ARQUETIPOS DE LA DIVINIDAD FEMENINA

ARQUETIPOS DE LA DIVINIDAD FEMENINA

 

Facetas que sintetizan la esencia femenina, la riqueza vita y
espiritual cristalizada en la Diosa que hay en el interior de toda
mujer.
 
LA DONCELLA: la mujer joven que aún debe formar su espíritu y carácter,
 
LA CREADORA Y DESTRUCTORA: la mujer fuerte que sabe llevar las riendas de su vida.
 
LA AMANTE Y SEDUCTORA: la feminidad en su aspecto más atrayente.
 
LA MADRE: en su misteriosa y poderosa facultad de dar vida.
 
LA SACERDOTISA Y HECHICERA: la parte sagrada de la existencia.
 
LA MUSA: la mujer capaz de inspirar la sensación artística
 
Los mitos y honramientos a las diferentes Diosas son reflejos de
creencias de pueblos muy antiguos que valoraban, veneraban y, en
algunos casos, incluso temían diversos aspectos de la mujer.
 
La mujer tiene poder y fuerza, poderes divinos como la milagrosa
capacidad de crear y dar vida, su intuición y sensibilidad, los
misteriosos ciclos de fertilidad asociados a la Luna, la conexión con
la Magia de la Madre Cósmica, son enigmas asociados a una
profunda búsqueda espiritual de la Divinidad Femenina que existe en
todos los seres que habitan en la Tierra, hombres y mujeres.
 
La humanidad ha adorado siempre a diosas en toda su esencia porque
como parte de la Naturaleza, al igual que ella, el ser humano siente
ciclos contínuos en los cuales se renace una y otra vez: morimos
con la Luna Nueva, crecemos con el Cuarto Creciente, maduramos con la
Luna Llena y nos marchitamos con el Cuarto Menguante…para volver a
morir con la Luna Nueva
.
 
Todo es un cambio cíclico, todo es un constante ritmo periódico,
nuestro cuerpo, nuestra evolución espiritual, nuestras emociones y
sentimientos, como parte de la Naturaleza misma se manifiesta de igual
modo, a través de los ciclos.
 
Es por este motivo que, quizás, nos sentimos tan atraidos y tan
cercanos a la Triple Diosa Suprema que, al igual que las fases de la
Luna, simboliza las distintas etapas de la vida de una mujer.
 
La LUNA CRECIENTE simboliza a la DONCELLA, a la juventud.
 
LA LUNA LLENA simboliza a la MADRE, la fertilidad, por tanto, a la mujer fértil, portadora de hijos y/o ideas sagradas.
 
LA LUNA MENGUANTE simboliza a la ANCIANA o Arpía, es decir, a la
mujer postmenopáusica, la Guardiana de la "sangre sabia", la receptora
del poder de la creación en su interior.
 
LA LUNA NUEVA u oscura, simboliza a la BRUJA, es decir a la mujer
sabia y experimentada, transmisora de las costumbres y tradiciones.
 
Estos cuatro aspectos de la Luna/Diosa, y por asociación de los
distintos ciclos vitales de la mujer, son en sí mismos una Única
Esencia de la Divinidad Femenina, arquetipos contenidos en nuestras
psiques como muestra de los poderes y talentos de la mujer. Pero para
poder reconocer y hacer honor a esta simbología debemos integrar todas
estas cualidades a nuestras vidas: facultades creadoras y
destructoras – muerte y renacimiento -, necesarias para la evolución
espiritual. La búsqueda interior requiere aceptar nuestras virtudes y
defectos, la aceptación de nuestro Yo interno/externo y transmutarlo en
LUZ Y AMOR, para aceptar y amar todo lo que nos rodea.

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