El Amor Sufí



Diga lo que diga para explicar el Amor,
cuando lo siento
me avergüenzo de lo que dije.
Solamente el Amor
ha explicado al Amor
y lo que es estar enamorado


Mevlana Yelaludín Rumi (s. XIII), poeta persa y místico sufí.

El ritual del Sema es la ceremonia sufí tradicional de giro
extasiado al ritmo de música y cantos.

La poesía de Mevlana Yelaludín Rumi habla de amor, de unidad, de la fusión de lo humano y lo divino —la médula de su tradición
espiritual, el Sufismo— en un lenguaje sencillo que sin embargo tiene enorme profundidad por la intimidad a la que nos convoca.  La
voz intemporal y universal de Rumi es un puente entre culturas y
tradiciones que nos lleva al centro del corazón humano que todos
compartimos.
La
forma de la Ceremonia Sufi del Sema nació en
Anatolia, Turquía. El Sultan Walad, el primer hijo del poeta, tras la
muerte del padre, la institucionalizó en la Orden Mística Mevleví que
fue desarrollada en honor al Maestro que nunca se cansó de predicar la
experiencia absoluta del Amor.

Mevlana
Yelaludín Rumi se volvió uno de los poetas más amados en Occidente, en
las últimas décadas, por la afluencia de traducciones de su prolífica
obra escrita originalmente en farsi,
el idioma de Persia.

El
Sufismo es una vertiente de espiritualidad que tiene relevancia en
nuestro tiempo a pesar de su antigüedad, porque parte de la Unicidad de
la Existencia y reconoce la interdependencia de toda forma de vida.  Además,
su visión une todos los aspectos de la realidad en un todo coherente
lleno de significado y compasión que dignifica y eleva la conciencia
del ser humano.  Rumi, a través de sus magnificentes dones poéticos le da voz a la sabiduría perenne de esta tradición viva.
 
La
UNESCO declaró el 2007 el año de Rumi, honrando su 800 aniversario, y
junto con una gran variedad de instituciones y gobiernos de distintos
puntos del mundo, promueve y coordina cientos de eventos en honor al
poeta al que el músico Phillip Glass llamó ‘un monstruo de Gracia’.
Celebremos al Monarca del Amor Divino, el día de su nacimiento.
Que su luz ilumine la vida.

                      ¿Qué puedo
hacer, oh musulmanes?                         

Pues no me reconozco a mí mismo.


No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.


Mi lugar es el sinlugar,
 mi señal es la sinseñal.


No tengo cuerpo ni alma,
pues pertenezco al alma del Amado.


He desechado la dualidad,
he visto que los dos mundos son Uno.


Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.

(Rumi, Poemas)

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