el objetivo de Dee –aunque también necesitado de
recursos económicos– era conseguir la piedra filosofal y el elixir de
la inmortalidad. Muchas de sus operaciones alquímicas las realizaron en
Polonia, Bohemia y Praga, hacia donde partieron por indicación de sus
guías ultraterrenos, acompañados por sus mujeres y buena parte de sus
pertenencias.
• Cuando regresó a Inglaterra, sus grandes protectores habían muerto.
Isabel I le dio un cargo en Manchester, que le permitiese sobrevivir
mientras su mansión era saqueada por quienes le veían como un
nigromante. Todo empeoró cuando la reina fue sucedida por su primo
Jacobo I, enemigo declarado de la brujería. Dee le escribió
inútilmente, ofreciéndose a ser condenado a muerte si se demostraba que
era un invocador de demonios como sostenían sus difamadores. Abandonado
por todos, sumido en una pobreza que le obligó a vender su biblioteca,
Dee falleció a los 81 años.
¿Por qué su nombre ha sido injustamente olvidado, pese a su enorme contribución en los campos más diversos?
Seguramente porque, cuando la humanidad estaba aún sumida en la
ignorancia, cometió el error de ser conocido como astrólogo, alquimista
y mago. Y, aún más grave, porque habló de sus contactos con seres
ultrahumanos, un pecado imperdonable que aún hoy echaría por tierra la
carrera del más brillante científico. O tal vez porque, como el doctor
Fausto que su figura inspiró, fue vendiendo su alma a unos ángeles
dudosos, en su afán desmedido de el saber. Afortunadamente, durante los
últimos años, algunos notables historiadores y biógrafos han rescatado
del olvido la figura irrepetible de este genio renacentista que quiso
saber demasiado.

RECUADRO: RALEIGH Y LA COLONIZACIÓN DE AMÉRICA
Sir Walter Ralegh, que ha pasado a la historia como Raleigh y a quien
la película nos muestra flirteando con Isabel I, fue uno de sus amantes
y protegidos, lo que le valió algunos títulos y cargos. Así se entiende
que la reina decida encarcelarle cuando descubre que ha tenido un hijo
con una de sus damas de compañía, a quien le unirá un amor a toda
prueba, sin abandonar por ello su apoyo incondicional a Isabel y a la
causa protestante.
Amigo y pupilo de John Dee, ambos participaron en la que es conocida
hoy como Escuela de la Noche, de la que formaron parte algunos de los
más notables políticos, escritores y hermetistas de la época. Raleigh y
algunos miembros de la misma, que compartían su sueño libertario de
fundar en América una sociedad tolerante, ayudaron a materializar un
Imperio Británico concebido por Dee –quien fue su ideólogo y el primero
en utilizar este término– que se extendiese hasta esa América
identificada por el mago con la Avalon de Merlín y el rey Arturo,
ancestros de Isabel. Mientras Dee formaba en las artes de la navegación
a los exploradores, Raleigh fundaba la colonia de Virginia, bautizada
así en honor a la reina Virgen, y planificaba la colonización de
Norteamérica, con la ayuda financiera de varios amigos, insuficiente
para dar estabilidad a un proyecto que –como veremos– será finalmente
materializado por otros esoteristas.
Tras la muerte de Isabel, fue acusado de participar en un complot
contra Jacobo I y encarcelado durante doce años, escribiendo una
notable Historia del Mundo. Liberado con el fin de que organizase una
nueva expedición a América, fue nuevamente detenido a petición de los
españoles, que le acusaban de haber realizado actos de piratería contra
sus intereses, torturado y ejecutado.

RECUADRO: OCULTISTAS, ESPÍAS Y CRIPTOGRAFÍA
El gran propulsor del Servicio de Inteligencia Británico fue Sir
Francis Walsingham, íntimo amigo de Dee y servidor del secretario de
estado Lord Cecil, con quienes compartía una secreta pasión por el
hermetismo. Tras ejercer como guardaespaldas de una reina
constantemente amenazada, como embajador en Francia participó en las
negociaciones para un posible matrimonio de ésta con el Duque de Anjou
o con su hermano. Convenció a la reina para que Dee realizase el
horóscopo de ambos pretendientes, y éste desaconsejó vivamente dicha
unión. Convertido en su Secretario principal, estableció en su casa un
perfeccionado departamento para cifrar los mensajes que enviaba a sus
agentes y descifrar los del bando católico que lograba interceptar, lo
cual le permitió descubrir –entre otras muchas cosas– un complot para
asesinar a Isabel y los planes de Felipe II para atacar a Inglaterra
con una Armada Invencible. Para ello contó con la colaboración de Dee y
de otros hermetistas, utilizando las técnicas criptográficas
desarrolladas por ocultistas como el abad Tritemio y Gerónimo Cardano.
¿LO SABÍAS?
En su comunicación del 5 de mayo de 1583, Dee le preguntó al ángel
Uriel por el significado de una visión que tuvo Kelly con «el mar y
muchas naves en él, y un hombre negro que cortaba la cabeza de una
mujer». Éste le contestó que correspondían a dos sucesos próximos: «las
disposiciones de potencias extranjeras contra el bienestar de esta
tierra« y «la muerte de la reina de los escoceses». Faltaban cuatro
años para la ejecución de María Estuardo y la Armada Invencible fue
derrotada por las tormentas que Dee y otros habían anunciado para 1588.

Autor: Enrique de Vicente
Fuente: http://www.akasico.com/

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