El Grial, los Templarios y el Camino de Santiago

El Grial, los Templarios, y el Camino de Santiago

Por: Bruno Betz

Se
ha escrito mucho sobre lo que realmente es o era el Grial, no menos
sobre el Camino de Santiago y bastante más sobre los Templarios. Por
tanto no vamos a hablar de estos temas por separado en este artículo,
sino hacer notar la coincidencia del trío en una forma tan
perfectamente simbiótica
que se funden. Sobre todo en un punto en que, además, la belleza
primitiva del paisaje, que se conserva casi como hace cientos de años,
nos sumerge en un mundo que parecería reservado a las leyendas: O
Cebreiro.

Adentrarnos en O Cebreiro es como hacerlo en
la Edad Media, una proximidad física que se vuelve temporal, quizá
sería mejor decir atemporal, dejándonos en disposición de comprender
que Camino, Templarios y Grial no eran cosas diferenciadas, sino
interrelacionadas. Una explicación, y comprensión, más sensitiva que
racional. Aunque todavía no sepamos exactamente el cómo ni el porqué.

Lo
cierto es que los templarios construyeron sus encomiendas en puntos
clave del Camino, Camino que a su vez ya estaba trazado y en la mayor
parte de los casos se limitaba a seguir las vías romanas, trazadas a su
vez sobre caminos cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, o
al menos en la de los más primitivos pobladores de nuestras tierras.
Como veremos estas antiquísimas vías también estaban ligadas a no menos
remotos cultos a las diosas madres, las diosas que representaban la
tierra, la fecundidad y… la protección maternal.

Protección
bajo la que se habían situado los Caballeros Templarios en la figura de
innumerables vírgenes con ese común significado. Las encomiendas del
Temple casi invariablemente reciben el nombre de Santa María del
Temple, al que se añadía o intercalaba algún nombre de población o
característico de esa virgen local. Son vírgenes muy semejantes, tanto
que podríamos afirmar que se trataba de un mismo modelo, una imagen en
todo similar a la del Cebreiro, lugar que vamos a tomar de ejemplo de
esa comunión entre peregrinación, culto a la madre, el simbolismo
templario y de vehículo transmisor de antiguas tradiciones a la vez que
recipiente –similar al mismo Grial- contenedor de conocimientos
enigmáticos, quizá prohibidos, y en todo caso esotéricos ya para su
época.

Todos los caminos de Santiago: La denominación
"Camino de Santiago" engloba a una serie de itinerarios. De ellos hay
cuatro fundamentales. El Camino Norte y el Camino Francés entran en
España por los Pirineos. El primero discurre pegado a las costas
cantábricas de Francia y España y el segundo discurre un poco más al
sur. Sus ramificaciones se extienden por toda Europa. Los otros dos
grandes itinerarios a Santiago provienen del sur de la península y se
fueron creando conforme se iban reconquistando los territorios
musulmanes. Son el Camino Portugués, que como su nombre indica nace en
Portugal, y el Camino sur o Vía de la Plata, que utilizó otra antigua
calzada romana para unir el sur de la península con Santiago. Cuando
hablamos del Camino de Santiago normalmente nos estamos refiriendo al
denominado Camino Francés. Tradicionalmente, parten cuatro vías de
cuatro ciudades francesas: París, Vezelay, Le Puy, y Arlés tres se unen
en una única ruta que entra en la península por Roncesvalles. La cuarta
entra por Somport y se une a las anteriores en Puente la
Reina, atraviesa las comunidades autónomas de Aragón, Navarra, Castilla
León, y Galicia, entra en Galicia por Piedrafita do Cebreiro y continua
por Triacastela, Samos, Sarria, Portomarín, Palas de Rey, Arzua y Arca,
para llegar finalmente a Santiago de Compostela.

O
Cebreiro es un pequeño poblado de pocos vecinos, perteneciente al
ayuntamiento de Piedrafita, de la provincia de Lugo junto a la de León.
Su situación de coronación, y a la vez refugio del puerto natural de
acceso a Galicia desde León, la convierte en la puerta del Camino de
Santiago hacia su tramo final. Hoy día Cebreiro sigue siendo una pequeña
aldea. Su gran tesoro es la Iglesia del milagro Eucarístico, de factura
prerrománica, del siglo IX, con tres sencillas naves de ábsides
rectangulares y una torre. Preside en el presbiterio la imagen de un
Cristo Gótico.

Los monjes benedictinos levantaron y
custodiaron este templo desde el año 836 a 1853. Los monjes de
Aurillac, que llamó Alfonso VI, permanecieron en el Cebreiro desde 1072
a 1487, fecha en la que los Reyes Católicos obtuvieron del Papa su
anexión a San Benito el Real de Valladolid. Los monjes abandonan
el Cebreiro en 1853, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal.

Una
tradición sostiene que sobre el altar de la capilla lateral de la
iglesia estaba celebrando la eucaristía un sacerdote benedictino.
Pensaba, un crudo día de invierno en que la nieve se amontonaba en el
exterior, que nadie vendría a la misa. Pero se equivocaba. Un hombre
devoto, llamado Juan Santín, asciende al Cebreiro para participar en la
Santa Misa. El monje celebrante menosprecia el sacrificio del campesino
pero en el momento de la Consagración percibe cómo la Hostia se
convierte en carne sensible a la vista, y el cáliz en sangre, que tiñe
los corporales. Los corporales con la sangre quedaron en el cáliz y la
Hostia en la patena.

El Señor, que en las concavidades
de la tierra y en partes escondidas obra sus maravillas, la hizo tan
grande en aquella iglesia, que luego la Hostia se convirtió en carne y
el vino en sangre, queriendo su majestad abrir los ojos de aquel
miserable Ministro, y pagar tan gran devoción, como mostró aquel buen
hombre viniendo a oir misa con tantas incomodidades ( … ) Yo, aunque
indigno, vi y adoré este sagrado misterio cuando pasé por aquel lugar,
y vi las dos ampollas; en la una está la sangre como si cuajara ahora,
y tan colorada como si fuera de un cabrito recién muerto. La carne se
ve dentro del Vitril como cecina colorada y seca". Dice un narrador
posterior.
El 8 y el 9 de septiembre, que es su fiesta parroquial,
el primer día se dedica a Nuestra Señora y el segundo al milagro, es
una fiesta auténticamente popular y arraigada en la amplia población
circundante. Es de notar que pese a no ser un milagro de la virgen, su
celebración se realiza con prioridad al que sería el milagro principal.
¿Esto nos indica algo? Sin duda que sí.

Como ya dice el
marianólogo Martín Velasco: “…establecida la originalidad del culto
cristiano de la Virgen, queda por resolver el problema de si este
culto, que de hecho ha sustituido al de las diosas madres en las
poblaciones entre las que se extiende el cristianismo, no ha tomado
elementos de estos cultos anteriores, integrándolos en una nueva
síntesis. El problema tiene dos aspectos diferentes: el primero es la
existencia de tomas concretas de elementos paganos por el cristianismo
al extenderse entre las capas populares; el segundo, la posible
influencia de los esquemas simbólicos o arquetipos que, presentes en el
alma humana, se expresaban en los símbolos paganos de las diosas madres
e impregnan el culto cristiano de la virgen María”.
Ahora surge una
pregunta ya que es claro que aparte de la suplantación de las
divinidades femeninas primordiales o primitivas por figuras de la
virgen María también se procedió a la sustitución por el cristianismo
de fiestas paganas anteriores si el llamado “milagro do Cebreiro” no es
más que una expresión de un mito o celebración antigua.

Un
saber que los templarios recogieron quizá más de sus contactos directos
y extendidos por toda la Europa cristiana, una Europa que en sus
poblaciones rurales aún mantenía una fuerte tradición de los ritos
antiguos, que de lejanas relaciones con pretendidas sectas esotéricas
en el Cercano Oriente. Punto éste que explicaría el porqué mientras los
templarios de ese Oriente mantuvieron su fe intacta, los ritos y
conocimientos “secretos” transmitidos entre “iniciados” solamente se
extendieron al parecer entre las encomiendas de Occidente. Exactamente
al revés que todos los partidarios de hacer una lectura de los
templarios como esos “iniciados esotéricos” han sostenido, achacando
esos conocimientos de antiguos secretos a su contacto con las sectas
religiosas en Tierra Santa, cuando realmente los contactos sí debieron
de producirse, pero aquí mismo.

O Cebreiro, que en tiempos
medievales no era sino un solitario templo románico que albergó una
pequeña comunidad templaria anexa a la benedictina, pudo ser uno de
esos puntos en que los conocimientos religiosos ancestrales fueron
absorbidos. Sin falta de peregrinar a lejanas tierras.Por otra parte el
significado del Grial aparece ahora más claro, como simple, pero nada
menos, que contenedor de la sabiduría ancestral y el “secreto” de que
cultos más recientes esconden el remoto significado femenino de la
divinidad.

Extraído de http://www.misteriosdelahistoria.com 

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