Simbología de la Espada


La espada representa la justicia y la soberanía
del linaje, pero también la Voluntad y la Espiritualidad. Simboliza el valor y
el poder. Es la energía de la fuerza y de la voluntad que sólo da la conciencia
del propio centro.

En el Tarot, las ESPADAS, representan al elemento AIRE, regido por los elfos. ESTE, Letra hebrea
VAU (fertilidad), INVIERNO, AÑOS. Signos: Géminis, Libra y Acuario. PENSAMIENTO. INTELECTO.

El aire representa la mente, la separación, la
contracción de los cuerpos, la distancia, la necesidad de la propia
individualidad, la necesidad de cortar con las dependencias emocionales y por
consiguiente la libertad con respecto al juicio ajeno.

Las espadas representan, por lo tanto, la
percepción de la realidad objetiva por encima de las confusiones, los prejuicios
y la ignorancia e ilusiones que tenemos con respecto a nosotros mismos, con
respecto a los demás y con respecto al mundo. La sabiduría nos lleva más allá de
las engañosas ilusiones y las limitaciones que la vida impone a la verdad
espiritual. Tanto la Verdad como la conciencia de ella deben provenir de un
nivel más profundo de la experiencia y los valores espirituales.

El aire (ESPADAS) se asocia esencialmente con
tres factores:

– El hálito vital, creador, y en consecuencia con
la palabra (VERBO).

– El espacio, como ámbito de movimiento y de
producción de procesos vitales.

– El intelecto y la función psíquica, el
pensamiento.

Asimismo, relacionado con temas de disciplina,
investigación, organización, comunicación, evaluación…etc.

Otra carta del Tarot relacionada con las Espadas,
en su contexto espiritual, es la FUERZA, según la baraja de Rider-Waite
corresponde con el arcano VIII (8) que se denomina "La Hija de la Espada Incandescente" y "El Espíritu mandando".

La JUSTICIA, el arcano XI (11), “La
gobernadora del equilibrio”, “La  retribución justa”, “KARMA”  y “El Espíritu equilibrado”. Este arcano 11
indica que las leyes psíquicas de la Justicia, por mediación de la cual
avanzamos de acuerdo con nuestra capacidad de entender el pasado, dependen de
que veamos la verdad respecto de nosotros mismos y de la vida. Se trata de
establecer el equilibrio a través de la justicia, trayendo consigo enseñanza,
educación y guía. En esta carta aparece una espada de dos filos, capaz de cortar
en dos sentidos, manifestando que el cielo y el infierno están en nosotros
mismos.

La espada emblema de acción, apuntando hacia
arriba, indica resolución y la idea de que la sabiduría es como una espada que
traspasa la ilusión engañosa de los acontecimientos hasta encontrar el
significado interior. La espada de dos filos también significa elección. La vida
nos exige que tomemos decisiones; pero al mismo tiempo, una vez tomada, la
decisión o puede ser revocada. Se convierte en parte de nosotros, que estamos
formados por las acciones que hemos realizado en el pasado, y formamos nuestro
ser futuro con las acciones que hoy emprendamos.

La empuñadura de la espada tiene la forma de una
letra T, relacionada con Saturno (letra hebrea TAV), que se encuentra exaltada
en el signo de Libra. También indica que el camino central siempre es el
correcto, pues el signo de Libra es el arquetipo del equilibrio, corresponde con
la séptima casa, que es la de la cooperación a través del principio del amor.


UN POCO DE HISTORIA. LA
ESPADA


Una espada (del griego spatha,
que más tarde denominó la espada larga y recta romana de caballería) es un arma
blanca de uno o dos filos que consiste en una hoja recta cortante, punzante -o
ambas-, con empuñadura, y de cierta envergadura o marca (aprox. a partir de
medio metro). Según la definición estricta no serían espadas los sables, las
katanas, etc.

En un sentido más amplio se tiende a entender por
espada cualquier arma blanca de cierta envergadura, independientemente del
estilo de la hoja. El diseño y construcción de la espada pueden variar mucho.
Según la longitud de la hoja, su forma, sus filos, sus empuñaduras, gavilanes,
su procedencia, etc, recibían uno u otro nombre.

Tienen su hoja metálica afilada en uno o los dos
filos si es de tajo, o sin filos con puntas agudas y duras si es de punzar, -o
ambas características-. La empuñadura se hacía de muchos y diversos materiales,
sobre todo si eran espadas para "ceñir" o de "parada" aristocráticas, o
ceremoniales (masónicas) pero se solía emplear la madera o cuerno recubierta -o
no- de cuero o cordelería.

Siendo su aparición muy temprana, 4º milenio
antes de nuestra era, su hoja se hizo inicialmente de cobre (muy débil),
posteriormente de bronce, hierro y, finalmente acero templado.

 Espadas singulares:

* Durandarte, Espada de Roldán, paladín de
Carlomagno.

* Excalibur, Espada del Rey Arturo

* Joyeuse, Espada de Carlomagno.

* La Colada, Espada de El Cid que según la
leyenda ganó a Berenguer Ramón II

* La Tizona, Espada de El Cid

 

EL ESCUDO Y LA ESPADA EL CAMINO A SEGUIR:

"Mi fuerza
es la de diez hombres, pues soy de corazón puro".

Uno de los pasajes más fascinantes de las
historias de Caballeros, y que aún hoy con todos los años que nos distan de
aquella época nos cautiva, es el de las batallas; nuestra mente no sale del
asombro de aquellas cruentas confrontaciones cuerpo a cuerpo, donde no había
momento para retroceder y el valor y la fuerza se mezclaban con momentos
instantáneos de inteligencia  de los caballeros y sus señores.

Los ejércitos del Medioevo estaban constituidos
por grandes filas de hombres armados al mando de sargentos, estos últimos eran
elegidos por los señores y su habilidad para luchar era innegable, el resto del
ejercito estaba armado con grandes jabalinas, eran generalmente campesinos que
debían desarmar a la caballería enemiga, pero el corazón del ejército estaba
indudablemente en su caballería por ese poder e imponencia que tenía. Para esta
época la fortaleza de los caballeros era cada vez más evidente, en nuestros días
pocos hombres podrían levantar una espada medieval sin usar sus dos manos.

Los Caballeros además de luchar cumplían una
función de motivación, en los momentos críticos eran la salvación de los
soldados, inmunes a las flechas contrarias, arrasaban a los hombres enemigos que
combatían a pie, de esta manera, los demás sabían que era el momento justo para
terminar la batalla y vencer, la única forma de detener una tropa de caballería
era con otros caballeros; al final los más ágiles y fuertes eran los vencedores.

El caballero era un
hombre limpio en su vida; después de la batalla se dirigía a la capilla, se
lavaba la sangre de las manos y se ponía a rezar, su vida era un eterno
conflicto consigo mismo y con sus enemigos, situación que retrata uno de los
hitos más sangrientos y dolorosos para la humanidad, pues hoy la misma iglesia
sabe que las cruzadas del Medioevo fueron bárbaras e inhumanas
.


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