El Enigma de Stonehenge

  

unque
hoy día se sepa que los celtas no son los constructores, éstos
tuvieron en todos los tiempos un gran respeto por Stonehenge. El primer
texto que menciona el sitio con exactitud se encuentra en la Historia
Regnun Britanniae de Geoffroy de Monmouth (1136), uno de los autores del
ciclo arturiano. Stonehenge es, según él, una creación del druida
Merlín, que por obra de magia habría traído las piedras desde
Irlanda. Luego habría utilizado las "fuerzas vitales" del
lugar para hacer aparecer el dragón, y es ahí también donde todos los
nobles de Inglaterra habrían prestado juramento al rey Arturo.

 

 

 

¿Cómo y de dónde
trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un
avanzado sistema de transporte?.

Los autores británicos John Aubrey y William
Stukeley, a fines del siglo XVII y a principios del XVIII, contribuyeron fuertemente a mantener la
imagen de Stonehenge como un templo druídico y sitio importante de la
cultura celta. Pero, aunque fue sin duda el sitio utilizado por los
druidas para sus ceremonias, los pesados megalitos estaban ahí mucho
antes de la llegada de los celtas a tierras británicas, y los misterios
de Stonehenge no tienen ninguna necesidad de este aporte para seguir
siendo apasionantes.

 

Constructores Fantásticos

¿Cómo y de dónde
trasladaron esas enormes rocas? ¿Fué por mágia o por un
avanzado sistema de transporte?.

El monumento fue construido en cuatro fases, a
partir del 2800 antes de Cristo, con piedras de diferentes orígenes.
Algunas provienen de Avenbury, a una veintena de kilómetros al
noroeste, otras de los montes Prescelly en el País de Gales, a más de
200 kilómetros de Stonehenge, y de Mildford Haven, ¡a 250 kilómetros!.
Las "piedras azules" (riolitos) incorporadas a la construcción
a principios de la Edad del Bronce (segundo milenio a.C.), vendrían de
Irlanda. Cada monolito pesa más de 50 toneladas y el conjunto, varios
miles de toneladas: ¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, de apenas
algunos centenares de individuos, pudieron traer tales cargamentos con
medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques
de diferentes rocas?

El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado
según un plan extremadamente preciso. Una zanja circular de 4 m. de
ancho por 1,50 m. de profundidad forma un primer anillo de un centenar
de metros. Al interior, sobre el talud, un segundo anillo está dibujado
por 56 agujeros, conocidos por el nombre de "agujeros de Aubrey",
derivado del nombre de uno de los primeros exploradores del
emplazamiento (1650). 

Siempre concéntricos, otros dos anillos revelan
cada uno 30 y 29 agujeros: éstos contienen osamentas humanas quemadas.
Luego viene la parte monumental de la obra: dos círculos de piedras
erguidas cubiertas de dinteles encerrando otras dos filas dispuestas en
forma de herradura. Otras cinco piedras se levantan aisladas: dos, en la
zona del anillo de los agujeros de Aubrey ("piedras de estación"
destinadas a ser cambiadas de posición), una exterior, en la galería
que conduce al monumento ("piedra de talón", llamada así por
su forma), una piedra de sacrificio a la entrada y un altar al centro.

 

La
Teoría Del Observatorio

Los numerosos restos humanos encontrados en el
lugar indican que el sitio sirvió a menudo, a lo largo de los siglos,
como lugar de sepultura. Sin embargo, todo muestra que esa no fue su
primera finalidad.

En efecto, después de 1961, el plano del
monumento fue estudiado por el científico Gerald Hawkins, profesor de
astronomía de Cambridge, y Fred Hoyle, especialista en astrofísica del
Californian Institute of Technology. Su tesis es que, para un
observatorio ubicado en el centro de la construcción, los megalitos se
observan en líneas de mira para realzar fenómenos astronómicos. Los círculos
de agujeros corresponderían al sistema simple de una máquina
calculadora gigantesca y primitiva pero de una precisión sorprendente.

Impresionante
vista de un atardecer en Stonegenhe. ¿Fué construído como un
observatorio?

El anillo de los agujeros de Aubrey se
relaciona con el ciclo de los eclipses lunares: Hawkins muestra incluso
que corriendo cada año seis piedras de un agujero se pueden prever
todos los eventos lunares para períodos muy largos. Finalmente,
distintos ángulos entre las piedras solitarias definirían los
solsticios y los equinoccios, las salidas y las puestas del Sol y de la
Luna.

Los razonamientos de Hawkins y Hoyle,
incontestables en el plano astronómico, son sin embargo criticados por
los arqueólogos. La multiplicidad de épocas de construcción parece
contradecir la teoría de un observatorio construido con conocimiento de
causa.

¿Pero por qué el mismo objetivo no habría
podido ser perseguido durante varios siglos, con un perfeccionamiento
progresivo del sistema? Además, la simbología del círculo (el Sol) y
la de la herradura (el menguante de la Luna) abogan en favor de los astrónomos.
Parece que hoy día no existirían contradicciones entre las
constataciones de los arqueólogos y los astrónomos y, en todo caso,
muchos concuerdan en reconocer que la precisión en los emplazamientos
de los megalitos es demasiado grande para ser solo fruto del azar.

 

¿Obra De Los Hiperbóreos?

Las piedras de Stonehenge son tan grandes que
se diría que fueron levantadas por una raza de gigantes desaparecidos
después de los primeros tiempos. Una tradición relaciona estos
gigantes míticos a otro pueblo igualmente legendario: los hiperbóreos.

En la mitología griega, los hiperbóreos, que
adoraban al dios Apolo, habitaban en el extremo norte de Europa. El
historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.) evoca incluso un sitio que
podría ser Stonehenge: "Hay en la isla un recinto de Apolo y un
templo ilustre, (…) los encargados son llamados boreades (…). El
dios visita la isla cada 19 años, período durante el cual las
estrellas vuelven a estar en el mismo lugar en el cielo".

De hecho, los hiperbóreos son probablemente
los iberos, ya que es en Portugal donde se encuentran las primeras
alineaciones megalíticas. Una migración diseminó a este pueblo a lo
largo de las costas (golfo de Gascuña, Bretaña) hasta Irlanda e
Inglaterra, donde erigieron por primera vez un fantástico círculo de
piedras.

 

Una Configuración Única

Los emplazamientos megalíticos son numerosos a
través de Europa (la península Ibérica, Westfalia, Hesse, la cuenca
parisina, Provenza, Bretaña…), pero la mayoría son identificados
como sepulturas. En Antequerra (Andalucía, España) como en New Grande (Irlanda)
o en Castelet (Provenza), túmulos y dólmenes encierran siempre una o
varias cámaras funerarias.

Sin embargo, al igual que Carnac, Stonehenge
escapa a la regla. Ni pasillos ni cámaras funerarias: el monumento
tiene ciertamente otro fin. Fuera de la hipótesis del observatorio
astronómico, las explicaciones más diversas han sido propuestas.

Stonehenge sería un gigantesco generador de
energía, un "nemetón" (lugar sagrado), no dudan en afirmar
los seguidores de la tradición druídica. Astos forman una cadena
humana alrededor del monumento cada solsticio para captar esta energía
y cargarse de ella, siguiendo un ritual creado artificialmente en el
siglo XIX.

¿Un puerto espacial para OVNIs? Esta es la
tesis desarrollada por los espíritus más osados. La posición de las
piedras correspondería entonces a un balizaje a ser ubicado desde el
espacio. ¿Por qué no?, responden los ingenieros de la NASA…, ¡si es
que se pueden imaginar platillos voladores tallados en piedra y forrados
con pieles de animales!

Fuente: http://www.mundoparanormal.com

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